24 de febrero

Aniversario 120 de la Guerra de Independencia
 
Por Marta Denis Valle
 
El 24 de febrero de 1895, domingo de carnaval, estalló en Cuba la tercera guerra por la independencia, fruto de la misión patriótica martiana al unir a los cubanos en aras de la nación soberana.
Después de años de preparación, triunfó el sueño de alzar en armas nuevamente al pueblo cubano, en la última contienda anticolonial en América, lo cual constituyó un gran desafío frente a la metrópoli española aún poderosa.
Organizador y guía de la Revolución del 95, José Martí se propuso la realización de la que llamó la guerra necesaria, con los distintos factores humanos, los veteranos de la Guerra Grande o de los Diez Años (1868-1878) y la Chiquita (1879-1880), así como las nuevas generaciones de patriotas.
Debía contarse con armas y otros recursos indispensables, enviar expediciones de apoyo y extenderse a todo el territorio del país, con el objetivo de lograr una guerra corta.
Desde finales de 1894 casi todo estaba preparado, pero el 10 de enero de 1895 las autoridades norteamericanas abortaron un plan cubano para embarcar armamentos, desde el puerto floridano de Fernandina, en tres pequeños vapores.
El Amadis, el Lagonda y el Baracoa fueron fletados legalmente por José Martí, y los armamentos, comprados con los fondos aportados en su mayoría por las capas más humildes de la emigración cubana.
El proyecto consistía en dirigirse a Cuba con jefes experimentados para reiniciar la lucha, en apoyo a los alzamientos que ocurrirían en Oriente, Camagüey y Matanzas.
Se trataba del momento preciso y el fracaso del Plan de Fernandina retrasó por poco tiempo la insurrección; la orden de alzamiento fue firmada el 29 de enero de 1895 y enviada a Juan Gualberto Gómez, intermediario en Cuba de Martí.
Debía ocurrir con la mayor simultaneidad posible durante la segunda quincena y no antes, del mes de febrero.
Al ser consultados los conspiradores fue escogido el día 24, último domingo del mes y el primero del tradicional carnaval; así por los campos podrían transitar y reunirse jinetes sin llamar la atención.
Según lo convenido, los mayores generales del Ejército Libertador Guillermo Moncada y Bartolomé Masó amanecieron, respectivamente, en la loma La Lombriz y en Bayate, en Oriente; y aunque el levantamiento fracasó ese día en el occidente del país, en pocos meses la insurrección llegó a todo el territorio nacional.

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