Economía en Cuba, el sistema tributario en la mira

Por María Julia Mayoral

La administración tributaria en Cuba está inmersa en un proceso de modernización, con el fin de garantizar niveles suficientes de recaudación para respaldar la sostenibilidad de crecientes inversiones sociales, señalan evaluaciones del Gobierno.

Según la titular del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP), Lina Pedraza, los cambios obedecen a un proyecto de mayor alcance y dimensión, encaminado a actualizar el modelo de desarrollo económico y social del país.

Un propósito clave de la política fiscal es amparar el aumento de la inversión social, expresada en el acceso universal y gratuito a la educación y la salud, distinguió la experta.

Actualmente el 21 por ciento de la población económicamente activa posee preparación universitaria y el 52 por ciento, nivel medio superior, mientras que la esperanza de vida al nacer es de 78,5 años, ilustró.

Durante siete años consecutivos, la tasa de mortalidad infantil se ha mantenido por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos, ello “ratifica a Cuba entre las 20 primeras naciones del mundo”, dijo Pedraza, al intervenir aquí en un seminario internacional sobre administración tributaria, con expertos de Europa, América Latina y el Caribe.

Sostener el gasto que implica toda esa inversión social demanda del estado y de su administración tributaria mayor capacidad para recaudar fondos, a partir del incremento del número de contribuyentes y el combate a la evasión fiscal, señaló.

Datos oficiales reflejan que el 71 por ciento de los ingresos al presupuesto del Estado cubano en 2016 provendrá de las recaudaciones del fisco. Ese porcentaje denota también la aplicación gradual de nuevos gravámenes a los sectores con mayor remuneración económica, aseveró la viceministra del MFP Meisi Bolaños.

En 2012 los tributos representaron el 59 por ciento de los recursos financieros del presupuesto del Estado, al año siguiente la proporción subió a 61 puntos porcentuales y en 2015 llegó al 67 por ciento, precisó el director de ingresos del MFP, Vladimir Regueiro.

Al decir de Bolaños, esos aportes constituyen “la piedra angular del financiamiento básico del Estado, y necesitamos que los contribuyentes y los ciudadanos en general comprendan la trascendencia del tema”.

Entre los retos principales, incluimos el desarrollo de la cultura cívica en torno al pago de impuestos, pues durante décadas la carga impositiva en Cuba fue prácticamente nula, comentó.

Metas a corto y mediano plazos conciben igualmente la prestación de servicios más ágiles, confiables y diversos a los contribuyentes, refirió la funcionaria.

Asimismo, valoró la aplicación gradual de “métodos no invasivos y novedosos de control fiscal” por parte de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

Puesto en vigor el 1 de enero de 2013 para su implementación gradual, el actual sistema tributario en la Isla tiene amparo legal en una norma jurídica (Ley 113), aprobada por el Parlamento en el 2012.

De acuerdo con Regueiro, el papel regulador del sistema alcanza una “relevancia significativa” por servir a los fines de actualizar el modelo de desarrollo nacional, que concibe la actuación de nuevos agentes económicos.

Desde el 2010 comenzó un proceso de expansión del trabajo por cuenta propia y hoy se reconocen nuevas figuras como las pequeñas y medianas empresas privadas y un mayor nivel de asociación entre las personas para realizar actividades económicas, argumentó el también profesor del Centro de Estudios Contables y Financieros y de Seguros de Cuba.

El sistema tributario, distinguió, contempla “incentivos para esos nuevos actores y medidas con el objetivo de desestimular las conductas lesivas”.

Dentro del marco de la generalidad, comentó, el propósito es continuar avanzando en la aplicación de estímulos para promover “el desarrollo ordenado de las formas no estatales de gestión, las producciones en sectores claves de la economía, el desarrollo local y la protección del medio ambiente”.

Los gastos presupuestarios seguirán enmarcándose dentro de las posibilidades reales de recursos financieros que genere la economía interna, y “su utilización será de forma racional, a fin de garantizar los niveles de actividad planificados sin afectar la calidad y la sostenibilidad de la política fiscal”, corroboró.

A juicio de la jefa de la ONAT, Yamilé Pérez Díaz, otro aspecto destacable es la simplificación de las estructuras de los impuestos, unida a procedimientos más sencillos para el cobro, lo que tiene en cuenta las características de los diferentes tipos de contribuyentes.

En pro de la equidad, apuntó Regueiro, se afianzó la protección a las capas de más bajos ingresos, mediante “el reconocimiento por primera vez de la institución de los mínimos exentos, es decir, cuantías que están exoneradas del pago de impuestos a través de la declaración jurada anual sobre los ingresos personales”.

Otro cambio importante, coinciden los expertos, es la reducción de la carga fiscal al sector empresarial con el propósito de crear condiciones financieras más favorables para su funcionamiento y desarrollo.

Por ejemplo, el impuesto por la utilización de la fuerza de trabajo bajó desde el 20 por ciento en 2013 hasta el cinco para el próximo ejercicio fiscal en 2017, sustenta el MFP.

“Uno de los más novedosos tributos reconocidos por la Ley 113 es la contribución territorial para el desarrollo local, lo que da respuesta a un importante reclamo de los gobiernos municipales en aras de conseguir mayor capacidad fiscal”, evaluó Regueiro.

Esa contribución, según concibe la norma jurídica, debe ser pagada por todas las empresas y establecimientos, con independencia de su nivel de subordinación, al municipio donde está enclavada la entidad.

También la política fiscal respalda un tratamiento especial a los negocios con compañías foráneas: la Ley 118 “De la Inversión Extranjera” fija adecuaciones para las firmas mixtas y los inversionistas participantes en los contratos de asociación económica internacional.

Exenciones de pago de impuestos, reducciones de tipos impositivos y bonificaciones distinguen el tratamiento particular dado al sector, ventajas que resultan más amplias para las empresas que deciden invertir en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, en el occidente del país, coinciden los analistas.

Inauguración del XIV Seminario Internacional TributarioSegún la ministra Lina Pedraza, los cambios obedecen a un proyecto de mayor alcance, encaminado a actualizar el modelo de desarrollo económico y social del país.La administración tributaria en Cuba está inmersa en un proceso de modernización con el fin de garantizar niveles suficientes de recaudación.Participantes al XIV Seminario Internacional Tributario.Declaración jurada de ingresos personales.

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