Biomasa, fuente de electricidad inagotable para Cuba

Por Roberto Salomón

Materia prima principal del Grupo Azucarero Azcuba, la caña es hoy fuente de producción de diferentes tipos de sacarosa (crudo, refino, blanco directo y ecológico), y también de 20 derivados de ese cultivo.

Entre estos se destacan la electricidad, el alcohol, alimento animal y bioproductos, refirió a Correo de Cuba la jefa de Generación Eléctrica de esa entidad, Bárbara Hernández Martínez.

La producción azucarera se sustenta energéticamente en la cogeneración de vapor y electricidad, para la clarificación del jugo de la caña, su filtración, evaporación y cristalización, explicó.

Desde la zafra de 2002, agregó, la industria azucarera cubana vende excedentes eléctricos del proceso fabril a la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) de forma creciente y sostenida, pero con parámetros de eficiencia insuficientes para lograr los niveles de aporte energético que necesita el país.

Según Hernández, actualmente los productores mundiales de azúcar abandonan el viejo paradigma de considerar la biomasa cañera (bagazo y paja) un residuo molesto y de bajo valor comercial de su producción de sacarosa y la reconocen como un combustible de gran utilidad para producir energía.

La biomasa ha sido fuente de ese recurso desde tiempos inmemoriales y, de hecho, constituyó el primer combustible que empleó el hombre. No obstante su utilización milenaria, ella ocupa y mantendrá un lugar importante en la matriz energética a nivel global, de acuerdo con un reciente informe de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

En opinión de la funcionaria, la industria de la caña de azúcar produce a muy bajo costo, el combustible que necesita, pues es un residuo de la molienda, renovable y amigable con el medioambiente.

Manejada de forma sostenible, esa planta representa un sumidero de carbono, al ser un cultivo que almacena energía solar hasta producir una tonelada equivalente de petróleo por cada una de azúcar que se fabrica.

Programa de bioeléctricas

Al abundar sobre el valor energético de la caña, enfatiza que el Programa de Bioeléctricas de Azcuba, una vez implementado en su totalidad, tendrá un impacto importante en la diversificación de las producciones de la agroindustria.

Se trata de una materia prima que incrementará en más de cuatro veces el aporte de electricidad amigable con el medioambiente de Azcuba al país e influirá de forma positiva en el cambio de la matriz energética nacional.

Actualmente cerca del 86 por ciento de la energía renovable en la Isla procede de la biomasa cañera.

Se prevé alcanzar paulatinamente hasta 2030 un incremento de no menos del 14 por ciento de la disponibilidad de electricidad generada a partir de esa fuente de manera muy eficiente, no solo por el equipamiento y los parámetros de rendimiento con los que se proyectan estas plantas, sino porque precisamente son instalaciones de cogeneración, cuyo vapor de baja presión o escape se continuará utilizando en el proceso fabril del azúcar.

Bioeléctrica del central Jesús Rabí

La bioeléctrica de 20 megawatt (Mw) del central azucarero Jesús Rabí, en la provincia de Matanzas (a unos 100 kilómetros al este de La Habana), es una de las 19 planificadas para poner en marcha hasta 2030 en este sector en la Isla.

Al respecto, Hernández precisa que se realizan gestiones para el financiamiento de siete de ellas, tanto por crédito preferencial al comprador como mediante modalidades establecidas en la ley de inversión extranjera.

Este proyecto —explicó la especialista— consiste en sustituir los equipos del área termo-energética del central azucarero (calderas de vapor, turbogeneradores, tratamiento de agua, banco de transformadores de enlace con el sistema eléctrico nacional, almacén de biomasa) por nuevos de alta eficiencia energética.

En la actualidad el “Jesús Rabí”, a pesar de contar con el volumen de caña necesario para moler diariamente cuatro mil 500 toneladas de esa materia prima, no dispone de la capacidad de cogeneración que respalde energéticamente una molienda al ciento por ciento.

La potencia eléctrica instalada en esa fábrica solo respalda el 80 por ciento de la capacidad de procesamiento de esta, fijada en tres mil 500 toneladas de caña por día.

Esa bioeléctrica será una planta de cogeneración que se construirá en un área aledaña al central, lo que facilitará no detener las zafras durante el período de construcción y montaje.

Cuando se realice su puesta en marcha, operará abasteciéndose de todo el bagazo producido, residuos agrícolas y del condensado de vapor puro procedente de los equipos de calentamiento, evaporación y tachos provenientes de la fábrica de azúcar, a la que a su vez suministrará el vapor de escape de los turbogeneradores para el proceso de fabricación del endulzante, así como la electricidad que necesita.

Hernández destacó que a partir de la puesta en marcha de esta bioeléctrica, además de incrementarse en 19 por ciento la producción de azúcar crudo en cada zafra, aumentará en cuatro veces la eficiencia en la generación eléctrica del central.

Adicionalmente el empleo de las biomasas cañera y forestal posibilitará al país un ahorro de combustible fósil estimado en unos 20 millones de dólares.
 

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