El aliñado, receta de tradición y fiesta.

Por Lucía Arboláez

El aliñado o aliñao, como se le conoce en el argot popular, es una bebida que se prepara en el oriente cubano, detrás de la cual se esconde una tradición de esa región, con mucho que contar a sus visitantes. Se la llama también la bebida de los nacimientos, precisamente porque se prepara desde que se recibe la noticia del embarazo y se reserva hasta la llegada del nuevo pequeño a la familia.

También existe la costumbre antiquísima de guardar una o varias botellas del gustado licor para cuando el recién nacido —en caso de que fuera hembra— cumpla los 15 años de edad.

Según los que la han probado, se trata de una bebida más bien dulce elaborada a partir de diversos tipos de frutas como la piña, la ciruela, cerezas, uvas, higos y otras que tengan la cualidad de mantenerse en buen estado por largos períodos.

Preparación (Se trata de una receta especial, que no tiene por qué tener una determinada proporción):

Pique en trozos pequeños todas las frutas naturales que pueda añadirle. Viértelas en un garrafón de cristal con aguardiente de caña. Selle bien la tapa del recipiente y déjelo en reposo dos meses.

Transcurrido este tiempo, prepare un almíbar con dieciocho libras de azúcar y nueve botellas de agua. Cuando se enfríe, adiciónele jugo de naranja y de piña; mézclelo bien y, a la vez, agréguelo al garrafón con las frutas maceradas. Déjelo añejar tres meses como mínimo; luego cuélelo, fíltrelo y embotéllelo. Coloque las botellas en un lugar seco durante varios meses.

En en ese período el licor va adquiriendo poco a poco un sabor característico que culmina cuando se le añaden trocitos de caña de azúcar, y que la mezcla logre tal grado de añejamiento que sea posible utilizarlo en el singular brindis.

Cuando se produce el nacimiento del bebé, entonces el padre —único autorizado por tradición— procede a extraer las primeras cantidades del jarabe en que se habrá convertido la original mezcla, y de inmediato se realizan los primeros brindis, que habrán de repetirse cada vez que alguien llegue a visitar a la madre y al recién nacido. Así sucederá inalterablemente durante toda la “cuarentena”. Los brindis no rebasan una pequeña copa.

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