Declaración de la Asociación de Cubanos Residentes en Austria (Cubava), en respuesta al Discurso de Trump del 16/06

Austria, Viena

16 de junio 2017

Hemos escuchado a Donald Trump hablar el viernes sobre la “nueva” política exterior de Estados Unidos Cuba, en lo que fue la firma del llamado “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”.

Como cubanos revolucionarios, hemos experimentado la sensación de estar haciendo un viaje al pasado, a una política ya agotada contra nuestro pueblo, reconocido hasta por el mismo ex Presidente Barack Obama.

Si no fuera por lo serio del asunto, responder a estas falacias se tornaría bastante aburrido; pero no podemos dejar pasar por alto los dichos del actual Presidente de Estados Unidos hacia Cuba, nuestra Cuba.

Trump pareciera haber perdido la memoria. Ha hablado en el teatro que lleva el nombre de uno de los jefes de la invasión a Playa Girón, recibió el Premio Bahía de Cochino y rinde homenaje a sus protagonistas. Es necesario que recordemos que Girón fue la primera gran derrota del imperialismo en América Latina, y que en aquel intento mercenario fue el mismo pueblo cubano quien, en armas, defendió la Revolución y se proclamó contra la neocolonización por parte de una potencia extranjera.

Trump aclamó que quiere “lograr pronto una Cuba Libre”; pero Trump no aclaró que el  pueblo cubano es libre y soberano desde hace cincuenta y ocho años, cuando aquellos barbudos de la Sierra lideraron una Revolución, en la que el pueblo cubano luchó codo a codo.

Trump intenta ser la voz del pueblo cubano, pasando por alto que no resume en su persona la legitimidad para tremenda acción. El pueblo cubano, depositario de la soberanía, es quien en primera y última instancia define el destino del país, a través de sus organizaciones y representantes.

Trump no conoce al pueblo cubano. Un pueblo como el nuestro no permitiría jamás que esos militares de los que él habla se adueñaran de nuestras riquezas. Precisamente eso es lo que sucedía antes de 1959 con el apoyo de los dólares norteamericanos y sobre la sangre de miles de los mejores hijos de Cuba hasta que llegó el Comandante y mandó a parar. Nadie olvida que muchos de aquellos militares asesinos fueron acogidos con los brazos abiertos en el norte revuelto y brutal. Nadie olvida que un ex batistiano devenido en genocida terrorista como Posada Carriles ha estado caminando tranquilamente por las calles de Miami, cargando con suficientes muertes y atentados al pueblo de Cuba en su haber. No es posible olvidar el pasado, cuando ese pasado duele.

El futuro de Cuba no depende de Estados Unidos ni de ningún otro país. El futuro de Cuba depende de nosotros los cubanos, del esfuerzo, el talento y la inteligencia de nuestro pueblo que no aceptará condiciones ni injerencias para labrarnos nuestro propio camino, como no las ha aceptado en todas estas décadas.

Quizás en una sola cuestión pudiéramos coincidir con Trump: Cuba atraviesa un gran momento y tiene un enorme potencial. Pero eso solo es responsabilidad y resultado del sudor de los cubanos que viven día a día la cubanidad en un país bloqueado por el mayor imperio del mundo, y que aún así, con dificultades, trabajan con amor y pasión por continuar conquistando el futuro para nuestra Patria.

CUBA SÍ, BLOQUEO NO!

Viena, 16 de junio del 2017

(Embacuba Austria)

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