Por Wilfredo Alayón
Como un caso insólito perdura la toma de posesión de su cargo, en la primavera de 1853 en la provincia de Matanzas, de William Rufus King, décimotercer vicepresidente de Estados Unidos.
Ningún otro funcionario estadounidense de tan elevado rango ha jurado su responsabilidad fuera del territorio de la Unión y las circunstancias de la singular situación, en fecha lejana del siglo XIX, ameritan estos apuntes.
Rufus King, descendiente de irlandeses y de hugonotes franceses, nació el 7 de abril de 1786 en el condado de Sampson, Carolina del Norte, según texto del ya fallecido historiador matancero Raúl Ruiz.
A los 12 años comenzó estudios universitarios en su estado natal quien sería un fugaz vicemandatario y que en 1806 fue electo diputado a la legislatura de Carolina del Norte, con lo cual dio inicio a una meteórica carrera política.
En 1810 figuró por tres ocasiones como representante al Congreso Federal, desempeñó misiones diplomáticas en Nápoles y San Petersburgo y fue uno de los primeros senadores del, por entonces, nuevo Estado de Alabama.
Ocupó ese último cargo hasta 1832, cuando pasó a desempeñarse como embajador de la nación norteña ante Francia y a su regreso a suelo estadounidense fue reelecto senador y llegó a presidir la Comisión de Relaciones Exteriores de esa cámara.
En su haber —precisa la publicación de Ruiz— debe anotársele también la participación en la guerra de despojo de Estados Unidos contra el vecino México.
Rufus King alcanzó su mayor éxito al convertirse en vicepresidente norteamericano por el Partido Demócrata, junto al presidente Franklin Pierce.
Sin embargo, su organismo estaba deteriorado ya desde hacía varios años por la tuberculosis y, por tanto, estaba necesitado de una cura de reposo y aires saludables, con Cuba como destino.
Periplo por Matanzas
Rufus King inició su estancia en la región de Matanzas por las alturas de La Cumbre, actual barrio de Versalles de la ciudad cabecera, que contaba entre sus residentes con William Scott Jencks, amigo personal del elegido vicepresidente.
Scott Jencks era un acaudalado hombre de negocios, dueño de un ingenio de azúcar y propietario de una residencia de dos plantas en la citada área, de suave y agradable clima, hacia donde decidió trasladarse el enfermo.
Rufus King renunció el 20 de diciembre de 1852 a su cargo de presidente provisional del Senado, embarcó hacia la Isla en el vapor Fulton, de la armada de su país, aunque ha sido imposible precisar qué tiempo permaneció en La Cumbre, indica Ruiz.
Del cotejo de la prensa de la época —señala— “se colige que fue alrededor de 15 días, ya que el 16 de febrero (de 1853) el diario La Aurora anunciaba en un suelto que: cuando nuestros lectores vean estas líneas quizás ya esté entre nosotros".
Pero la mencionada zona de esta occidental urbe, ubicada en una de las suaves colinas que rodean la bahía de Matanzas, en esos meses era batida por fuertes vientos que soplaban desde el mar, perjudiciales para la salud del enfermo.
Un cambio de escenario se produjo el 3 de marzo, cuando el estadista, acompañado de dos sobrinos y servidores, se trasladó hasta el ingenio Ariadne, en la localidad de Limonar, propiedad de su también amigo Juan Chartrand-Dubois.
Rufus King comprendió que sería imposible viajar a Washington a su toma de juramento, dado su estado de salud y amistades iniciaron gestiones para lograr la aprobación de efectuar el acto en la localidad limonareña.
El 24 de marzo, con la presencia del cónsul de EE.UU. en La Habana, William Sharkey, autorizado por una disposición del Congreso, tomó posesión Rufus King, a quien debieron sostenerlo por ambos brazos para cumplir las formalidades, acota Ruiz.
Concluida la ceremonia, el flamante investido conversó con los asistentes y se retiró a una habitación para, 12 días después, partir de regreso a Estados Unidos, nuevamente a bordo del Fulton.
La nave arribó el 11 de abril al puerto de Mobile, donde una multitud esperaba al viajero, que, tras una breve estancia, abordó el barco Saint John, el cual remontó el río Alabama, hasta la hacienda King`s Rest, en el condado de Dallas.
Una semana después murió Rufus King, protagonista de este singular suceso que reseñamos.
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