Eduardo René Chibás: A 65 años de su último aldabonazo

Eduardo Chibás, a 65 años de su último aldabonazo

Por Marta Denis Valle

Descendiente de mambises y líder revolucionario de la década del 30, Eduardo Chibás (Hedí) pasó a la historia como el más carismático político cubano de la primera mitad del siglo XX y promotor de un movimiento popular contra la corrupción.
Martiano convencido, en sus discursos y escritos intercalaba frases y pensamientos medulares de José Martí.
Más de una vez citó: “La vergüenza se ha de poner de moda, y fuera de moda la desvergüenza”.
Despertó la fe popular con sus campañas contra la corrupción y el enriquecimiento ilícito en los gobiernos de Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás.
“Vergüenza contra dinero”, su lema, y una simbólica escoba para barrer la corrupción fueron capaces de atraer a las masas.
Chibás nunca perdonó a Fulgencio Batista el asesinato de Antonio Guiteras y a Carlos Prío, la traición a los ideales de los jóvenes de la Revolución del 30, como más de una vez expresó en la prensa y la radio.
Admirador del revolucionario Tony Guiteras, exaltaba en la prensa y su programa radial la honestidad política y la concepción revolucionaria que lo caracterizó, y seguía sus prédicas.
Por ejemplo, en 1949 desarrolló notables campañas contra el pulpo eléctrico —la llamada Compañía Cubana de Electricidad— y el empréstito de la banca estadounidense al gobierno de Prío.
Repudió la afrenta a la estatua de José Martí cometida por marinos estadounidenses borrachos, en el Parque Central habanero, hecho que dijo “hirió las fibras más profundas del alma nacional”.
A la edad de 43 años, en un dramático momento, al no poder cumplir la promesa de presentar pruebas de un escándalo de corrupción gubernamental, atentó contra su vida con un disparo la noche del domingo 5 de agosto de 1951, en la transmisión de su hora radial (falleció el 16 de agosto).
En sus últimas palabras públicas dijo que Cuba necesitaba despertar y le estaba reservado en la historia un grandioso destino, pero debía realizarlo.
Ese gran destinoañadió—, unido a la alta calidad de su pueblo, solo espera la gestión honrada y capaz de un equipo gobernante que esté a la altura de su misión histórica.
“Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social. A barrer a los ladrones del Gobierno. Pueblo de Cuba, levántate y anda. Pueblo cubano, despierta. Este es mi último aldabonazo”.
Su sepelio constituyó una sentida manifestación de duelo nacional, acompañado por miles de personas, sobre todo jóvenes, que luego se dieron cita cada mes en su tumba y juraron honrar su memoria.

¿Quién era Eddy Chibás?

Su trágico suicidio, tras pronunciar el dramático llamado conocido como “el último aldabonazo”, conmovió al país y su figura agrupó a un importante sector que se lanzó a la lucha en rechazo al golpe militar del 10 de marzo de 1952.
Líder estudiantil, luchador contra la tiranía machadista y la primera batistiana, sufrió prisión en varias oportunidades; integró la Convención Constituyente que dio lugar a la Constitución de 1940; fue Senador de la República (1944 y 1950) y candidato a la Presidencia de la República (1948 y 1951).
Había nacido en Santiago de Cuba, el 26 de agosto de 1907, hijo de Eduardo Justo Chibás Guerra y de Gloria Ribas Agramonte, quien fuera sobrina del coronel mambí Eduardo Agramonte Piña, el patriota camagüeyano primo del mayor general Ignacio Agramonte.
Llamado Eddy por sus amigos, firmaba Eduardo R. Chibás para diferenciarse de su padre Eduardo Justo, ingeniero, hombre de negocios y de cierta forma también político.
Alcanzó gran parte de su popularidad con sus artículos en la prensa, sus discursos públicos y la presencia en espacios radiales, más frecuentes en la década del 40.
A su muerte era el más poderoso y popular de los oradores radiales y casi seguro ganador en las presidenciales de junio de 1952.
Perteneció al Directorio Estudiantil Universitario (1927) contra la prórroga de poderes del dictador Gerardo Machado y resultó por ello expulsado de la Universidad de la Habana por cuatro años.
Figura destacada desde 1938 del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), rompió con este y en 1947 fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), defraudado por la demagogia auténtica, la represión a las masas y la corrupción gubernamental abierta.
La prédica ética de Eduardo Chibás caló hondo en numerosos cubanos, más allá de su trágica muerte por vergüenza y dignidad, pues alentó a los jóvenes revolucionarios moncadistas y llevó a primer plano el ideario martiano.
Su nombre aparece dos veces en el documento A la nación, conocido como Manifiesto del Moncada.
De haber sido exitoso el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, estaba prevista la difusión del mismo, el Programa del Moncada, que incluía cinco leyes revolucionarias de aplicación inmediata y el Último aldabonazo de Chibás.
Uno de los moncadistas y expedicionario del Granma, Jesús Montané Oropesa confirmó años después la influencia de su legado: “Chibás nos había insuflado su combatividad y rebeldía ante el medio corrompido”.
Lo más sugerente de la vida de Chibás es que se planteó la cuestión ética como tema central de la política cubana, según Armando Hart Dávalosluchador clandestino y uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio—, quien también procedía de la ortodoxia.
Después de su muerte, Fidel Castro echó sobre los hombros propios la tarea de demostrar los negocios ilegales de Prío y otros funcionarios, mediante la búsqueda de pruebas y la denuncia en los medios de prensa.
Una lista interminable de seguidores de Chibás, en su mayoría jóvenes, integraron las filas revolucionarias, recordó Fidel en el centenario de Chibás, en el 2007.
Pensaba, dijo, en Juan Manuel Márquez, brillante orador martiano y segundo jefe de la expedición del Granma; en Abel Santamaría, mi sustituto en el asalto al Moncada si yo moría.
También, en Pedro Marrero, Ñico López, José Luis Tasende, Gildo Fleitas, los hermanos Gómez, Ciro Redondo, Julio Díaz y prácticamente todos los jóvenes artemiseños muertos en el Moncada o en la Sierra.
Chibás vivo, Batista no habría podido dar el golpe de Estado, agregó Fidel, porque “lo observaba de cerca y metódicamente lo ponía en la picota pública”.
Al triunfar la Revolución, el comandante en Jefe Fidel Castro habló ante su tumba, en enero de 1959:
“La historia de la Revolución está íntimamente ligada a esta tumba... sin su prédica y el civismo y la rebeldía que despertó en la juventud cubana, el 26 de julio no hubiera sido posible... Por primera vez desde tu muerte, tu pueblo vuelve a estar alegre... a ser feliz... Es la obra que tu sembraste, que tu iniciaste... Eduardo Chibás, tu último aldabonazo ha resonado por fin.

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