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Elián: Y  el niño se hizo hombre
                                                             
 Por: Max Lesnik, cubano residente en EEUU
Nunca   antes  en la  historia un pequeño niño de apenas  cinco  años  de edad  llegó a ser  tan famoso  como él. Apareció  sorpresivamente en la  escena para  ganar notoriedad mundial,  rodeado  en el misterio de  una  tragedia en el mar, en la  que  su madre perdió la vida para  ser  rescatado  él, de las aguas  turbulentas del  estrecho  de  La  Florida en lo que pareció  ser  un   hecho   milagroso- así  muchos lo  quisieron creer-   rodeado  de delfines protectores que lo guiaron y salvaron  de  una  muerte inexorable  como  antes tantas veces  había  ocurrido   con  otros miles  de cubanos que  intentaron sin  éxito, desafiar las  inclemencias del tiempo en las  aguas  traicioneras de las 90 millas que  separan a   Cuba  de  los  Estados  Unidos.
De aquel  memorable acontecimiento queda  todavía  vivo  en  el recuerdo  la  batalla legal  y moral  de un  padre amoroso  y ejemplar,  Juan  Miguel, un sencillo  y  humilde   obrero cubano de   Cárdenas- la  ciudad  Bandera- dispuesto a luchar  hasta el  fin  por el   rescate  de  su pequeño   hijo, su  tesoro filial, secuestrado por  los mercaderes  del  odio que en una locura de  egoísmo aberrante convirtieron a  Miami  en un  verdadero Infierno, centro  de la atención  mundial.
Miami  por  entonces  pareció  convertirse en  circo. Y  como  objeto principal  del carnavalesco  y a  la  vez  trágico y cruel espectáculo, un  niño cautivo, Elían González,    trofeo de  guerra  de  la  batalla  contra  Cuba  y su pueblo, que exhibían  aquí desvergonzadamente,  ante las cámaras de televisión y la prensa  internacional, los  inescrupulosos  parientes lejanos  de  la infeliz criatura, víctima  de un  exilio  intolerante, enfermo de  odio  y sediento  de  venganza contra el  pueblo cubano  de  la  isla,  que  reclamaba  la  devolución su padre del  niño secuestrado  en Miami.
 Afortunadamente aquel  drama humano tuvo   un final  feliz. El  niño  regresó a  Cuba  con su padre, como  tenía  que ser- Y allí con el  cariño  de  los  suyos y  el amor  de su  pueblo, el  dolor de  la  tragedia  fue  quedando atrás.  Elián  González, el  niño de ayer  de   rostro  de  ángel y cautivadora  sonrisa, es hoy un  adolescente de cuerpo  grácil  y  carita de  hombre, que nos invita a  pensar cuando  lo vemos  vistiendo  su impecable  uniforme  de  joven  estudiante de una  escuela  cubana en el  Congreso  Nacional  de  la  UJC . 
¿  Que hubiera  sido  del niño   Elián González  si sus  parientes  lejanos con  la Mafia cubana que estaba  detrás  hubieran logrado  sus propósito malvado con  sus  influencias, dinero  y poder?
Imaginemos por  unos  instantes a un niño  Elián   separado de  su padre  y su  verdadera  familia en Cuba,  viviendo  en  Miami bajo la tutela de sus parientes lejanos,  ávidos  de  notoriedad  y fortuna, sin más  amor  para la criatura,  que la codicia  que  se  deriva  de la  explotación  y el  abuso  de su fama.
Los millones  de  dólares  estaban  acá,  del  otro  lado de las  90  Millas. Por eso  y para eso, para  explotar su inocencia,  era que sus lejanos  parientes  secuestradores, querían al niño Elián  en  Miami.
 Contrato  de la  compañía  de  comidas rápidas  McDonald, cinco  millones  de dólares  por  derechos de  usar  su  carita  de  ángel comiendo  “hamburgers”.  Otros  cinco millones por  aparecer  Elián  bebiendo Coca-Cola. Tres  millones más por  anunciar  zapatos  tenis de la marca Nike. La  Adiditas  se  quedaba atrás. Otro  millón  por  una  visita  a  DisneyWorld junto al  Pato  Donald  y  el  Ratón Miguelito .
Dirían los  anuncios  publicitarios:”Elián compra  sus  juguetes  en  “Toy ar  Us”.  Y  por ese comercial  en televisión, otro par de millones  más. ¿Que  helados  toma  mi  niño?  De  la marca Borden  que  es  el  helado  que prefiere  Elián. Y  así,  un  millón  detrás de otro  millón, hasta  llegar  a  una fabulosa fortuna.  Ese  era el  sueño-  digo  yo-  que  tenían  en la  cabeza  los  parientes  lejanos del  niño  Elián.¿ Que si no  eso?
Pero  la  historia  no  resulto  como  la   imaginaron  los  del lado de  acá. Elián   González   tiene un  padre que supo  luchar por él hasta la victoria con el  apoyo  de Cuba, de su pueblo  y  la conciencia  mundial. Prevaleció  la  cordura, la justicia y la  razón, dejando  a un lado  la locura   insensata de  un Miami  infernal.
Elián González  es hoy  en su patria, la de verdad, un joven  cubano más. Vive una  vida  feliz junto sus hermanos  y su verdadera  familia, lejos de  este Miami  revuelto y  brutal que  una  vez quiso convertirlo en  muñeco  de  trapo para  explotar su  imagen de  carita de  ángel vendida  al  anunciante mejor postor.
Elián   González  no  tiene  dinero.  Pero Elián  tiene  vergüenza, que vale más que el dinero. De su padre Juan  Miguel  lo  aprendió. Vergüenza  contra  dinero, que  en  Cuba  siempre  habrá  quien  no  se  venda y sepa  decir que  no.

     (Nación y Emigración - Max Lesnick)
     

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