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World Baseball Challenge, Canadá-2013
Tigres de Ciego de Ávila, los campeones inesperados
Por Yasiel Cancio Vilar
El béisbol es esencia medular de la cubanidad. De eso existen pocas dudas aunque deportes como el fútbol, el atletismo y el baloncesto vayan inevitablemente ganando espacios. Un triunfo o una derrota de Cuba en cualquier torneo beisbolero, deviene en debate nacional, en todas las esferas, desde el albañil hasta el ingeniero, desde el experto analista hasta la apasionada ama de casa.
Muestra fehaciente fue la espectacular victoria de los Tigres de Ciego de Ávila en el World Baseball Challenge-2013, con sede en la ciudad canadiense de Prince George, la más grande de la provincia de Columbia Británica, situada en la costa del Pacífico.
Dirigidos por el exitoso manager Roger Machado, los Tigres fueron amos y señores del torneo de principio a fin, pese a la incertidumbre que representaba su rendimiento ante equipos, a priori, de mayor nivel y con más tiempo de preparación. Su desempeño le alegró el verano a la fanaticada cubana, ávida de triunfos tras más de un lustro de continuos fracasos.
“Con deseos de jugar, estos muchachos son invencibles. Nunca dudé del triunfo, a los que dudaron ya tienen respuesta. Este trofeo de campeón va para todos los cubanos que nos siguen, para todo Ciego de Ávila”, declaró Machado, campeón de Cuba en 2011 con esta novena.
El seleccionado cubano se coronó con seis triunfos en siete presentaciones. Su único revés en la lid fue ante Taipei de China, en un partido intrascendente de la fase clasificatoria, ya que a esas alturas todas las posiciones en la ronda preliminar estaban prácticamente definidas.
En el duelo por el cetro, Ciego de Ávila superó por nocao (14-4) al conjunto japonés JX-Eneos de Yokohama -campeón de la Liga Industrial Interciudades de ese país asiático-, con protagonismo para la artillería, que produjo 14 carreras con 16 hits, para decretar el fuera de combate.
En total, los bateadores del lineup cubano fabricaron 65 carreras en los siete partidos, con 11 cuadrangulares, y de paso facilitaron el trabajo de un staff de pitcheo (liderado por los derechos Vladimir García y Yander Guevara) que se mostró inestable y con pocos lanzadores confiables para tirar las serpentinas a la hora cero.
El slugger Yoelvis Fiss conquistó el título de Jugador Más Valioso, amparado en estadísticas individuales de ensueño. El jardinero central de 31 años fue líder en cuadrangulares, con tres, y en carreras impulsadas (11), además de culminar en la tercera plaza en el departamento de porcentaje ofensivo, con .467, factor que le impidió ganar la Triple Corona de Bateo.
Su principal cómplice a la ofensiva fue el antesalista Raúl González, por talento el jugador más importante del equipo. Integrante del equipo Cuba al III Clásico Mundial, González lideró a los bateadores con .519, producto de 14 hits en 27 turnos, entre ellos cinco dobles y un cuadrangular, con 10 carreras anotadas y siete remolques.
Yander Guevara, por su parte, obtuvo el crédito de la victoria en el partido final ante los japoneses y se convirtió en el único lanzador del certamen en archivar dos éxitos, amén de haber sido el cuarto con más ponches (12), y el tercero con más entradas lanzadas (16).
“Me lo había propuesto y cumplí. Cumplí con Roger, con el equipo, con Ciego de Ávila y con Cuba”, recalcó emocionado el diestro de 26 años, participante también en el III Clásico Mundial en marzo último.
Con este triunfo monumental, Ciego de Ávila estremeció a toda Cuba, que desde ya, espera la próxima edición de este World Baseball Challenge, prevista para el 2015 en el mismo escenario, el estadio Citizen Field de Prince George, un lugar donde se respira béisbol las 24 horas del día.
 

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