Cultura

Carnavales cubanos: cultura y tradiciones ancestrales
Por Ana Laura Arbesú
De gran arraigo popular, los carnavales son las fiestas más esperadas por los cubanos en  los sitios donde suceden a lo largo de la isla, sin embargo, en cada uno de ellos presentan rasgos típicos, autóctonos.
Mezcla de las puras tradiciones españolas y africanas, llegan a nuestros días en genuina expresión de cubanía.
Recién declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la nación, las Parrandas de Remedios en la central provincia de Villa Clara, constituyen uno de los más antiguos, pues su práctica data del año 1722.
Y es que estas fiestas tienen algo peculiar que atrae desde entonces a los habitantes de las zonas aledañas del centro de la isla: la rivalidad entre dos bandos, el de San Salvador, liderado por el Gallo, y el del Carmen, representado por el Gavilán.
Las fiestas se mantienen aún vivas, dijo a la prensa un joven estudiante que heredó de sus padres la pasión por participar en las celebraciones. Hasta los preparativos, añadió, son estimulantes.
Los desfiles, las carrozas, la música contagiosa y las rumbas desafiantes caracterizan estas parrandas, que invocan el festejo de San Juan, el santo patrón de esta ciudad, a punto de llegar a su medio milenio de existencia.
Es un orgullo para mí vivir en Remedios, todos las esperamos con ansias. Aquí se produce una rivalidad sana que se disfruta mucho, señaló otro de los citadinos.
Pero otro de los momentos significativos de la fiesta es la captura del güije de la bajada. Desde las cuatro esquinas de la Plaza principal, casitas de guano arden en símbolo de pureza.
Otras festividades, quizás las más coloridas y despampanantes, son los carnavales de la oriental Santiago de Cuba.
A ritmo de cencerro, tambores y la típica corneta china, distintiva de la conga santiaguera, desfilan comparsas, carrozas y la conga arrolla por sus calles y avenidas.
Miles de citadinos, una impresionante multitud de personas se unen a los paseos, marcan el compás de la música a ritmo de sus contagiosos acordes, que suenan durante casi una semana de fiesta ininterrumpida.
Para muchos, el carnaval en Santiago de Cuba se vive de forma diferente, su colorido, su intensidad, el calor humano es indescriptible. Es, según especialistas, el más alegre de los festejos de su tipo en nuestro país y el de mayor popularidad.
Sus raíces se remontan a la época colonial con las procesiones religiosas, en honor al santo patrón que dio nombre a la homónima ciudad: Santiago Apóstol.
Pero los carnavales capitalinos también son autóctonos. Muchas comparsas típicas de los diferentes barrios recrean tradiciones, en su mayoría muy antiguas.
Unas 13 comparsas son tradicionales de esta zona del occidente, como la del Alacrán, La jardinera y La giraldilla.
Otras de las más populares son la de los Marqueses de Atarés, que desfilan con trajes que recrean a aristócratas del siglo XIX y bailan contradanzas, famosas danzas de salón de la misma época.
Los legendarios Guaracheros de Regla, quizás son los más populares. Visten lujosos atuendos coloridos y tras sí, arrastran al público. Muchos de sus integrantes llegan a ella por tradición familiar, generaciones de bailarines que continúan la tradición.
Otro de los rasgos distintivos de estas celebraciones capitalinas son las farolas y los muñecones, que deambulan por toda la avenida del Malecón.
A las nueve de la noche, justo a la hora del Cañonazo, ceremonia que recrea la cerrada de la bahía para la navegación, arrancan estas fiestas. Los asistentes al carnaval habanero bailan al ritmo de la conga y consumen cerveza fría para contrarrestar las altas temperaturas del trópico.
Sin dudas los carnavales son unas de las fiestas más esperadas, un encuentro con la cultura y las tradiciones ancestrales de Cuba.

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