La más linda flor de la Revolución
Una única vez, la encontré en mi camino, esto fue a principios de los ´60, llegaba con Fidel y otros miembros del Ejército rebelde a pernoctar en San Miguel de los Baños, pequeño pueblo famoso por sus aguas medicinales, muy cerca de Coliseo, Matanzas, en donde pasábamos unos días de asueto.
Compañera inseparable de nuestro Comandante, lo que se dice, su mano derecha.
Muy amable, atendió a todos los que allí se reunieron a verla y nos asombró su modestia.
Cuentan que su padre era medico, en Media Luna, cerca de Manzanillo, el Dr. Sánchez, el cual atendía a la gente pobre que lo buscaba sin nada a cambio.
Esto le valió para hacerse respetar en la zona en donde era muy querido y en extensión, su hija Celia gozaba del mismo privilegio, la cual comenzó como correo del Ejército Rebelde, y, ¿quién iba a interceptarla por allí?
Dicen que ella tenía un vínculo muy fuerte con su padre, y juntos fueron a escalar el Pico Turquino, donde mandaron poner el busto de Martí que allí se encuentra.
El fue quien inculcó a su hija ese patriotismo y entrega que ella nos regaló.
Como todos sabemos, después se unió al Ejército Rebelde, secretaria personal del Comandante, hasta llegar después del triunfo a ser una de las personalidades más importantes de nuestro Gobierno, hasta que su enfermedad la hizo luchar conjuntamente
con su labor revolucionaria, a temprana edad se nos marchó, desgraciadamente, perdiendo esta batalla.
Aquella mujercita indoblegable, tan admirada, tan callada, siempre cumpliendo sus dotes de revolucionaria.
Pasaron algunos años, y para nuestra sorpresa, nuestro menor hijo, Antonio-por Maceo- nació el mismo día en que se nos fue para siempre, (11 de enero) aunque su ejemplo y consagración a la causa nos acompañará todo el tiempo, por todo eso, fue y será la más linda flor de la Revolución.
Maria Antonia Bauzá Lara
Cubana residente en Perú
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