Asociación Máximo Gómez de cubanos residentes en Dominicana rechaza vil ultraje al Apóstol José Martí.

Santo Domingo, República Dominicana

27 de enero de 2020

Los hechos fueron denominados como vulgar vandalismo y se dieron a conocer de inmediato por las redes sociales, sobresaturadas estas con imágenes de los bustos de José Martí manchados de sangre. Nada más vil y ultrajante para cualquier cubano o cubana, residente dentro o fuera de la Patria, cuya dignidad se ha nutrido siempre de ese pensamiento inequívoco a favor de la plena soberanía, el equilibrio del mundo, el amor y la justicia social.

No se puede imaginar siquiera a un cubano digno que se apreste a servir, por el pago que sea, para deshonrar las imágenes de héroes y patricios en cualquier país del mundo. Durante su primer viaje a los Estados Unidos, en abril de 1959, justo cuando se cumplían cuatro meses del triunfo de la Revolución cubana, Fidel Castro se detuvo solemnemente frente a la gran estatua de Abraham Lincoln, donde depositó una ofrenda floral en su honor y de inmediato visitó la tumba de George Washington, en franco respeto y homenaje a esas trascendentales figuras de la historia de los Estados Unidos de América. “Honrar, honra”, dijo el Maestro. Eso aprendimos, no lo otro.  

No hay palabras para calificar el inescrupuloso acto llevado a cabo de manera tan deshonrosa por personas que, más allá de la delincuencia, han extinguido la conciencia propia que corresponde a quienes hemos tenido el privilegio de nacer en un país cuyo pensamiento martiano ha acompañado desde los primeros pasos y reflexiones a todo cubano y ha enseñado que “el único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras”.

Afiliarse a las ideas contrarrevolucionarias y ponerlas en práctica de tal manera, da al traste con todo cuanto nos enseñó Martí. Servir a los enemigos de Cuba, dentro y fuera de su territorio, y permitir un pago para intentar deshonrar a su Apóstol, significa deshonrarse a sí mismos, porque tocar a José Martí es tocar el alma de cada cubano, tal y como se repitió una y otra vez durante cada acto de desagravio pronunciado en estos días.

Más allá de la condena que impliquen los vandálicos hechos, los involucrados en la afrenta a José Martí, tanto los de allá, los que pagan, como quienes reciben, tendrán que recordar que “cada hombre se mide con la inmensidad que se le opone”, y que: “La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella.”

La Asociación Máximo Gómez de cubanos residentes en República Dominicana condena enérgicamente todo acto de agresión contra Cuba, y repudia con fuerzas esta injuria dirigida a quien nos enseñó no a odiar, sino a amar, y preservar por encima de todo el respeto a la Patria, que denominó la Madre Mayor: nuestro José Martí.

Embacuba Dominicana

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