Buñuelos

Por Yolanda Borges

Cuando nos preparamos para despedir el año resulta imposible no detectar en el ambiente el olor que sale a la calle, emanado de las cocinas en los hogares. Es un período que invita a la celebración y por supuesto que a nivel culinario la carne de cerdo no puede faltar en estos días, ya sea azada o frita en la mesa del cubano.

Sin embargo, en esta ocasión no hablaremos de las múltiples recetas de la gastronomía nacional relacionada con la carne porcina, plato fuerte de todo comensal, sino del postre que constituye también una parte importante, especial a la hora de sentarse a la mesa.

Precisamente, un postre arraigado a la idiosincrasia de esta isla lo es el buñuelo criollo, sabrosa masa que se fríe en abundante aceite y alegra el paladar de muchos.

En Cuba, se acostumbra confeccionarlos con yuca y boniato y además, con una distintiva forma de número ocho.

Ingredientes:     

1 libra de yuca

¾ libra de boniato

1/2 taza de harina

1 huevo

1 cucharadita de anís molido o machacado

1 cucharadita de sal

1 libra de aceite

Un palito de canela en rama

Un trocito de cascara de limón

Modo de preparación:

Pele la yuca, el boniato y cocínelos por separado en agua hirviendo, sin dejarla ablandar demasiado; el secreto está en no permitir que absorban mucha agua para evitar que queden muy suaves. Luego, escúrralos con la ayuda de un colador para extraer la mayor cantidad de humedad. Páselos por la cuchilla más fina de la máquina de moler y amase con el huevo batido, anís, sal y harina, hasta que no se pegue en los dedos.

Tome porciones de la masa resultante y dele forma de número ocho. Se fríe en aceite caliente hasta dorarlos.

Para que queden más sabrosos los buñuelos, báñelos en almíbar de anís.

Puede preparar el almíbar del siguiente modo: una taza de agua, media de azúcar, anís estrellado, cascarita de limón, y un palito de canela. Póngalo todo a fuego lento, removiendo constantemente hasta lograr consistencia.

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