Alicia Alonso, una bailarina en el Olimpo

Por Eduardo Rodríguez-Baz (*)

Aunque con méritos suficientes para esculpir su nombre entre las grandes diosas del ballet universal, la mítica bailarina cubana Alicia Alonso agregó a su fecunda trayectoria un título más, el de Embajadora Mundial de la Danza.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) concedió el pasado 22 de julio la citada distinción a la prima ballerina assoluta, laureada a lo largo de su carrera con un sinfín de premios internacionales.

El momento y lugar elegidos para el nombramiento no pudieron ser mejores: el XXXV Congreso Mundial de las Artes Escénicas, que sesionó en Segovia, cuya zona vieja y su acueducto romano fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.

Me siento muy agradecida y honrada, expresó entonces la también coreógrafa y directora del Ballet Nacional de Cuba al recibir el reconocimiento de esa agencia de la ONU, la misma que hace varios años la designó Embajadora de Buena Voluntad.

Quisimos rendir en este marco un homenaje especial a Alicia Alonso “por su ejecutoria, por lo que ha hecho, por su magisterio artístico, por su devoción, por la danza y por su solidaridad con el resto de los países del mundo”, subrayó Alberto García Castaño, director del centro español del Instituto Internacional de Teatro (ITI-Unesco).

En diálogo con Correo de Cuba, García Castaño exaltó, además, a esta gran dama del ballet por su defensa de la cubanía dentro del arte y un ejemplo de diplomacia cultural.

“Ella (Alicia) ha demostrado que el arte rebasa todas las fronteras ideológicas y políticas porque el arte es universal y como tal es de todos, no tiene pasaporte”, enfatizó.

Recordó la fundación por la legendaria bailarina, en 1992, de la Cátedra Alicia Alonso, que devino actual Instituto de Danza de la Universidad Rey Juan Carlos, centro pionero en la introducción de las artes escénicas dentro de la enseñanza superior española. “A su trayectoria como bailarina y maestra fundadora de escuelas, incluida la cubana de ballet ―declarada una inestimable contribución al patrimonio de la humanidad―, se suma también su labor en el campo de las terapias del arte”, indicó García Castaño.

El también director del citado Instituto Universitario Rey Juan Carlos, se refirió a la creación por Alonso del psico ballet, reconocido como método válido por la Unesco.

Para este intelectual, convencido en transformar el mundo a través de las artes, a Alicia Alonso no solo la engrandece su talento para reinventar a los grandes clásicos y darles una nueva personalidad, sino también su magisterio y su labor en la integración social a través de la danza.

En un emotivo discurso en Segovia, la bailadora flamenca, coreógrafa y actriz española Cristina Hoyos ―nombrada junto a Alonso Embajadora Mundial dela Danza― agradeció por las dos el reconocimiento.
Ambas retiradas del escenario, seguimos bailando en nuestro interior, manifestó Hoyos, a quien Antonio Gades incorporó a su compañía en 1969 y la retuvo unas dos décadas allí como pareja de baile.
Si existiera la reencarnación, pediríamos (Alicia y yo) hacerlo en otras bailarinas, confesó la bailadora española ante el numeroso público presente en el Convento de Santa Cruz la Real, edificación del siglo XV que acogió la memorable ceremonia.

 

(*) Corresponsal en Madrid

 

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