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Judo cubano y las pretensiones olímpicasPor Adrián Mengana MartínezEl judo cubano refrendó la indetenible pujanza de sus pretensiones olímpicas de cara a Río de Janeiro-2016, al conquistar el tercer lugar compartido en el Campeonato Mundial de Chelyabinsk-2014, Rusia.Nuestra representación ganó una medalla de oro, una de plata y dos de bronce, similar resultado conseguido por Brasil, para secundar a los conjuntos de Japón (4-2-3) y Francia (2-1-4), pese a la ausencia de Asley González, monarca universal de los 90 kilogramos en Río de Janeiro-2013 y subtitular olímpico en Londres-2012.En la Arena Tractor, de la urbe europea, la subcampeona del orbe en más de 78 kilos, Idalis Ortiz, encabezó otra vez la actuación del equipo cubano al revalidar la corona planetaria lograda en Río de Janeiro-2013.Ortiz, líder del ranking universal, derrotó en la final a la brasileña María Suelen Altheman, combate que reeditó la final de la lid sudamericana del pasado año.La monarca de la cita londinense tuvo otra excelente justa, con cuatro victorias en igual cantidad de salidas, todas por ippón, excepto el combate semifinal contra la francesa Emilie Andeol, quien la derrotó en el Grand Prix de La Habana-2014 y ahora le exigió la definición en regla de oro, cuando Idalis la doblegó por yuko.Al término de la lid rusa, la Comisión Técnica de la Federación Internacional de Judo seleccionó a Ortiz como la mejor deportista del certamen entre las damas por su actuación perfecta y las técnicas aplicadas, distinción que compartió con el francés Teddy Rinner (más de 100 kilos) entre los hombres, ganador por séptima ocasión de un oro universal.Al cetro de la estelar yudoca, la selección cubana femenina sumó dos preseas de bronce, conquistadas por María Celia Laborde (48 kg) y Onix Cortés (70), dos quintos lugares (Dayaris Mestre (48) y Yanet Bermoy (52) y un séptimo lugar de Yalennis Castillo (78).El equipo dirigido por Justo Noda finalizó en el cuarto peldaño, por detrás de las japonesas (2-1-2), las francesas (1-1-3) y las brasileñas (1-1-1).En la competición varonil, el cubano José Armenteros (100 kg) destrozó cualquier pronóstico y se agenció el metal plateado, al ceder solo en la final por ippon (inmovilización) ante el checo Lukas Krpalek, número uno del ranking mundial.Armenteros debutó con un triunfo por ippón frente a Javgenijsn Borodavko, de Letonia, en cuartos de finales se cruzó nada menos que con el titular del orbe, Elkhan Mammadov, a quien también le ganó por igual vía, aunque en este caso debido al abandono de su rival por lesión.Su boleto semifinalista lo consiguió por ippón frente al alemán Karl-Richard Frey y el pase al título con dos técnicas de osae-komi-waza frente a Ivan Remarenco, de Emiratos Árabes Unidos, un judoca al que nunca había enfrentado y ganador finalmente de una de las dos medallas de bronce de esa división.Armenteros mostró un amplio arsenal técnico y ubicó al plantel de su país (0-1-0) en el octavo peldaño, compartido con Canadá, Hungría y República Popular Democrática de Corea, superados por la escuadra nipona (2-1-1), la de Georgia (1-0-2) y la de Francia (1-0-1).Por su parte, Janier Peña (60 kg) regaló dos brillantes peleas y estuvo a punto de colarse en repechage; Oscar Braison (más de 100) cayó en segunda salida frente al japonés Ryu Shichinohe, a la postre subcampeón; Gilberto Solar (66) y Magdiel Estrada (73) estuvieron demasiado tensos y no consiguieron ni un éxito. Con la cosecha del torneo ruso, Cuba llegó a 73 medallas en campeonatos mundiales de judo: 18 de oro, 19 de plata y 36 de bronce, para un quinto escaño por países, solo aventajada por Japón (117-76-84), Francia (46-29-65), Sudcorea (25-8-50) y Rusia (18-21-62).Como dato curioso, 50 judocas en la historia de los certámenes universales archivan dos o más títulos, entre ellos cuatro cubanas: Driulis González (tres), Daima Beltrán, Yurisel Laborde y Ortiz, estas tres últimas con dos.

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