La extrema derecha de Miami declara la guerra al Arzobispo Wenski
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> Por Edmundo García
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> El reinventor del idioma español cuenta en “El otoño del patriarca”
> que a la muerte de la madre del caudillo este, sin milagro de por
> medio, ni proceso de beatificación solicitado, le exigió al Vaticano
> la inmediata canonización de la progenitora; que aunque entre
> cuarteles había vivido, para el cielo estaba. Como comprenderán, al
> Papa no le quedó otra que regresarle un absoluto “No hay santa que
> valga”. Cuenta García Márquez que el poderoso huérfano montó en tal
> cólera, que se viró a su secretario y le ordenó: “Emita inmediatamente
> una declaración de guerra contra la Santa Sede”.
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> Desde ayer en la mañana, en su campamento radial, Ninoska Lucrecia
> Pérez Castelló, vocera ayer de Jorge Mas Canosa y vocera hoy de Ileana
> Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Diaz-Balart y hasta de David Rivera, ha
> declarado la guerra al Arzobispo de Miami Thomas Wenski, por pretender
> liderar una peregrinación de fieles a Cuba durante la visita que el
> Papa Benedicto XVI realizará entre los días 26 y 28 de marzo próximo.
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> Yo recordaba ayer mismo en el programa “La tarde se mueve” que estas
> acciones tienen una historia. Una historia donde muchas cosas cambian,
> menos la actitud de ciertos personajes de la derecha. En 1998 el Papa
> Juan Pablo II visitó Cuba y el entonces Arzobispo de Miami John
> Favarola pretendió llevar a la Habana un crucero con fieles católicos
> para corresponder como arquidiócesis la presencia del Santo Padre.
> ¿Qué pasó? Pues que miembros de la derecha cubanoamericana empezaron a
> presionar a Mons. Favarola creando un ambiente tan hostil, que este
> renunció a su hermoso proyecto.
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> Dicen por aquí en Miami que Mons. Favarola no se recuperó de esa
> decisión. Que ejerció su misión arzobispal tranquilo, sin penas ni
> glorias, y que cuando le llegó la hora de presentar el retiro se lo
> aceptaron. Y ya. Se comenta que el Papa Juan Pablo II se disgustó con
> la falta de autoridad que un desenlace como aquel evidenció, y que
> quizás por eso Mons. Favarola no se pudo poner nunca el Capelo
> cardenalicio.
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> ¿Se repetirá la historia? ¿Renunciará el Arzobispo Wenski, el polaco,
> el peregrino, el atrevido corredor de Harley Davidson, a llevar
> adelante su proyecto? Pues igual, también quiero confesarles que por
> Miami se cuenta que Mons. Wenski prefiere un anillo más pesado y un
> báculo más grande. A buen entendedor, pocas palabras.
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> Mons. Wenski ya ha enfocado su presencia junto a sus fieles en Cuba de
> una forma irrenunciable: La Providencia lo ha querido. Pase lo que
> pase, después de haber puesto esos términos, de haber colocado a la
> Providencia por medio, el Arzobispo Wenski ya no puede dar marcha
> atrás. Pero tampoco se trata solo de Wenski y los fieles de la
> arquidiócesis de Miami. Cristianos de otras Iglesias y parroquias de
> los EEUU viajarán a Cuba en son de concordia. Todos tienen la
> confianza de la Iglesia, las autoridades y el pueblo de la isla.
> Ninguna alharaca de la extrema derecha podrá malograr ese encuentro.
> Así que mejor que se queden porque con esta gente no hay arreglo: “Que
> Dios nos coja confesados… si se les ocurriera otra cosa”.
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