Arboleya Premio Casa en Ensayo

Jesús Arboleya Cervera, obtuvo el premio Casa de las Américas 2013 en la categoría de Ensayo de tema histórico social.

Epígrafe: Jesús Arboleya

Título: Desmitificando el tema de la emigración

Sumario: Galardonado con el Premio Ensayo de Casa de las Américas 2013.

Por Marta G. Sojo

Para Jesús Arboleya Cervera, Doctor en Ciencias Históricas, el año que acaba de comenzar entró con buen pie. Le otorgaron el premio Casa de las Américas, en el género Ensayo titulado, Cuba y los cubanoamericanos: Un análisis de la emigración cubana. Un reconocimiento merecido, pues lleva gran parte de su vida investigando sobre el tema.
El jurado tuvo en cuenta para tomar su decisión, unánime por cierto, que “desmitifica una problemática de mucha actualidad que ha sido objeto de diversas interpretaciones”. Además tuvieron en cuenta “la reconstrucción en forma detallada con un sólido respaldo documental del tema de las relaciones entre Estados Unidos y la Revolución Cubana desde la perspectiva de las políticas migratorias de ambos países.
Arboleya es profesor Titular de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, del Instituto Internacional de Relaciones Exteriores de Cuba (ISRI) y de la Universidad de Artes y Ciencias Sociales de Chile (ARCIS). Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC) y de Latin American Studies Association (LASA).
A los estudios académicos se les añade un aval que enriquece sus conocimientos: el período que desempeñó en el servicio diplomático de 1975 a 1979 en la Misión de Cuba ante las Naciones Unidas en Nueva York, y después en la Sección de Intereses de Cuba en Washington hasta 1981.
No debutó como escritor con el ensayo premiado. Tiene en su haber más de 10 títulos publicados, referidos en lo fundamental al flujo emigrante cubano hacia  Estados Unidos y la política arbitraria de esta nación contra Cuba. Además de ser asiduo colaborador del periódico La Nación y de la revista Punto Final, de Chile, y los sitios web Progreso Weekly de Estados Unidos y Rebelión de España. Publicó numerosos artículos en publicaciones cubanas y extranjeras.
Pocos días después del anuncio de los ganadores en la sede de la Casa de las Américas, conversamos con el escritor, periodista y profesor. En ese momento nos contó que se demoró un cuatrienio en la investigación y redacción del texto premiado. Interpreta por tanto, que el valor testimonial de la obra, está en el vínculo que tuvo con esa temática a través de los años. Prácticamente de toda su vida, tanto de manera escolástica como práctica.
Arboleya concreta más al expresar que el ensayo valora el fenómeno que constituye la minoría latina en Estados Unidos y cómo los cubanos intervienen en esa dinámica. El impacto de sus relaciones con Cuba, los vínculos históricos de ciertos grupos de cubanoamericanos con el gobierno norteamericano, la política cubana hacia la emigración en diferentes momentos. Y obviamente analiza la reforma migratoria recientemente aprobada. Los problemas que esa disposición resuelve, y los que quedan por zanjar. Abordó el conjunto de conflictos desde un punto de vista académico, lo más objetivamente posible.
Con un cuestionario en ristre, del cual había vencido sólo el inicio, continué con otras indagaciones de las cuales deseaba escuchar su opinión. ¿Crees que la nueva administración de Obama en los próximos cuatro años podrá hacer alguna diferencia en lo referido a las relaciones con nuestro país?
La victoria de Obama en 2008 provocó cantidad de expectativas en la opinión pública, sobre todo en América Latina y también constituyó un acontecimiento de envergadura social el que un negro fuera presidente. En esa época era menos entusiasta con las posibilidades reales de Barack Obama para provocar los cambios que estaba anunciando. Tenia mi visión entonces, de que no era tanto un problema de un ejercicio demagógico, sino que tuviera la fuerza real para conducir esas reformas. Por lo tanto, me tildaron algunos de  una actitud muy conservadora. No es que quisiera ir contracorriente, sino me parecía que eran otras las condiciones. Ahora, a mi entender, Obama esta en circunstancias de hacer giros, aunque no serán sensacionales.
En primer lugar, el presidente norteamericano esta siendo empujado por la realidad latinoamericana a una alternativa de que o cambia la política hacia Cuba o no tiene política con América Latina. El nombramiento de Cuba en la CELAC lo demuestra, al igual que las propias declaraciones de la entidad. Además, desde ahora se sabe que para la próxima Cumbre de las Américas, en el 2015, los países latinoamericanos dijeron que sin la Isla, esa reunión no iba. Más claro todavía, las transformaciones  que han tenido lugar en nuestro continente  están empujando a Obama a un cambio de política con respecto a Cuba, algo deseado también por importantes sectores de la sociedad norteamericana, especialmente las esferas de negocios que han visto en la isla caribeña la posibilidad de una apertura en un contexto de crisis económica.
Sin duda hay mucha gente en EE.UU. que, por razones puramente económicas, pudieran estar interesada en renovaciones de la política anticubana. También los que defienden los viajes de norteamericanos a la Isla, porque lo consideran un anacronismo, una violación de sus derechos.
