Acosta Danza, una compañía dos en uno

Por Ibis Frade Brito
El bailarín cubano Carlos Acosta mostró al mundo una compañía capaz de desplegarse en lo clásico y lo contemporáneo. A sala llena en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, Acosta Danza presentó varias funciones entre los días ocho al 17 de abril, distribuidas en dos programas.
En el primero, dedicado a lo contemporáneo, el director cedió protagonismo a los jóvenes miembros de su recién creado grupo y el público agradeció la decisión, aunque le hubiese encantado verlo bailar.
Sus bailarines exhibieron un tremendo dominio de la técnica contemporánea en coreografías icónicas como El cruce sobre el Niágara y Fauno. Por otra parte, una muy cubana versión de Carmen, con coreografía del propio Carlos Acosta, dio oportunidad a Laura Treto y Luis Valle para bailar como si se quisieran comer el mundo.

Cuando llegó el turno de la selección clásica, Carlos Acosta mostró que a sus 42 años todavía conserva la destreza de sus giros y saltos: lo hizo en Diana y Acteón y Les bourgeois.

Majísimo, divertimento estrenado por el Ballet Nacional de Cuba en 1965, cerró la selección de ese repertorio, quizás para dejar bien claro (si aún quedaban dudas) todo lo que puede hacer la agrupación.

Como prometió, no fue momento para egos y el director de Acosta Danza se confundió entre los miembros de la compañía y compartió roles protagónicos con ellos: 25 bailarines de variadas formaciones. En tanto algunos danzaban el clásico, sus compañeros del contemporáneo los miraban y aplaudían desde el auditorio.

Acosta ya no es aquel niño rebelde llegado por casualidad al ballet, pero mantiene el espíritu intrépido y la osadía: ahora quiere que su agrupación sea capaz de realizar el sueño de cualquier coreógrafo y desdoblarse en los más diversos estilos.

 

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