Chucho Valdés: apertura de lujo para conciertos habaneros de verano

El compositor y arreglista superó con creces las expectativas del auditorio

Por Jorge Petinaud Martínez

Los amantes de la música acogieron con júbilo el concierto unipersonal que ofreció el sábado 12 de agosto, en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, el pianista Jesús “Chucho” Valdés en la apertura de un ciclo de recitales veraniegos.

Si bien el multipremiado jazzista había anunciado parte de su repertorio, superó con creces las expectativas del auditorio, al que cautivó en este nuevo retorno a su tierra natal.

Dueño absoluto de las 88 teclas manejadas con virtuosismo, pero sin falsos arranques exhibicionistas, otra vez Valdés obsequió generosamente su magisterio, sorprendió con la nota inesperada y redimensionó clásicos propios y de otros autores que parecen intocables en la cima del pentagrama universal.

La apertura bien arriba fue In walked Bud, homenaje que el mito Theloniuos Monk dedicó a ese otro gigante del jazz que es Bud Powell, y siguió con Hojas muertas, estándar con la canción francesa de igual nombre como eje temático, universalizada en la voz del cantante y actor Yves Montand en la década de 1950.

Momento especial resultó la evocación del padre y maestro, Bebo Valdés, de quien ofreció Con poco coco, uno de los cimientos de lo que lúcidamente el musicólogo y escritor Leonardo Acosta denomina jazz afrolatino o afrocubano. 

Después, el tributo íntimo a Caridad Amaro, la abuela paterna, a quien Chucho dedicó el tema homónimo incluido en la banda sonora del documental Calle 54, del director español Fernando Trueba.

No podían faltar Pasos gigantes, de John Coltrane; la reverencia a George Gershwin con Summertime, y la evocación al romanticismo a través de Federico Chopin y el ruso Serguéi Vasílievich Rajmáninov, siempre con la profundidad que exigen estos íconos de la pianística mundial.

Sin embargo, pese a la residencia temporal en lejanas tierras por motivos profesionales, Valdés destila esa mezcla de savia africana yoruba, conga bantú y carabalí, combinada con sabores de raigambre europea en lo que el sabio Fernando Ortiz denominó el ajiaco que es lo cubano.

Todo eso inundó a la sala Alicia Alonso a través de los “tumbaos” de Son a Quivicán, homenaje del artista como compositor e intérprete a la tierra natal, hoy municipio de la nueva provincia de Mayabeque, en el occidente del país.

Este concierto, organizado por el Instituto Cubano de la Música, abrió un ciclo dedicado al jazz, el cual prevé actuaciones de Gonzalo Rubalcaba y Hernán López Nussa, además de la Camerata Romeu y la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

CHUCHO EN EXCLUSIVA  

“Soy de la generación de los jazzistas que comenzó a principios de los años 1960, y hoy todo es color de rosa, pero en esa época no era tan fácil el jazz aquí; en Cuba había mucha confusión con esta música”, dijo Valdés aCorreo de Cuba durante una reciente visita a La Habana.

El ganador en seis ocasiones del premio Grammy y en tres del Latin Grammy recuerda que algunos funcionarios asociaban negativamente ese género con los Estados Unidos en momentos de grandes amenazas por parte de ese país contra la Isla.

Valdés y otros jóvenes se mantuvieron haciendo ese tipo de música y, con el apoyo del Consejo Nacional de Cultura y bajo la batuta de un veterano jazzista, Armando Romeu, en abril de 1967 fundaron la Orquesta Cubana de Música Moderna, “que rompió con aquellos errores”.

El pianista recuerda que junto a otros amigos tuvo la suerte de ser seleccionado, y de aquella gran orquesta salió un grupo que se llama Irakere, que abrió las puertas del jazz definitivamente para todo un movimiento de bandas jóvenes que hoy sigue dando frutos con los egresados del sistema nacional de enseñanza artística.

“Digo esto porque hoy es realidad el sueño que tuvimos en esa época; quienes empezamos en ese tiempo estamos viviendo un momento muy feliz de ver cómo se ha desarrollado el jazz a través del tiempo en Cuba”, comentó el artista.

Valdés considera que la celebración del Día Internacional del Jazz en La Habana, en abril de este año, “es lo máximo que puede haber ocurrido”, después del Habana Jam y la primera visita del trompetista estadounidense Dizzy Gillespie en mayo de 1977, quien comenzó a descubrir los talentos de la mayor de las Antillas.

A partir de ahí, en junio de 1978, Irakere fue invitado al Festival de Jazz de Newport, y así se convirtió en la primera agrupación de la Isla que tocó después de 1959 en un acontecimiento cultural de este tipo en Estados Unidos.

La cadena norteamericana CBS auspició en marzo de 1979 un evento en Cuba al que denominó Habana Jam, al cual Bruce Lombard trajo a todas las estrellas de ese sello discográfico, incluidos íconos como Weather Report, Utman Lonely y Tony Williams.

“Una big band tremenda con Stan Getz y Dexter Gordon, entre otras luminarias, animó aquel evento, y a partir de ahí comenzaron en Cuba los festivales de jazz, que no han parado más”, subrayó el músico.

Sobre sus proyectos actuales, el portador del linaje de su padre, el gran Bebo Valdés, explicó que con 76 años el trabajo más importante que realiza lo comparte con otro genio de la pianística cubana, Gonzalo Rubalcaba.

“Él es uno de los pianistas más impresionantes que he conocido, uno de los más grandes de la historia, muy contemporáneo; trabajamos en la idea de un dúo para llevarlo a un disco”, informó.

Valdés comentó que son instrumentistas de dos etapas diferentes con la misma raíz, y que quieren ya no solo improvisar sino también abarcar obras preconcebidas como parte de un lenguaje a través de diferentes estilos musicales.

Según el autor de Mambo influenciado, será una especie de historia de la música llevada al piano con improvisaciones, pero con composiciones de Valdés, de Rubalcaba y de otros autores.

“Para mí es un sueño hacer este trabajo, y el disco me parece que va a ser genial, será superinteresante y muy cubano”, anticipó el fundador y director de Irakere.  

 

Considerado la figura más influyente en la historia moderna del jazz afro-cubanoCada interpretación suya resulta un momento irrepetibleEl legendario pianista es acreedor de seis Premios Grammy Awards  y tres Latin Grammy.

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