Por Marta Denis Valle
Un frío invierno murió en Filadelfia, EE.UU., Eusebio Guiteras Font, el maestro que enseñó a leer a los cubanos, bajo el peso del desarraigo por el único delito de haber inculcado amor patrio a sus alumnos.
Forma una trilogía ilustre con sus hermanos, el también educador Antonio (Matanzas, 20 de junio de 1819- Cataluña, 17 de agosto de 1901) y Pedro José, notable historiador (Matanzas, 17 de marzo de1814 -Charleston, Estados Unidos, 3 de febrero de 1890).
Eusebio, nacido en Matanzas, el 5 de marzo de 1823, falleció el 24 de diciembre de1893.
A solo cuatro días de reposar en su tumba, el 28 de diciembre José Martí escribió en Patria el mejor homenaje al desterrado: “(…) ha muerto, lejos de la patria, el matancero amado, el maestro Eusebio Guiteras. En sus libros hemos aprendido los cubanos a leer”.
“(…) la misma página serena de ellos, y su letra esparcida era como una muestra de su alma ordenada y límpida: sus versos sencillos, de nuestros pájaros y de nuestras flores, y sus cuentos sanos, de la casa y la niñez criollas, fueron, para mucho hijo de Cuba, la primera literatura y fantasía (…) Su pueblo le debió luz y virtud, y lo tiene en el corazón, donde no se sientan los cansados ni los hombres de odio, donde se sientan los padres”.
Así fue este patricio hijo de emigrados catalanes, que recibió ese aliento de identidad cubana en el famoso colegio San Cristóbal de La Habana, conocido como Carraguao, del maestro de maestros José de la Luz y Caballero y tuvo de condiscípulos a Pedro (Perucho) Figueredo y Francisco Vicente Aguilera.
Mientras Perucho y Aguilera preparaban la revolución del 68, independentista y abolicionista, Eusebio y su hermano Antonio formaban en el célebre Colegio matancero La Empresa para decenas de futuros héroes y mártires.
Tras el estallido del 10 de octubre, lo acusaron de conspirador; sus cuadernos fueron prohibidos en Cuba y clausurado el Colegio.
En 1869 partió con su familia hacia Estados Unidos, al tiempo que en defensa de Cuba libre el joven independentista José Ramón Guiteras Gener (1853-1870), un hijo de Antonio, fue fusilado por los españoles.
Los tres volúmenes de sus cuadernos de lectura, publicados en 1856, 1857 y 1858, tuvieron numerosas ediciones y amplio empleo por escolares cubanos y en escuelas de América Latina.
Incendiario resultó el cuarto libro, en 1868, en el cual reunió numerosos textos en prosa y verso de autores españoles y cubanos, la mayoría contemporáneos y algunos perseguidos, como el presbítero Félix Varela y el poeta mártir Plácido.
Con sabia pedagogía, mostraba temas fundamentales de la flora y la fauna cubanas; la familia; los puertos y ciudades; la geografía y demografía de Cuba y de América; su historia, juegos, la escuela y las costumbres.
Allí estaban los fenómenos de la naturaleza, las ciencias y la religión, con sencillas viñetas alegóricas a su contenido y el lenguaje al uso de la variante cubana y coloquial del español.
Sin ser hombres de acciones políticas, los Guiteras Font casi siempre eran vigilados, sospechosos de desafectos por su amor a Cuba.
Durante el proceso por la denominada Conspiración de la Escalera, Pedro José fue encerrado más de seis meses en el Castillo del Morro y, en 1849, nuevamente sufrió cárcel más de siete meses en el Castillo de San Severino de Matanzas y otra vez en el Morro habanero, junto a su hermano Eusebio.
A pesar de declararse inocentes y la falta de pruebas, fueron condenados a un año de vigilancia en Matanzas y el pago de unos dos mil pesos.
En 1837, el capitán general Miguel Tacón había impedido a Pedro José desembarcar en La Habana, a su regreso de España, acusándolo de conspirador nada menos que debido a la amistad entablada en la Península con José Antonio Saco, el cubano desterrado en 1834.
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