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Un Congreso obrero por la actualizaciónPor Orlando Oramas León Como un “magnífico congreso obrero” calificó Raúl Castro el número veinte de la Central de Trabajadores de Cuba, desde cuya tribuna el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros llamó a celebrar un Primero de Mayo que retumbe en defensa de los pueblos.Ulises Guilarte fue elegido secretario general de la CTC y, junto al nuevo secretariado, también la organización estrenó estatutos, que le ponen en sintonía con las transformaciones socioeconómicas en curso en nuestro país.Una mujer, Carmen López Rodríguez, se desempeñará como segunda secretaria, cual expresión del rol protagonista de las mujeres cubanas en la defensa de la Revolución y en los aportes a la sociedad y la economía.Previo al congreso, y durante todo un año, tuvo lugar un proceso de renovación de mandatos, así como de discusión del informe central, sobre los estatutos y relativo al papel del sindicato en la coyuntura actual.Cerca de tres millones de afiliados participaron en más de 66 mil asambleas de base, todo un ejercicio democrático que no tiene parangón en el movimiento sindical a nivel mundial.En su sesión final, el foro emitió una Declaración de Solidaridad Internacional, en apoyo a los trabajadores que enfrentan la acometida neoliberal y batallan a diario por condiciones de justicia social.Tal documento hace énfasis en la identificación con el pueblo y gobierno venezolanos, de cara a la embestida fascista de la quinta columna interna y de intereses hegemónicos del capital.Los trabajadores y la actualizaciónEn los debates del XX Congreso, hubo numerosas propuestas y coincidencias sobre la participación de los trabajadores en la construcción de un modelo socialista cubano próspero y sustentable.Quedó claro que la productividad es la base de la eficiencia y que, sin riqueza producida, no hay forma sostenible de elevar los ingresos.Raúl Castro reconoció que el tema del salario fue el más recurrente e indicó que sería irresponsable y con efectos contraproducentes disponer un aumento generalizado de los salarios en el sector estatal. “Si el salario medio crece más rápido que la producción de bienes y servicios, los efectos para la economía y el pueblo serían fatales”, agregó el Jefe de Estado.Dijo que ello equivaldría a “comernos” el futuro, aumentar irracionalmente la deuda externa y, en definitiva, engendrar inestabilidad en la sociedad cubana, a causa de una inflación galopante, que destruiría la capacidad adquisitiva del salario y las pensiones.Sin embargo, apuntó el líder cubano, el sector médico recibirá pronto un aumento salarial, “por cuanto el ingreso fundamental del país en estos momentos obedece al trabajo de miles de médicos prestando servicios en el exterior”.En otro orden de cosas, el Congreso decidió otorgar igual reconocimiento a los trabajadores estatales y los del sector no estatal, es decir por cuenta propia y cooperativistas.Los delegados al foro, en representación de los más de tres millones de trabajadores, integrados a 17 sindicatos nacionales, refrendaron que ningún cambio en Cuba podrá jamás atentar contra las conquistas sociales de la Revolución.

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