Cooperativas no agropecuarias, fuente válida de empleo

Cooperativas no agropecuarias, fuente válida de empleo

Por Cira Rodríguez César

La consolidación y expansión de cooperativas no agropecuarias en Cuba permitió en 2015 un vuelco al mercado laboral cubano, al probarse como una fuente válida de empleo, aunque Gobierno y trabajadores tienen mucho que aprender en este nuevo modelo de gestión.

Conocidas en el mundo como pequeñas y medianas empresas, las cooperativas no agropecuarias están cambiando la actividad productiva, el comercio y los servicios en la Isla, como organizaciones con representación jurídica, autorizadas a establecer relaciones económicas con entidades estatales.

Pueden, además, estar facultadas para recibir inversiones extranjeras siempre y cuando lo hagan vinculadas a empresas públicas, de acuerdo con la nueva legislación nacional de entrada al país de capitales foráneos.

Desde que en 2013 las autoridades cubanas dieron luz verde a las primeras, ya existen unas 500, de las cuales 351 están en operaciones, alternativa que gana forma y fuerza para que, sin copiar a nadie, suceda como en otros países de América Latina, que evitan el cierre de empresas y la desocupación.

El cooperativismo es parte de un programa oficial cuyo fin es llevar al sector no estatal a aportar cerca del 50 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) hacia el fin del actual quinquenio, de acuerdo con planes oficiales.

Tal como establecen las normas jurídicas que las amparan, es legalmente una empresa, con las obligaciones, pero también con los derechos de las estatales, incluso el de importación.

Su objetivo fundamental es la producción y la prestación de servicios útiles a la sociedad, mediante la gestión colectiva, y deben ser capaces de cubrir con sus ingresos los gastos y las obligaciones tributarias.

En todos los casos se rige el principio de que el Estado se mantiene como dueño de los medios fundamentales de producción, al tiempo que se libera de las actividades que no son fundamentales en el desarrollo económico del país.

La intención es hacer más dinámica la economía interna y estimular la productividad, a la par de reducir los gastos del Estado con la disminución de plazas laborales.
Dentro de esos propósitos, el sistema cooperativo da un dinamismo descentralizado a la iniciativa personal, manteniendo el Gobierno el poder de decisión en cuanto a la economía nacional, para lo cual se tiene en cuenta experiencias adquiridas por sus similares de producción agropecuaria en la Isla.

Dinamizar el mercado laboral

Según estimados al cierre del 2015, la ocupación en Cuba es de cuatro millones 560 mil 500 trabajadores; de ellos, en el sector no estatal, un millón 400 mil.

De acuerdo con estos datos aportados por la viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Fleitó, hasta el cierre de octubre lo ejercían por cuenta propia 500 mil 512 personas, lo que confirma su validez como fuente de empleo en los sectores productivos y de servicios a la población.

Entre esos trabajadores, un significativo número corresponde a los organizados en cooperativas no agropecuarias, lo cual corroboró este año la eficacia de esa alternativa como fuente de empleo.

Asimismo, representa una mejoría económica para sus integrantes, mayor estímulo para su labor y mejor disciplina laboral, aspectos positivos reconocidos por el Parlamento cubano en su última sesión del año.

También el mejoramiento de la imagen de los locales que ocupan las entidades y la buena calidad en los servicios, con la consiguiente complacencia de la población, fueron resultados considerados halagüeños.

Como aspectos negativos aparecen las dificultades para acceder a créditos bancarios, la negativa por parte de las entidades estatales a contratar los servicios de esta forma de gestión, el establecimiento de exigencias no previstas en las normas jurídicas y limitaciones para acceder a la compra de insumos en la red mayorista.

En cuanto a su extensión paulatina, la Oficina Nacional de Estadísticas e Información recoge que el mayor número de cooperativas no agropecuarias se concentra en occidente, con el grueso en La Habana. Por detrás se ubican Artemisa, Matanzas, Mayabeque, Pinar del Río, Santiago de Cuba y Villa Clara, entre las provincias más representativas.

Por sectores económicos operan en las industrias manufactureras —relacionadas con el suministro de electricidad, gas y agua—, la construcción, el comercio, la reparación de efectos personales, el área de hoteles y restaurantes, transporte, almacenamiento, servicios a empresas, actividades inmobiliarias y los servicios comunales.

Como ha planteado el presidente Raúl Castro, “la intención es no masificar la creación de cooperativas, sino consolidar las que existen e ir avanzando de forma gradual, pues de lo contrario se estarían generalizando los problemas que se presentan”.

Entonces se entiende que se trata de apostar por la gestión, de forma cooperativa, en actividades que estatalmente no han sido eficientes.

Industria y Construcción: ejemplos

El comercio en servicios gastronómicos, personales y técnicos agrupa hoy el mayor número de cooperativas no agropecuarias, las cuales han reparado y reanimado las unidades y ampliado las ofertas y los horarios de servicio.

Sin embargo, son significativas las creadas con la anuencia de los Ministerios de Industria y Construcción.

En el primero de esos sectores, 2015 cerró con 28 cooperativas no agropecuarias concentradas en la recuperación de materias primas, confección de textiles, muebles, calzados, cerámica utilitaria y decorativa, así como en el montaje y reparación de carpintería de aluminio, equipos de pesaje y máquinas de coser.

Al concluir el año, agrupaban a 446 socios y generaron ingresos superiores a los 134 millones de pesos, gracias a la implementación de un experimento que incide en la sustitución de importaciones y en el rescate de otros servicios tradicionales y deficitarios.

Además, se incorporaron a encadenamientos productivos con las empresas estatales a partir de la comercialización de materias primas e insumos, en tanto sus producciones son suministradas a importantes programas como el de ahorro de agua y el de la edificación de viviendas.

En el sector de la Construcción funcionan 69 para la fabricación propiamente, la industria manufacturera y el mantenimiento y reparación de vehículos automotores.

Según los especialistas, a pesar de los avances, existen deficiencias asociadas a los cálculos de presupuesto, inexistencia y/o mala utilización de los cronogramas de ejecución, irregularidades en la confección de los contratos y problemas de calidad, unidos a la realización de acciones que no se ajustan al objeto social aprobado.

Asimismo, los cooperativistas aluden dificultades que restringen su desempeño como: limitado reconocimiento como actores de la economía, insuficiencia de comercio mayorista, baja disponibilidad de equipos especializados, imposibilidad de obtener medios de transporte y la no incorporación a los planes de la economía.

No obstante, las cooperativas (agropecuarias o no) son una alternativa válida más, tal como lo muestran datos de la Organización Internacional del Trabajo:
—Prestan servicio a mil millones de miembros en todo el mundo.
—Las cooperativas financieras atienden a más de 857 millones de personas, el 13 por ciento de la población mundial.
—Garantizan un modo de vida al 50 por ciento de la población mundial.
—Producen el 50 por ciento de los abastecimientos agrícolas del mundo.
—Y las 300 más grandes generan 1,6 billones (millones de millones) de dólares.
 

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