Por Ana Ivis Galán García
Especialista del Ministerio de la Agricultura
Desde el inicio de la vida humana la agricultura se convirtió en la más valiosa fuente de alimentos. Así ha sido a lo largo de los siglos. Hoy el mundo vive una crisis económica y el precio de los alimentos es cada vez más elevado.
Ello ha condicionado la búsqueda de alternativas que garanticen la supervivencia de nuestra especie y es la agricultura urbana y suburbana (AU/ASU) una de esas opciones.
Cuba, país subdesarrollado y bloqueado, también apuesta por este programa, el cual, en correspondencia con los conceptos y enfoques promovidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a nivel internacional ha sido ajustado con el nombre de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar.
Los resultados y perspectivas de este programa en el país caribeño se conocieron en el Balance Nacional efectuado al cierre de 2014, donde se ratificó el objetivo estratégico de sensibilizar e impulsar a las personas hacia la producción agroecológica y sustentable de alimentos con destino al consumo local.
Rodríguez Rollero, ministro cubano de la Agricultura (MINAG), calificó como determinante el aporte de la AU/ASU, con la entrega anual de más de un millón 150 000 toneladas de hortalizas, la producción de semillas — especialmente de lechuga, acelga china y rábano que se consumen en la Isla— y la diversificación de frutales.
A ello se suma la contribución con plantas medicinales, lo cual asegura la materia prima para producir los fitofármacos del programa nacional de medicina natural y tradicional.
Según el doctor Adolfo Rodríguez Nodals, director general del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical “Alejandro de Humboldt" (INIFAT) y jefe del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, un total de 156 municipios dedicados a la agricultura suburbana mejoraron sus producciones agrícolas y pecuarias.
Más de 275 000 hectáreas ociosas o con baja explotación se sumaron a la producción de alimentos y se avanza en la limpia del marabú, una acción que no solo requiere de la mano del hombre sino también del uso constante de buldócer —equipos necesarios— para evitar los rebrotes.
Otro de los frentes de mayor dinamismo es el de los frutales, el cual se diversifica con la introducción de nuevas especies y el incremento de la producción, que en el 2014 alcanzó un estimado de más de 146 500 toneladas.
Actualmente se emplean posturas de alto potencial genético como las de mango, aguacate, mamey y guayaba, y se trabaja en la expansión de otras especies como el maracuyá, el melocotón y el canistel.
Entre las inversiones de este programa destacan la ejecución de los recursos previstos para fortalecer la base productiva y priorizar, entre otras, las actividades de semillas, abonos orgánicos, uso del agua, manejo agroecológico de plagas y energía renovable.
Ya se encuentran en proceso de cumplimiento la adquisición de tractores con pala frontal y carreta de volteo, tractores de potencia media con implementos, cámaras frías, equipos de laboratorios, electrobombas de las cisternas de los organopónicos y sistemas de riego de campo.
Entre las perspectivas de la AU/ASU para el 2015 Rodríguez Nodals adelantó el incremento de organopónicos y huertos intensivos para asegurar el surtido de hortalizas y condimentos frescos y su permanencia en los mercados durante todo el año.
Igualmente, se ejecutarán planes de mantenimiento y reparación de la infraestructura para el riego, hoy en estado de deterioro, y se prioriza el uso de tecnologías agroecológicas y la producción de semillas con la mayor calidad integral.
La atención al turismo es un objetivo clave, especialmente la satisfacción de la demanda de vegetales de hoja. A ello se suman el adecuado manejo agrotécnico de las producciones y los planes de siembras escalonadas para asegurar el suministro constante de hortalizas de alta calidad.
Se potenciará, además, la producción del trinomio cebolla, ajo y cebollino, como parte del programa de hortalizas y condimentos frescos que se impulsa en el país.
Todo lo anterior se lleva a cabo bajo el control extremo de la calidad e inocuidad de los alimentos, en coordinación con el Ministerio de Salud Pública.
Nuevos emprendimientos asumirá el programa de la AU/ASU y Familiar este año, con destaque para la siembra de cultivos como el bijol de cúrcuma, el petit-pois a base de guisante verde, el brócoli (con excelentes propiedades antioxidantes) y la achicoria, muy bueno para combatir la diabetes.
Inversiones necesarias
Como parte de la estrategia 2015, el INIFAT prestará especial atención al proceso inversionista aprobado para fortalecer la agricultura urbana y suburbana, el cual deberá ejecutarse dentro del marco legal establecido.
El propósito es disponer de recursos que permitan actuar ante las dificultades que han impedido el logro de mayores y mejores resultados en este movimiento.
Se trabaja, entonces, en la búsqueda de alternativas que resuelvan la muy limitada infraestructura existente en el país para el procesamiento y distribución de abonos orgánicos.
Igualmente, se requieren nuevas mini-industrias para el tratamiento de los productos agrícolas y enfrentar el deterioro de un alto número de equipos y sistemas de riego, lo que permitiría asegurar talleres especializados para los municipios y la incorporación de medio millón de microjets como reemplazo.
El movimiento cubano de la agricultura urbana y suburbana se continuará consolidando y deberá proyectarse, como afirmó el ministro Rodríguez Rollero, hacia el desarrollo de producciones competitivas que satisfagan la creciente demanda del turismo y logre, en un futuro no muy lejano, resultados que permitan la exportación de alimentos agroecológicos de alto valor en el mercado mundial.
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