Economía

Inversión extranjera para el desarrollo sosteniblePor Cira Rodríguez CésarLa Ley 118 de la Inversión Extranjera no busca vender el país, regalar el patrimonio nacional o las tierras, es una alternativa para potenciar el crecimiento económico de la nación, con respeto a los principios socialistas y a las proyecciones de la actualización económica.Sobre esa base, las autoridades promueven la nueva legislación como un mecanismo que contribuirá decisivamente a la renovación y el futuro económico de Cuba, con lo cual crecerá también la confianza internacional, al ofrecer el marco legal adecuado y transparente.Incentivar la participación de capital foráneo en nuestro desarrollo sostenible, no significará en ningún momento vender al país, pues se hará sobre la base de la protección y el uso racional de los recursos humanos y naturales y del respeto a la soberanía e independencia nacionales, tal y como lo ratificó el Parlamento cubano el pasado 29 de marzo, al aprobar dicha legislación.La Ley establece las modalidades de empresa mixta, contrato de asociación económica internacional o la empresa de capital totalmente extranjero.También prevé, con respecto a la propiedad estatal, la transmisión total o parcial de objetivos económicos para su desarrollo, con carácter excepcional, si resultara útil y necesario.Para ello, el marco legal implícito en su letra, el reglamento y las normas complementarias que la acompañan, facilitarán garantías y seguridad jurídica al inversionista, para propiciar la entrada de capital foráneo y su aprovechamiento óptimo.La Ley 118 respalda la decisión de concebir la inversión extranjera como una fuente de desarrollo, en aquellas actividades que sean de interés para el país, y en determinados sectores y actividades económicas se considera elemento activo y fundamental, en correspondencia con las proyecciones de desarrollo económico y social a corto, mediano y largo plazos.Su aplicación se orienta a la diversificación de las exportaciones, el acceso a tecnologías de avanzada, la sustitución de importaciones, con prioridad en la de alimentos, generar empleos, desarrollar encadenamientos productivos y cambiar la matriz energética del país.Tal como se explica en el texto, que entrará en vigor en 90 días, a partir de su aprobación el pasado 29 de marzo, podrá ser autorizada en todos los sectores, con excepción de los servicios de salud y educación a la población y de todas las instituciones armadas, salvo en sus sistemas empresariales.Esas oportunidades serán aprobadas por el Consejo de Ministros, a partir de una cartera de proyectos de interés nacional y con carácter sectorial, y define una de las decisiones de mayor connotación estratégica en el proceso de actualización del modelo cubano.El ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), Rodrigo Malmierca, aseguró que la Ley atraerá al capital extranjero con reglas e incentivos para aprovechar las potencialidades del país, preservando su independencia y soberanía.Se trata de un marco regulatorio (ley, reglamento y normas complementarias) que busca eficiencia, establecer asociaciones integrales que generen el encadenamiento productivo y se orienten al fomento de la exportación y sustitución de importaciones. Con las debidas garantías que se ofrecen a la inversión de capitales extranjeros, los mismos se incrementarán y le permitirán a la nación obtener recursos financieros, tecnológicos y mercados en los sectores productivos domésticos.En sus preceptos, se diferencia de su precedente (Ley 77 de 1995) en materias impositivas, modalidades, regímenes especiales de autorización y protección al trabajador, y se aleja de todos los errores cometidos en etapas anteriores en materia de inversión extranjera.Su letra y principios incluirán un reglamento para los procedimientos de negociación, comisión de evaluación y el requerido control, pues fue diseñada acorde con la actualización económica que realiza Cuba.Asimismo, en su preparación no se obvió el actual escenario de crisis que vive el mundo, ni tampoco los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a nuestro país por más de 50 años. Urgencia para el desarrollo Cuba necesita de dos mil a dos mil 500 millones de dólares anuales de inversión extranjera directa para llevar adelante su modelo socioeconómico socialista, próspero y sustentable, pero sola no puede hacerlo.Al argumentar tal situación, el vicepresidente del Consejo de Ministros Marino Murillo, considera que no utilizar esas fuentes retardaría el desarrollo nacional,   Durante la última década, la tasa de crecimiento promedio de Cuba fue de 1,8 por ciento y la de acumulación (inversiones) 13 por ciento, inferiores a los del conjunto de América Latina. Ello indica la necesidad de acceder al capital foráneo, ha insistido Murillo.Para este año nuestro plan de crecimiento es de 2,2 por ciento, lo cual subraya que, si bien la economía crece, lo hace a un ritmo que retarda el desarrollo.Se trata de una urgencia, pues la economía nacional precisa de un ritmo anual de entre cinco y siete por ciento y, para conseguirlo, se hace necesario alcanzar tasas de acumulación del 20-25 por ciento, mediante créditos e inversión extranjera directa.La ganadería, la industria láctea, la agricultura y el cambio de la matriz energética precisan de fuerte financiamiento externo, se expresa en la nueva legislación.También incluye la actividad forestal, la industrias azucarera, sideromecánica, ligera, química y electrónica, farmacéutica y biotecnología, energía y minas, comercio mayorista, construcción, turismo y transporte.  Sin embargo, existen obstáculos que pueden frenar la participación extranjera en el desarrollo de la economía, como el bloqueo comercial y financiero de Estados Unidos, la situación de endeudamiento externo y las restricciones provocadas por la escasez de divisas.Por ello, es necesario potenciar los aspectos favorables de la nueva ley, avanzar en la recuperación del prestigio financiero del país, diversificar las relaciones internacionales y ganar la confianza de los inversionistas en un clima de transparencia, reglas claras e incentivos. Cuba ratifica así que la asociación con capital extranjero debe reportar beneficios mutuos con garantías jurídicas, la no expropiación, excepto por razones de interés social o utilidad pública y con la debida indemnización.Las facilidades acordadas no solo contribuirán a atraer al capital foráneo con reglas claras e incentivos, sino que permitirán aprovechar sus potencialidades para el desarrollo del país, preservando su independencia y soberanía.

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