Ecología

Sierra del Rosario, 30 años como Reserva de la Biosfera
 
Por Vivian Collazo Montano
 
El 15 de febrero de 1985 la Sierra del Rosario, un macizo montañoso del occidente de Cuba, fue declarada por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, un sitio que constituye una zona de desarrollo social y sostenible.
Ubicada en la parte más oriental de la cordillera de Guaniguanico, provincia de Artemisa, dentro de un área que ocupa 250 kilómetros cuadrados se realizan actividades económicas y productivas, como forestales, agropecuarias, turísticas, educativas, de investigación y conservación.
Allí además, se concentran 19 asentamientos y núcleos poblacionales, con alrededor de nueve mil habitantes, y se destacan por su mayoría, Las Terrazas y Cayajabos, indicó el doctor en ciencias Fidel Hernández Figueroa, director de la Reserva y de la Estación Ecológica instalada en ella.
Poseedora de una amplia variedad de organismos animales y plantas en buen estado de conservación, la Sierra del Rosario es también reconocida como lugar de interés para la observación de aves, e importante en la conservación de los murciélagos, señaló el experto en conferencia de prensa.
Hernández explicó que son varios los proyectos nacionales e internacionales aplicados en la zona, que han permitido entre otros resultados, actualizar la flora y fauna y establecer un sistema de información geográfico como herramienta de trabajo.
Propicia evaluaciones biológicas tras el paso de eventos naturales como ciclones, implemento de un programa de turismo de bajo impacto ecológico, inventario, evaluación y rescate de la agrobiodiversidad local y el establecimiento de bancos de semillas.
El área se destaca además por ser un laboratorio para el desarrollo de estudio y prácticas de campo asociado a diferentes universidades del occidente cubano, así como intercambios con centros universitarios foráneos, manifestó.
Sin embargo, la educación ambiental con las comunidades de la reserva y las aledañas a ella, es nuestra principal misión, aseveró.
La Sierra del Rosario se convirtió en la primera Reserva de la Biosfera de la nación, seguida por la Península de Guanahacabibes, ambas en Pinar del Río; Cuchillas del Toa (Guantánamo-Holguín); y Baconao (Santiago de Cuba y Guantánamo), según el Centro Nacional de Áreas Protegidas (CNAP).
Completan la relación Buenavista (Villa Clara, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila) y Ciénaga de Zapata (Matanzas).
Cerca de un 20 por ciento del territorio cubano está ocupado por áreas protegidas, de acuerdo con estadísticas, que incluye las Reservas de Biosferas y otras con amplios territorios de áreas protegidas más estrictas.
Además se aprecian los Parques Nacionales que poseen las áreas con mayores valores de la biodiversidad del país, pero a su vez ocupan grandes extensiones de superficie.
Maritza García García, directora del CNAP resaltó que actualmente se prepara un proyecto que de aprobarse, haría de la Sierra de los Órganos, también en el macizo montañoso Guaniguanico, la séptima Reserva de la Biosfera de Cuba.
Expresó que el lugar posee los requisitos exigidos para la obtención de tal categoría, por su diversidad biológica, la existencia de prácticas ecológicas racionales encaminadas a la protección de los recursos naturales y una comunidad que promueve el auge sustentable.
También destacó que estos sitios pasan por una revisión especializada cada 10 años, que les permite mantener o no la categoría alcanzada. En el caso de la Sierra del Rosario en breve pasará por su tercera calificación.
En el mundo existen 610 sitios con la categoría de Reservas de Biosfera en 117 países, áreas que constituyen sitios de excelencia donde se ponen a prueba los enfoques innovadores de desarrollo sostenible que conjugan el conocimiento científico y modalidades de gobernabilidad.
Representan además una valiosa contribución al alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, específicamente el que se refiere a la sostenibilidad del medio ambiente.

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