Por Charly Morales Valido
Cada verano, los habaneros —naturales, transitorios o “nacionalizados”— hacen cola para entrar a la feria Arte en La Rampa, propuesta del Fondo Cubano de Bienes Culturales, donde lo mismo puedes comprarte unos mocasines de piel, que un jueguito de tazas de cerámica, que un butacón de mimbre, que un pollo refrito en aceites saturados, que igual no te compras nada, pero paseas, miras y sueñas…










