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Meñique, un hito del cine cubano de animaciónPor Charly Morales ValidoAl fin, después de siete años de aprendizaje y obstáculos vencidos, Meñique es una realidad: el primer largometraje cubano animado en 3D fue estrenado justo el Día de los Niños, como un peculiar regalo para todas las edades, pero sobre todo para la tradición cinematográfica de este país.Casi tres décadas después del estreno de Vampiros en La Habana, devenido filme de culto y quizás el mayor clásico del cine de animación en Cuba, Meñique marca un nuevo hito para las llamadas películas de muñequitos, no solo por lo ambicioso del proyecto, sino porque ha dejado un know how que permite soñar en grande.Por lo pronto, el realizador Ernesto Padrón, guionista y director de esta cinta, no duda en afirmar que volvería a embarcarse en una aventura de tal magnitud siempre que la historia lo valga. Padrón confesó a Correo de Cuba que nunca renunció a su sueño de hacer este filme, ni siquiera en los momentos más difíciles.Porque, como el protagonista de su película, este proyecto superó duras pruebas y venció a poderosos gigantes, entre ellos el más inquietante y aterrador: el público. El primer encuentro fue todo un éxito nacional, con salas llenas en toda Cuba. Filmar Meñique fue una universidad para nuestros animadores, agregó Padrón, quien enamoró a muchos con su versión libre de la adaptación que hizo el poeta José Martí del Poucinet de Laboulaye. De hecho, actores y músicos de primera línea se pusieron a su disposición, pues querían ser parte de algo que intuían histórico.Por ejemplo, el mítico trovador cubano Silvio Rodríguez compuso las canciones de una banda sonora de calidad, musicalizada por Manu Riveiro e interpretadas por Miriam Ramos, Anabel López y Ernesto Joel Espinosa. A su vez, el elenco incluyó a actores consagrados como Corina Mestre y Carlos Ruiz de la Tejera.La historia de este Meñique tiene por escenario el reino de Guanacabo, una suerte de Caribe medieval donde conviven personajes clásicos de la literatura fantástica con protagonistas del imaginario cubano y universal, sumando nuevos personajes, como la bruja Barussa, además de los tradicionales Meñique, el Gigante y la Princesa.Meñique es un pequeño joven campesino que intenta, sin éxito, sacar a su familia de la pobreza. Un día se encuentra con el Espejo Mágico de la Media Naranja, quien le muestra la mujer de sus sueños, y así comienza una aventura que mezcla acción, inteligencia y amor para demostrar que, al final, “el saber puede más que la fuerza”.“No será Shreck, pero tiene nivel”, aseguró Padrón, quien ponderó la calidad de la imagen, con escenarios espectaculares, en los cuales jugó un rol especial una leyenda de la animación en Cuba, que desgraciadamente no vivió para disfrutar el resultado: Tulio Raggi.Según Padrón, las ideas de Raggi fueron inspiradoras en un proceso intenso desde su misma génesis, con un guión cuidadoso y una concepción de personajes que llevó incluso un sondeo sobre cómo los cubanos imaginaban al diminuto héroe. Además, los diálogos cargados de cubanía y referentes contemporáneos son otra baza de éxito.En fin, con Meñique, el cine cubano se viste de largo y los Estudios de Animación de este país alcanzan su mayoría de edad y demuestran estar listos para obras futuras: se habla de La montaña y la ardilla, otra versión martiana de una fábula europea, y no se descarta una película en 3D del gran héroe infantil de Cuba: Elpidio Valdés.Pero, como dice el propio Elpidio, eso aún habría que verlo. Por lo pronto, ya tenemos a Meñique, que no es poca cosa.  

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