Por Roberto Hernández
Cuba y Estados Unidos lograron avances importantes durante 2015, a pesar de que continúa el bloqueo económico contra la Isla, expresó la directora de la Dirección General de Estados Unidos de la cancillería cubana, Josefina Vidal.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de las embajadas están entre los pasos más relevantes, tras el anuncio del presidente cubano, Raúl Castro, y su homólogo estadounidense, Barack Obama, del 17 de diciembre de 2014 sobre la decisión de cambiar el curso de los nexos bilaterales, añadió Vidal.
La exclusión de Cuba de la lista de países, que según Washington auspician el terrorismo, los encuentros de los mandatarios de los dos países, así como del canciller Bruno Rodríguez y del secretario de Estado, John Kerry, fueron otros momentos claves en la nueva etapa de las dos naciones vecinas, añadió la funcionaria.
En cuanto a recientes declaraciones del presidente Obama sobre sus intenciones de visitar a Cuba en el futuro, Vidal señaló que el mandatario siempre será bienvenido en nuestro país, al igual que se reciben a otros dignatarios ilustres de muchos países.
Vidal se refirió al incremento en los intercambios de alto nivel que se mantuvo en los últimos meses, tanto de congresistas norteamericanos como de ministros y secretarios de los dos Gobiernos, además de avances en la cooperación en seguridad aérea y marítima, lucha contra el narcotráfico e inmigración.
Informó que del 14 al 16 de diciembre se efectuaron en Washington D.C. conversaciones entre ambas partes sobre aviación civil y al respecto anunció que es posible un acuerdo en plazos breves en este acápite, tras valorar también los planes inmediatos para el restablecimiento del correo postal directo.
Añadió que se mantienen contactos en cuanto a la protección del medioambiente, el cumplimiento y aplicación de las leyes y la cooperación en asuntos de salud, y se iniciaron diálogos sobre cambio climático, compensaciones mutuas, e incluso sobre derechos humanos, aspecto este último en que las dos partes mantienen profundas diferencias.
Vidal contrastó estos avances en el plano político-diplomático con lo poco que se logró en aspectos económicos-comerciales, en particular por la persistencia del principal obstáculo a la normalización de los vínculos bilaterales: el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba desde hace más de cinco décadas.
Al respecto, agregó que el presidente Obama tiene amplias facultades, sin contar con el Congreso, para eliminar una parte considerable de las restricciones que impiden la concreción de las propias medidas anunciadas en enero y septiembre de este año por los departamentos del Tesoro y Comercio.
Entre las prerrogativas que tiene el mandatario están la posibilidad de permitir a Cuba el empleo del dólar en transacciones internacionales y el acceso de la nación caribeña a créditos para adquirir productos en una amplia gama de sectores de la economía estadounidense.
Reiteró, además, que las autoridades cubanas consideran necesario para normalizar los nexos con Washington: la devolución del territorio que ocupa la base naval de Guantánamo, el cese de las transmisiones ilegales de radio y televisión, así como el abandono de las intenciones de subvertir el orden interno.
Recordó que para el Gobierno cubano, otro asunto vital es la necesidad de que el Congreso estadounidense derogue la llamada Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, que al otorgar privilegios únicos a los cubanos que arriban a Estados Unidos, estimula la emigración ilegal por cualquier vía.
También La Habana solicita a la contraparte estadounidense que elimine la política de pies secos-pies mojados, que establece la acogida a los cubanos que tocan tierra norteamericana y la devolución a Cuba de quienes son recogidos en el mar antes de llegar a Estados Unidos.
Todo esto es parte de políticas obsoletas, que no están en consonancia con la voluntad de ambos Gobiernos de seguir avanzando y construir una nueva relación para el bien de los pueblos de las dos naciones, añadió Vidal.
Sin embargo, estas contradicciones no impiden que ambas partes convivan en paz, en un ambiente de coexistencia civilizada, sobre la base del respeto mutuo, la reciprocidad, ambiente en el cual se realizaron los contactos y negociaciones que tuvieron lugar en los últimos meses, concluyó.
El 20 de julio de 2015 Cuba y Estados Unidos restablecieron relaciones diplomáticas y las secciones de intereses en las respectivas capitales se convirtieron en embajadas, lo que, según el Gobierno cubano, significó la conclusión de una primera etapa y a su vez marcó el inicio de un largo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales.
Un año después del anuncio del 17D, se impone un cambio esencial en la política de los Estados Unidos hacia Cuba
El levantamiento del bloqueo es esencial para una relación normal
A un año de los anuncios realizados el 17 de diciembre de 2014 por los Presidentes Raúl Castro y Barack Obama, y del regreso de tres de los Cinco Héroes cubanos que permanecían injustamente encarcelados en los Estados Unidos, se registran algunos avances en los vínculos bilaterales.
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas en ambos países, el 20 de julio de 2015, estuvieron precedidos de la rectificación de la injusta designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo.
Además de los encuentros efectuados entre ambos presidentes, y entre el Canciller cubano y el Secretario de Estado estadounidense, han tenido lugar otras visitas de alto nivel entre los dos países.
El diálogo que se ha sostenido confirma las posibilidades y la conveniencia, para los dos partes y para la región, de expandir la cooperación.
La seguridad aérea y de la aviación; la búsqueda y el salvamento marítimo y aeronáutico; y el enfrentamiento al narcotráfico, la emigración ilegal, el tráfico de emigrantes y el fraude migratorio, son áreas en las que se ha ampliado la cooperación. Otras nuevas se abren para el beneficio común, tales como la protección del medio ambiente, la aplicación y el cumplimiento de la ley, la seguridad marítimo-portuaria, el transporte aéreo directo y la salud.
En la esfera económico-comercial, sin embargo, apenas se han obtenido resultados tangibles. Las medidas adoptadas por el presidente Obama, aunque positivas, han demostrado tener un alcance limitado y han impedido avanzar más.
Para revertir esta tendencia, el Presidente de EE.UU. debería, en uso de sus prerrogativas ejecutivas, ampliar de manera decidida el alcance de las medidas que ya ha tomado y adoptar otras nuevas.
Más que el anuncio de una “nueva política”, se impone un cambio esencial en la política de los Estados Unidos hacia Cuba, que no desconozca los reclamos históricos y legítimos del pueblo cubano.
Para alcanzar relaciones normales entre ambos países, los Estados Unidos deben eliminar, sin condición alguna, el bloqueo económico, comercial y financiero que por varias décadas ha mantenido contra Cuba.
Tampoco podrá hablarse de normalización, mientras no se devuelva el territorio que ocupa ilegalmente la Base Naval de Guantánamo y se eliminen otras políticas del pasado que son lesivas a la soberanía de Cuba.
Cuba ha reiterado su voluntad de continuar avanzando hacia la mejoría de las relaciones y de incrementar la cooperación en temas de interés mutuo.
Diferencias existen y existirán en muchos ámbitos, pero se impone una coexistencia responsable sobre la base del respeto y la igualdad, para poder construir una relación distinta, en beneficio de ambos países y pueblos. Esta será la mejor contribución para las presentes y futuras generaciones de cubanos y estadounidenses, y para toda nuestra región.
Cubaminrex, 17 de diciembre de 2015
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