Por Roberto García Hernández
A pesar de los esfuerzos desplegados en 2015 por el presidente estadounidense, Barack Obama, para cerrar la cárcel en la base naval de Guantánamo, la oposición republicana y otros sectores de derecha socavaron sus planes.
Desde enero de 2002 Washington mantiene una prisión en ese enclave militar, contra la voluntad del Gobierno y el pueblo de Cuba.
Al respecto, Obama enfrenta un doble desafío: en primer orden la demanda del Gobierno cubano para que le sea devuelto el territorio que ilegalmente ocupa esa instalación castrense.










