Cuba en imágenes

Una colección especial en un lugar excepcionalPor Lucía ArboláezA unos 20 kilómetros de la bella ciudad de Trinidad, que recién cumpliera su 500 aniversario de fundada, existe un lugar poseedor de múltiples atractivos naturales, muy visitado por amantes de la naturaleza, cubanos y de otras partes del mundo.Ubicado en el sur de la provincia de Sancti Spiritus, en el macizo montañoso de Guamuhaya, me refiero al Paisaje Natural Protegido Topes de Collantes, uno de los más extensos del país, con un total de 110 kilómetros cuadrados, y donde se puede encontrar  una considerable variedad de especies de flora, entre ellas orquídeas, líquenes, helechos arborescentes y musgos, entre otros. El aire puro que se respira, el verde eterno de la vegetación y la tranquilidad que allí existe, se confabula para sentirse uno bien en todo momento. Además, por su microclima, se puede conocer gran variedad de especies animales.Uno de los muchos lugares especiales que posee esta zona de Cuba se encuentra en La Plaza de las Memorias, lugar que guarda el Jardín de Gigantes, muy cerca del restaurante La Represa y del complejo turístico formado por la Casa del Café y un pequeño jardín botánico.Junto a este último, corre el río Vegas Grandes que le otorga al lugar varios espejos de agua, surgidos del ingenio del hombre y que, en épocas pasadas, lo utilizaban como balneario de la localidad.Se integra al conjunto la llamada Casa de Elida, que guarda en grandes anaqueles, un verdadero tesoro: una  bien cuidada xiloteca, con más de trescientas especies maderables cubanas y donde además, se pueden ingerir deliciosas infusiones confeccionadas con plantas de la región. La palabra xiloteca, proviene de las raíces griegas xilo, que significa madera y, teca, que significa caja (lugar en el que se guarda algo). Así como una biblioteca es “algo más” que una mera colección de libros, también una xiloteca es algo más que una simple colección de maderas.Es a través de dichas colecciones, de diversos tipos de maderas, que se puede conocer el valor científico y económico de las mismas existentes en la zona y en el país en general, sus propiedades físicas y mecánicas, durabilidad, conservación, aplicaciones prácticas inmediatas para todos los que necesiten hacer un análisis morfológico-visual de la madera, tanto en la industria como en el comercio.Según los datos obtenidos en la xiloteca de Topes de Collantes, las colecciones de madera de Cuba datan de 1906 y 1914, gracias a investigaciones del eminente científico cubano Don Tomás Roig. Actualmente y a través del Instituto de Investigación Forestal, radicado en La Habana, existen colecciones en varias regiones del país.Otro de los muchos lugares que posee esta rica región de Cuba, paseo que no puede  faltar, es ver el salto del Caburni, cascada que cuenta con unos 62 metros, ubicada entre varios estanques naturales o simplemente caminar por muchos de los senderos que allí se pueden encontrar o conversar con cualquiera de sus habitantes, personas campechanas como suelen ser los campesinos en nuestro país, y conocer a través de ellos las tradiciones de los habitantes de esa región montañosa.

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