Cuba y Estados Unidos deben mantener un estrecho intercambio en el campo de la cardiología intervencionista para su desarrollo, afirmó el director del laboratorio de cateterismos de la Universidad de Miami, Mauricio Cohen.
Durante la última sesión de las XXIX Jornadas Latinoamericanas de Cardiología Intervencionista, el especialista estadounidense declaró a Correo de Cuba que ambas naciones deben abrir sus puertas al comercio de medicinas y dispositivos útiles para las enfermedades del corazón.
En este sentido, ponderó el desarrollo de esta rama de la medicina que se aplica en Cuba desde hace más de 30 años y constituye un nuevo paradigma en el tratamiento de la cardiología, si se tiene en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en Cuba y otros muchos países.
Esta dolencia la padece una gran parte de la población de Cuba y Estados Unidos, motivo por el cual el experto se interesó en el intercambio de experiencias dentro de ese campo, así como también que ambos países se abran al comercio de dispositivos y medicamentos que se emplean en la cardiología intervencionista.
Cohen reconoció los programas avanzados que mantiene Cuba en esta rama de la salud, a pesar de las dificultades económicas y del bloqueo.
El cardiólogo estadounidense ha participado en varias de las actividades del evento, como los paneles de revascularización coronaria y el simposio conjunto de la Sociedad Latinoamericana de Cardiología Intervencionista (SOLACI) y la de Angiografía e Intervención Cardiovascular.
Distinguieron la cita reconocidos cardiólogos, como los brasileños José Ramíres, José Mangione y los estadounidenses Norberto Schehtmann, médico del Royal Melbourne Hospital, e Igor Palacio, del Hospital General de Massachusetts.
Unos 40 expertos internacionales participaron en el foro sobre cardiología y elogiaron los avances y resultados de Cuba en esta especialidad médica, que destaca entre los países de la región. Entre ellos Ricardo Lluberas, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Cardiología Intervencionista (SOLACI), quien subrayó que Cuba actualmente realiza 70 angioplastias por cada 100 mil habitantes, la cifra más alta de intervenciones de este tipo en la región.
Lluberas también expresó a la prensa que el sistema de salud cubano es ejemplo para el mundo, al tiempo que reconoció que las naciones latinoamericanas deben unirse para superar las dificultades de acceso a instrumentos para el desarrollo de la cardiología intervencionista.
En declaraciones a Correo de Cuba, el doctor en Ciencias Ángel Obregón, presidente del comité organizador del XXIII Simposio Internacional de Cardiología Intervencionista y la XXIX Jornada de la SOLACI, recordó que el Instituto de Cardiología y Cirugía Vascular fue la primera institución que inició la cardiología intervencionista en nuestro país.
Este proceder se ha extendido a otras provincias, como el cardiocentro de Villa Clara, además del de Santiago de Cuba y los otros cuatro de La Habana y el pediátrico William Soler, que se dedica al tratamiento de las enfermedades cardiovasculares congénitas, desde los recién nacidos hasta los 14 años de edad, aclaró.
En los últimos meses se han incorporado nuevos angiógrafos en los cardiocentros del país, se ha actualizado la tecnología y se ha comprado material gastable para incrementar el número de procedimientos de este tipo, para lo cual Cuba ha invertido cuantiosos recursos, remarcó.
La cita reunió en el Palacio de Convenciones durante tres días a unos 500 delegados de 35 países e incluyó la XI jornada de la región centroamericana y del Caribe y el Taller Nacional de Cardiología Intervencionista.
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