El bicentenario de Mariana Grajales

Por Marta Denis Valle

El digno homenaje a Mariana Grajales Coello (1815-1893), quien sintió hijos suyos a todos los cubanos, ocurre ahora en su natal Santiago de Cuba, a 200 años de su nacimiento y más de cien de su muerte, exiliada en Jamaica.

Allí José Martí vio dos veces a la progenitora de Héroes, ya anciana, y emocionado escribió, el 12 de diciembre de 1893, “Patria en la corona que deja en la tumba de Mariana Maceo, pone una palabra: ¡Madre!”.

De ella recordaba sus ojos maternos amorosos para el cubano desconocido y el fuego inextinguible, en la mirada y el rostro, cuando se hablaba de las glorias de ayer y de las esperanzas de hoy.

Martí expresó: “¿No estuvo ella de pie, en la guerra entera, rodeada de sus hijos? ¿No animaba a sus compatriotas a pelear y luego, cubanos o españoles, curaba a los heridos? ¡Y si alguno temblaba, cuando iba a venirle al frente el enemigo de su país, veía a la madre de Maceo con su pañuelo a la cabeza y se le acababa el temblor...!”

Simboliza Mariana Grajales, la madre de la Patria, a todas las mujeres que forjaron la identidad nacional y dieron su sangre y sudor y sus propios hijos, por la causa cubana.

La familia de Mariana Grajales y Marcos Maceo, pardos libres y pequeños propietarios agrarios, participaron en las labores conspirativas y se sumaron a la insurrección horas después del alzamiento del 10 de Octubre de 1868 y pronto se destacaron como combatientes.
Mariana también marchó a la manigua y ni un solo día de aquella larga Guerra de los Diez Años (1868-1878) faltó su aliento a los soldados o su cuidado y alimentación a los heridos en la retaguardia.

Madre y patriota  

Nacida en Santiago de Cuba el 12 de julio de 1815 —Libro 9, folio 99, de la parroquia de Santo Tomás—, fue hija de los pardos libres, José Grajales y Teresa Coello, y en sus dos matrimonios forjó una numerosa familia que entregó a la Patria.
Cuatro hijos tuvo en su primer matrimonio con Fructuoso Regüeyferos Hechevarría, quien falleció en 1840, y nueve (siete varones y dos hembras), con Marcos Maceo (1808-1879).

Al conocerse del pronunciamiento independentista de Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de Octubre de 1868, la madre de los Maceo reunió a sus hijos y esposo para jurar libertar la patria o morir por ella, según testimonio de María Cabrales.
Todos cumplieron el juramento, los varones como combatientes y las hembras, enfermeras y auxiliares del Ejército Libertador, junto a su madre y la esposa de Antonio, María Cabrales.

Los primeros en morir fueron el capitán abanderado Justo Regüeyferos Grajales (1868), fusilado tras caer prisionero, y el tronco familiar, Marcos Maceo, gravemente herido en combate el 14 de mayo de 1869 y fallecido después en un hospital de montaña.

Casi niños perecieron en combate Julio (1854-1870), subteniente de 16 años, y Miguel Maceo Grajales (1852-1874), teniente coronel de 21 años, destacados ambos en numerosas acciones.

Los más conocidos fueron José Marcelino (1849-1896), quien peleó en las tres guerras independentistas y estuvo preso en las cárceles españolas, y Antonio Maceo Grajales (1845-1896); ambos llegaron a mayor general y murieron en combate.

Rafael Maceo Grajales (1850-1882), general de brigada, veterano del 68 y de la Guerra Chiquita, falleció en la prisión española de Chafarinas, África, víctima de pulmonía.

Mariana sufrió también la muerte de su hija Baldomera (20 de febrero de 1847- 6 de marzo de 1893), enferma de tuberculosis como consecuencia de las penalidades de la guerra y el destierro.

Felipe Regüeyferos Grajales (1832-1901), teniente coronel, veterano del 68 y de la Guerra Chiquita, sufrió prisión en las cárceles españolas; fue herido en más de 10 combates cuyas consecuencias padeció hasta su fallecimiento.

Tomás Maceo Grajales (1858-1917), teniente coronel, resultó incapacitado en campaña en la Guerra de los Diez Años.
 

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