Otro factor, no determinante pero válido, en cuanto a promover variantes, es la comunidad cubanoamericana, en la cual también se han producido transformaciones importantes. El hecho de que prácticamente Obama ganó un 50 por ciento del voto cubanoamericano en las ultimas elecciones en el área donde mayoritariamente viven ellos fue un hecho sin precedentes. Para los demócratas ese electorado es básico, es el que determina cual va a ser el futuro del partido en esta comunidad  del sur de la Florida. Los demócratas no pueden competir con los republicanos en el llamado exilio histórico. Sin embargo, los nuevos emigrados y las nuevas generaciones son en definitiva las que están produciendo el cambio. Y esos son sectores que apoyan los vínculos y los viajes a Cuba.
En mi opinión, en estos tiempos, si sumamos la situación cubana en el contexto internacional, con vínculos diplomáticos con todos los países de América menos EE.UU. Un país al cual la UE esta revisando si mantiene o no la consabida posición común, porque sabe que no es viable continuarla. Nuestra nación disfruta de una estabilidad en su política exterior sólida. Indica que un presidente estadounidense sea quien sea, en este caso le corresponde a Obama, las fuerzas que empujan al cambio son mayores que las que habían antes. Aunque persisten intereses por mantenerla.
Claro está, mañana por la mañana no vamos a amanecer aquí con la noticia de que ha sido levantado el bloqueo, de que todas las políticas cambiaron en un santiamén. Pero una cosa interesante seria que eso originara un proceso de metamorfosis gradual con puntos de contacto, donde ambos países pudieran llegar a acuerdos de mutuo interés, avanzar en ciertos renglones que sean los menos problemáticos. Porque, en definitiva, hay que tener en cuenta que una relación normal con Estados Unidos, Cuba no la ha tenido nunca, ni la va a tener. Nosotros desde la simetría de los países en pugna, es casi imposible pensar que pueda haber una relación normal con el imperio. Eso no ocurre. Lo que estamos hablando es de una relación de convivencia donde tengamos puntos de conflicto y puntos de interés recíproco y avanzar en el camino de lo justo.
¿Cómo afecta a la política migratoria de Estados Unidos el hecho de que Cuba haya relajado sus restricciones a los viajes?
La política migratoria norteamericana hacia nuestro territorio ha estado fundamentada en el mito de que los cubanos que salían eran refugiados políticos. Indudablemente las transformaciones migratorias recientes aplicadas en nuestro país lo reforma todo. Tanto es así que la extrema derecha es quien está promoviendo un cambio de la ley de Ajuste Cubano precisamente para demorar la integración de la emigración más reciente en la vida política del país, porque es un electorado que le va en contra. No quiere decir que la nueva política migratoria cubana haya logrado todo eso, sino que la nueva política cubanoamericana es reflejo de los cambios que ya estaban ocurriendo, de los cambios en la posición social de la emigración social cubana, de la percepción de la sociedad cubana sobre el fenómeno migratorio, de que las relaciones cada día resultaban más normales entre los que viven en el territorio isleño con los emigrados. La política cubana no hace más que reflejar eso. Es posible que en el contexto de una reforma migratoria estadounidense, si bien el tema cubano va a ser una cuestión menor, porque la reforma migratoria norteamericana tratará de resolver el problema de los ilegales, y no hay ilegales cubanos. Por lo tanto estamos abocados en una realidad donde Cuba ha resuelto con esta ley un montón de problemas, que podía haber solucionado mucho antes pues estaban maduras las condiciones. Así que los estadounidenses están enfrentados con el anacronismo de una política sin sustento en la realidad. No le quedará otra que cambiarla de todas maneras.
Para no robarte más tiempo te lanzamos la última pregunta ¿Cuál rumbo crees que puedan tomar los cubanos recalcitrantes en el presente?
Esto que llamamos cubanos recalcitrantes, que allá le dicen el exilio histórico, que yo le digo la extrema derecha. Por acá los nombran como la mafia cubano-americana y así sucesivamente los han bautizado. Ahí hay una realidad y es que esos sectores han ido perdiendo espacio dentro de la comunidad cubanoamericana desde hace mucho tiempo. Eso se mantiene a través de una maquinaria política que actúa en función de los grupos de poder que precisamente controlan esa comunidad y que históricamente han estado representados por esta burguesía cubanoamericana.  Es un fenómeno extraño en Estados Unidos; generalmente los enclaves étnicos funcionan por parte de un sector que acaba siendo el dominante y que impulsa sus intereses políticos. Lo diferente en el caso de los cubanos es que ese sector se formó a partir de la política contra Cuba y por las inversiones que hizo el gobierno norteamericano y los privilegios que le otorgaron y eso ha ido decreciendo en importancia en la medida que ya son otras las prioridades. Por lo tanto estamos viendo un fenómeno endógeno, y con la realidad  de la comunidad cubanoamericana y en la medida que estas agrupaciones ya no son las que representan los intereses mas generales y además se le agrega lo insostenible para ese país mantener el mismo nivel de beligerancia que ha tenido hasta ahora hacia Cuba, eso si va en detrimento de estos sectores. Es un deterioro que se acelera, pero en realidad la bases de ello ya estaban presentes desde hace rato.

 

Para el autor obtener este reconocimiento significó un extraordinario honor no solo porque es uno de los premios más prestigiosos del continente, sino también porque es un premio revolucionario.La claridad y naturalidad narrativa permiten que la obra sea comprensible a todo tipo de lectores, sin sustraerle rigor ni hondura en el análisis.