Estampas cubanas

La santa de las mujeres embarazadas.

La tumba de La Milagrosa siempre está llena de flores.

Por Orlando Carrió

 Como leí en cierto prólogo escrito por el folclorista Rogelio Martínez Furé, a principios del siglo XX la religión católica está lejos de abarcar en Cuba a las grandes mayorías. Ello provoca, por supuesto, un gran auge del paganismo africano, como los yoruba a modo de punta de lanza, y una peligrosa difusión del espiritismo y otras supersticiones de remotos orígenes. Si los jueces inquisitoriales de la conquista y el poblamiento hubieran resucitado, habrían llenado la isla de miles de hogueras. ¡Sálvanos, Dios!

Aquellos ojos verdes.

Por Orlando Carrió

El tema Aquellos ojos verdes, de la autoría de Nilo Menéndez, el primer bolero cubano que alcanza un gran éxito internacional, nunca ha escapado de la polémica por la gran cantidad de damas que aseguran ser las dueñas de una mirada tan evocadora. Además, a esta melodía no le faltan la pasión volcánica, los sueños rotos y la tragedia, y ello la hace muy atractiva para los melómanos y los más quisquillosos gacetilleros.

“Caminen, que atrás está vacío”.

Por Orlando Carrió

En realidad, las guaguas cubanas pasan de manera irregular, vienen llenas, no son limpias, emiten ruidos y, en general, están lejos aún de ser un medio de transporte cómodo y eficaz, a pesar de las frecuentes inversiones que ha hecho el Estado en ese sector en los últimos lustros. Aun así, nadie puede negar que nos llevan para el trabajo, la escuela o al hospital, bien de mañana, y en la tarde nos retornan a nuestros hogares a costa de lo que sea y nos salvan de los caros almendrones.

El monstruo de la bahía.

En Cayo Carenas un pescador juró haber visto al monstruo.

Por Orlando Carrió

Nadie puede imaginar la cantidad de embustes que eran capaces de dar a conocer los periodistas de los pueblos y ciudades de Cuba en los años 40 y 50, cuando no había ninguna noticia importante y los diarios se morían de risa en los estanquillos ante el espanto de la plana mayor del órgano de prensa y de toda su empleomanía. ¡Qué peligro!, ¡podían perder sus puestos y ser mandado de cabeza para la calle!

Esquina del Pecado.

Por Orlando Carrió 

Antes de entrar en el tema, debemos aclarar, y así evitar las ideas maliciosas, que la Esquina del Pecado no recibe este nombre porque allí se detuviesen las sacerdotisas del amor impúdico que frecuentaban las calles habaneras durante los años cuarenta y cincuenta; nada de eso.

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