Estampas cubanas

Viejo de los Caracoles.

Gallardo exploró muchas cuevas con Antonio Núñez Jiménez.

Por Orlando Carrió

En el occidental Valle de las Dos Hermanas, perteneciente al municipio de Viñales, en la provincia de Pinar del Río, asombran las palmas y yagrumas que crecen erectas en las paredes verticales de los mogotes calizos, con las raíces al aire, aferradas a la piedra y la tempestad, como equilibristas enemigos del vacío. Allí, encontramos también el Mural de la Prehistoria, bordado de manera desconcertante en una de las lomas, y a uno de sus custodios, el colector de campo de la Academia de Ciencias, Juan Gallardo Cordero, a quien llaman con misterio el Viejo de los Caracoles.

La Habana, erguida, muestra su resistencia una vez más.

Por Lídice Valenzuela

Ni el célebre adivinador Michel de Nôtre-Damehubiese anticipado el tornado que azotó La Habana el 27 de enero pasado, mientras la juventud preparaba antorchas y ceremonias para homenajear a José Martí en su 166 cumpleaños, al día siguiente.

Mambises en Varadero.

Collazo logra desembarcar con éxito en la playa azul.

Por Orlando Carrió

Cuando muchos criollos hablan de Varadero lo hacen pensando en su aire puro y yodado, aguas azules como el cielo, bancos de arenas blancas, juegos de delfines y damas hermosas en trajes de baño, que pueden elevarle la temperatura a cualquier mortal. Sin embargo, pocos conocen que en las postrimerías del siglo xix la costa de este balneario es utilizada como punto de desembarco por los miembros del Ejército Libertador cubano, quienes propinan muy duros reveses a los colonialistas españoles durante las tres guerras de independencia que se libran en la Isla.

Alacraneros vs. Gavilanes.

Por Orlando Carrió

Las comparsas habaneras comienzan a perpetuarse a partir de 1902, cuando se celebran los primeros carnavales republicanos, con el patrocinio del alcalde de la ciudad, don Carlos de la Torre (recordado naturalista). Entonces, el movimiento desenfrenado de nalgas, caderas y brazos; el rumor bravío de zapatos y pies; las piruetas de los faroleros, y el trepidante y alborotador “taratatá” del cornetín comienzan a trazar una época que los viejucos de hoy nunca podrán olvidar ...

Aventuras de Mazzantini en Cuba.

La Bernhardt y Mazzantini: un romance que se grabó en el vitral de La Habana colonial.

Por: Orlando Carrió

Luis Mazzantini Eguía es tan conocido en nuestras tierras que parece nuestro, a pesar de su sangre española. Su celebridad se asienta en una frase casi épica: “Hombre, ¡eso no lo consigue ni Mazzantini el torero!”. El mataor se hizo presente en los ruedos habaneros en la temporada 1886-1887, donde, aunque no pudo brillar tanto como su coterráneo Guerrita, mantuvo un romance de escándalo con la trágica y caprichosa actriz francesa Sarah Bernhardt, la “Voz de Oro”, a quien le regaló una carísima sortija y una corrida a puertas cerradas en la que una orquesta de negros tocó un singular cancán. Pero hay más…

Páginas

Subscribe to RSS - Estampas cubanas