Buñuelo: un postre navideño.

Por: Lucía Arboláez

Cuando nos preparamos para despedir el año resulta imposible no detectar en el ambiente los olores que salen a la calle, emanados de las cocinas en los hogares. Es un período que invita a la celebración, por supuesto, a nivel culinario la carne de cerdo no puede faltar en estos días, ya sea azada o frita en la mesa del cubano.

Sin embargo, en esta ocasión no hablaremos de las múltiples recetas de la gastronomía nacional relacionada con la carne porcina, plato fuerte de todo comensal, sino del postre que constituye también una parte importante, especial, a la hora de sentarse a la mesa, profundamente arraigado en la idiosincrasia de esta isla: el buñuelo criollo, sabrosa masa que se fríe en abundante aceite y alegra el paladar de muchos.

En Cuba se acostumbra confeccionarlo solo con la masa de la yuca y se elabora además con una distintiva forma de número ocho.

Ingredientes:

1 libra de yuca

1 huevo

1 cucharadita de anís molido o machacado

½ taza de harina

1 libra de aceite

1 palito de canela en rama

1 trocito de cáscara de limón

1 cucharadita de sal

Modo de preparación:

Pele y cocine la yuca en agua hirviendo, sin dejarla ablandar demasiado (el secreto está en no permitir que absorba mucha agua para evitar que quede muy suave). Luego escúrrala con la ayuda de un colador para extraer la mayor cantidad de agua. Pásela por la cuchilla más fina de la máquina de moler y amásela con el huevo batido, anís, sal y harina, hasta que no se pegue a los dedos.

Tome porciones de la masa resultante y dele forma de número ocho. Se fríe en aceite caliente hasta dorarlos. Para que queden más sabrosos los buñuelos, báñelos en almíbar de anís. Puede preparar el almíbar del siguiente modo: una taza de agua, media de azúcar, anís estrellado, cascarita de limón y un palito de canela. Póngalo todo a fuego lento, removiendo constantemente hasta lograr consistencia de almíbar.

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