Cubadisco-2015: lo bueno pasa volando

Por Charly Morales Valido
 
Muy rápida, quizás demasiado, pasó la edición 19 del Cubadisco, feria que año tras año se afianza como el gran evento del ámbito discográfico en Cuba: será que el tiempo vuela cuando se pasa bien, o cuando abundan las opciones y es imposible descansar.

Todo aquel que estuvo involucrado de alguna manera en el Cubadisco-2015 —ya sea en funciones organizativas, de participación o cobertura periodística— puede dar fe de lo variado e intenso de un programa abarcador, ambicioso y seductor.

Deja, tal vez, el sabor amargo de ciertos absurdos, como la pobre presencia de discos de música coral o de artistas rusos, pues la cita estaba dedicada específicamente a dicha manifestación artística y tenía a la nación eslava como país invitado de honor.

Aún así, la maestra Digna Guerra y el Coro Entrevoces se alzaron con el Gran Premio Cubadisco y Premio en Música Coral por el fonograma ¡Oh yes!, del sello Colibrí, el primer álbum de gospel grabado en Cuba, una delicia en todos los sentidos.

Además, Rusia tuvo una gala dedicada a su patrimonio cultural, que antaño caló muy profundo en los cubanos. Ahí recibió uno de los premios internacionales de Cubadisco el artista Stas Namin, pionero del rock ruso y un vanguardista en la fusión de géneros.

“Me honra este premio, pues en la música cubana se unen las melodías geniales y la rítmica impecable, fenómeno difícil de encontrar”, aseguró el músico, quién además presentó en el Teatro Nacional su exposición fotográfica Puntos de Apoyo.

En la gala actuó la cantante rusa Arminé Sarkisyan, quien sorprendió al auditorio al interpretar cubanísimos temas como Guantanamera, Bésame mucho y Dos gardenias, un clásico del bolero nacional.

Premios para todos

En un exceso de democracia, prácticamente nadie se quedó sin premios, incluso una manifestación que tiene sus propios galardones, como el videoclip. Ello, sin embargo, no significa que los ganadores no merecieran con creces llevarse su Cubadisco.

De hecho, el trompetista, compositor e intérprete Alexander Abreu, líder de Habana D΄ Primera, ganó el otro Gran Premio por su disco La vuelta al mundo (Unicornio), amén de imponerse en la categoría de Música Bailable. A su vez, Omara Portuondo se llevó un Premio a la Excelencia Artística por Magia Negra (Colibrí).

Haydeé Milanés ratificó su estirpe cancionera al ganar con Palabras, mientras que en  Trova Tradicional el entrañable Santiago Feliú se llevó un premio póstumo por Senderos. En Música Instrumental venció Alejandro Falcón con Cuba Now Danzón y Raúl Paz hizo la Mejor Banda Sonora por su música para el serial La otra esquina.

Descemer Bueno —artista que arrasó el pasado año, llevándose incluso tres Grammy Latino por el hit Bailando, con Enrique Iglesias y Gente D’Zona— también recogió lo suyo con el DVD de Mi Primer Concierto, con Luis Najmías Jr. y Enrique Carballea.
De nuevo Colibrí encabezó las disqueras premiadas con 25 galardones, seguido por Bis Music (13), la EGREM (9) y Unicornio (3), aunque los sellos independientes no se fueron con las manos vacías, al ganar el Comercializando de Marvin Freddy y Kayanco en el género de reguetón.

Invitados de lujo

Desde la Orquesta Sinfónica de Minnesota, que regresó a Cuba luego de 85 años, hasta el espectacular jazzista Arturo O’Farrill, la parte musical del Cubadisco-2015 tuvo invitados de lujo: conciertos a varias manos entre músicos cubanos y extranjeros dieron el toque ecuménico que toda buena música debe tener.  

La música coral y sinfónica tuvo un protagonismo en el programa, como parte del propósito de visibilizar estos géneros en Cuba y contrarrestar el estigma de que aquí solo se toca rumba, guaguancó y salsa, amén del sempiterno y ubicuo reguetón.
Al final, quedó el criterio de que ya es hora de institucionalizarlo con una Academia Cubana del Disco, que sirva de aval por su solidez y que brinde una información permanente sobre este ámbito más allá de citas puntuales como el Cubadisco, que se acaban en un santiamén, aunque armarlos dure un largo año. Y más…
 

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