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Judo cubano y un botín habaneroPor Adrián Mengana Martínez   La escuela cubana de judo, referencia obligatoria para América y el mundo, recibió un espaldarazo más con su botín de medallas y el rotundo éxito del Grand Prix de La Habana, del 6 al 8 de junio.Los representantes de la mayor isla del Caribe conquistaron el segundo lugar por países con dos preseas de oro, igual cantidad de plata y cuatro de bronce, solo superada por Georgia (3-0-2), en un torneo signado por la presencia de cuatro campeones olímpicos y dos mundiales.El equipo femenino cubano ganó los títulos en los 48 y 52 kilogramos, con María Celia Laborde y Yanet Bermoy, respectivamente, quienes se confirmaron como las candidatas ideales en el inicio del ciclo olímpico de cara a Río de Janeiro-2016.Sin descartar a Dayaris Mestre (48 kg), plata en la justa habanera y quien tendrá la oportunidad de disputarle a Laborde la única plaza en esa categoría hacia la lid brasileña.Los bronces de Aliuska Ojeda (57), Maricet Espinosa (63) y Yalennis Castillo (78), subcampeona olímpica de Beijing-2008, completaron la cosecha de las discípulas de Ronaldo Veitía, el avezado entrenador que guió al conjunto cubano a la cúspide olímpica en Sydney-2000.  Ojeda ganó la presea en condición de debutante, Espinosa dio una nota descollante al derrotar por segunda ocasión en su carrera a la israelí y vigente monarca del orbe, Yarden Gerbi, y Castillo hizo gala una vez más de su tradicional garra y calidad para alzarse con una presea, después de caer ante la titular mundial de 2011, la francesa Audrey Tcheumeo.Sin embargo, Onix Cortés (70 kg), la titular mundial y olímpica, Idalis Ortiz, y la campeona universal de cadetes, Gusmary García, estas dos últimas en más de 78, quedaron en deuda con el podio, a pesar de su alto nivel técnico.En el caso de los hombres, la ausencia por lesión del monarca universal y plata olímpica Asley González (90), cercenó las ilusiones de conseguir un metal dorado, al tiempo que Magdiel Estrada (73) protagonizó la sorpresa con una electrizante medalla plateada, con éxito incluido sobre el belga Dirk Van Tichelt, primero del ranking internacional.Otro aspirante al trono, Oscar Braison (más de 100), perdió de manera sorpresiva ante el desconocido húngaro Barna Bor, cuando solo restaban segundos para incluirse en semifinal, y luego obtuvo una de las medallas de bronce de su categoría con un espectacular ippon frente al georgiano Levani Matiashvili.Aún con la ausencia de dos potencias de la talla de Japón y Sudcorea, los triunfos cubanos no se pueden opacar en un certamen que solo vio sonreír a uno de los monarcas olímpicos, el estadounidense Kayla Harrison (78 kg).Por su parte, el austriaco de origen rumano Marius Vizer, presidente de la Federación Internacional de Judo (IJF), recalcó la posibilidad de estrechar los lazos de unión y cooperación entre la federaciones Cubana y la Internacional con la disputa del Grand Prix en La Habana.Además, afirmó que la designación de Cuba para organizar el certamen, el primero en otorgar puntos para el ranking mundial de cara a la Olimpiada del 2016, es un premio a los judocas de nuestro país.El judo cubano ha contribuido al desarrollo de esta disciplina en el mundo, no solo por sus resultados, sino también por la transmisión de valores a nivel internacional, por lo que esta designación es un merecido reconocimiento a los esfuerzos y actuaciones, dijo.En particular, resaltó el respaldo de la IJF a Cuba para promover los valores del deporte y subrayó que el certamen dará una motivación extra a nuestros judocas y deportistas en beneficio del crecimiento social.Vizer y la entidad que él preside ofrecieron en el 2013 una amplia ayuda al judo cubano con la donación de mil judogis y cuatro tatamis para la práctica en diferentes áreas y centros de entrenamiento.Además, agradeció a las autoridades cubanas por la promoción y preparación de la justa, pese a todos los problemas económicos, y adelantó la posibilidad de acoger una vez más la cita dentro de dos años.

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