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Béisbol cubano viste de Naranja y retorna al Caribe
Por Osmany González Tocabens
Villa Clara reeditó el título en la LII Serie Nacional de Béisbol, tras 18 años de espera, con el valor añadido no sólo de conquistar su quinto trofeo histórico sino de representar a Cuba en la próxima Serie del Caribe.
Los denominados Naranjas de la central provincia, 285 kilómetros al este de La Habana, derrotaron por 8-5 al elenco de Matanzas en el quinto partido de la gran final, disputada en sus predios del estadio Augusto César Sandino.
El héroe del choque decisivo resultó el emblemático receptor Ariel Pestano, de 39 años y subcampeón del I Clásico Mundial, quien conectó jonrón con bases llenas en la parte baja del sexto episodio y desniveló el marcador (7-2).
Pese a descontar tres carreras en el octavo inning, el conjunto de Los Cocodrilos no pudo doblegar al lanzador derecho Jonder Martínez, a la postre ganador del partido con cuatro entradas y dos tercios de actuación, ocho hits permitidos y tres anotaciones limpias.
Este ulterior play off, pactado al mejor conjunto en siete desafíos, apenas presenció un triunfo del plantel dirigido por Víctor Mesa, actual mánager de la selección nacional.
Matanzas cayó por 0-4 y 1-8 en los dos primeros choques dirimidos en el parque Victoria de Girón, y sólo se impuso por 4-1 en el tercer encuentro de esta ulterior fase.
En el cuarto desafío, los dirigidos por Ramón Moré les devolvieron ese mismo parcial a sus rivales con otra excelente faena del pitcher diestro Freddy Asiel Álvarez, elegido a la postre como Jugador Más Valioso de la gran final.
Para alcanzar su quinta corona en campeonatos domésticos —junto a las de 1983, 1993, 1994 y 1995— la escuadra villaclareña se apoyó además en los favorables desempeños sobre el montículo del zurdo Misael Siverio y el propio Martínez.
Sin embargo, el camino hacia el clímax del pasatiempo cubano estuvo signado por enfrentamientos muy reñidos dentro de una difícil pretemporada dividida en dos etapas.
La primera incluyó un total de 45 partidos pactados entre los 16 equipos participantes, en la cual Los Naranjas exhibieron foja de 24 triunfos y 21 fracasos, válidos para ocupar la penúltima posición clasificatoria de ocho posibles.
Previo al comienzo de la segunda fase la Comisión Nacional implementó la incorporación de refuerzos y por ello se sumaron a la causa villaclareña los jugadores de cuadro Yordan Manduley (Holguín) y Danel Castro (Las Tunas), los jardineros Edilse Silva (Santiago de Cuba) y Dayron Varona (Camagüey), y el lanzador Martínez (Artemisa).
Con la calidad concentrada en esta parte del torneo se hizo mucho más enconada la porfía pero la novena del icónico cítrico supo salir adelante con balance de 58-40 y garantizó así su pase como tercero de cuatro plazas a la postemporada.
En semifinales desbancó por 4-2 a Cienfuegos, líder del campeonato con 58-35 y plantel más estable hasta ese momento en todos los apartados.
De esta manera arribó Villa Clara a la cima del béisbol cubano, en la cual se erigió como flamante titular tras derrotar por 4-1 a Matanzas en la serie definitoria.
Por tal condición representará a Cuba el próximo año en la Serie del Caribe del Béisbol Profesional, con sede en Isla de Margarita, Venezuela, y se medirá a elencos de Puerto Rico, República Dominicana, México, y el país anfitrión.
El retorno al máximo evento subregional de este deporte —luego de 53 años ausente— reviste particular importancia debido a la responsabilidad de devolver a Cuba al sitial de honor que ocupó en las primeras ediciones de estos certámenes.     
Cuba dominó la Serie desde 1949 hasta 1960 al ganar en siete de 12 citas, las cinco últimas de forma consecutiva, en flagrante demostración de la calidad y el poderío de sus conjuntos en el Caribe.

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