Por Marta Denis Valle
La tarde del 4 de marzo de 1960 una violenta explosión estremeció al buque francés La Coubre, procedente de Bélgica, en el momento en que era descargado en el puerto habanero y el sonido atroz se escuchó en gran parte de la capital.
Al lugar acudieron autoridades, socorristas y público en general para ayudar en el desastre y un segundo estallido aumentó el número de víctimas, mutiladas salvajemente.
Hubo 101 muertos, entre ellos seis marinos franceses y centenares de heridos.
Se trató de un sabotaje preparado en el punto de embarque por agentes al servicio de Estados Unidos para impedir la llegada a Cuba de un cargamento de armamento y municiones, que serían útiles al Gobierno Revolucionario en la defensa de la Revolución que había triunfado del primero de enero de 1959.
Las manos asesinas sabotearon el cargamento de tal forma que se produjera la explosión mientras se realizaban las operaciones de descarga y una segunda ocurriera en el momento en que se prestaba auxilio a las víctimas de la primera.
Con anterioridad, a Cuba había llegado un informe sobre los esfuerzos del cónsul estadounidense en Amberes, Bélgica, para impedir el embarque, explicó al siguiente día el primer ministro cubano Fidel Castro durante el emotivo sepelio de las víctimas.
La nave transportaba fusiles, granadas y balas, comprados a la industria nacional belga por el Gobierno Revolucionario de Cuba para enfrentar las crecientes agresiones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Tenemos derecho a pensar que entre los interesados en que no llegaran a Cuba hay que buscar a los causantes de las vidas humanas que se perdieron en la tarde de ayer, señaló el líder cubano.
En ese momento Fidel Castro pronunció por primera vez la histórica frase ¡Patria o Muerte! que desde entonces acompañó al pueblo cubano en la defensa de sus conquistas sociales, independencia y soberanía.
“Quien haya visto escenas como las de ayer, quien sepa de un pueblo tan digno y tan viril y tan generoso y tan honesto como el nuestro, tiene derecho a saber que es un pueblo que se defenderá de cualquier agresión”, expresó.
Rememoró pasajes de la historia cubana con la disyuntiva de la libertad y la muerte; solo que ahora, dijo, libertad quiere decir algo más todavía, quiere decir patria; y la disyuntiva sería: ¡Patria o Muerte!
Las investigaciones realizadas por peritos belgas descartaron cualquier casualidad o negligencia en la descarga.
Algunas cajas de granadas fueron lanzadas como prueba desde aviones cubanos, a gran altura, y no estallaron.
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