Por Marta Denis Valle
El célebre retratista habanero Vicente Escobar y Flores (1762-1834), con gran talento y recursos económicos, pudo cambiar en los registros españoles de pardo a blanco, algo imposible para mestizos y negros, en la sociedad colonial racista.
Las familias Flores y Escobar, de larga tradición militar desde el siglo XVIII, al servicio de España, se unieron entre sí durante varias décadas en un mestizaje continuo, según los registros parroquiales, hasta este pintor que llevaba los dos apellidos.
Cambió su condición oficial de raza mediante una Real Cédula de Gracias al Sacar, que compró, y alrededor de 1798 se casó con doña Josefa de Estrada y Pimienta, blanca, natural de Bejucal, La Habana, sin descendencia de ambos reconocida.
Escobar nació en La Habana, el 5 de abril de 1762, y fue asentado en el Libro de pardos y morenos; pero al fallecer en la misma ciudad, el 8 de abril de 1834, víctima del cólera, por su nueva condición quedó registrado en el Libro de blancos.
Era hijo de Antonio Escobar y de Justa María de Flores, pertenecientes a una familia de Oficiales del Regimiento de Pardos y Morenos.
Los matrimonios Escobar-Flores aparecen entre los más sobresalientes del siglo XVIII y primeras décadas del XIX, con propiedades, e incluso, con esclavos.
En 1740, Antonio de Escobar, capitán del Batallón de Pardos de La Habana, contrajo matrimonio con María de Jesús Recio, hija legítima del teniente Carlos Recio y de Luisa de Soto.
Su descendiente el alférez Antonio Escobar y Recio se casó con Justa Flores, hija de Antonio de Flores, capitán del Batallón de Pardos de La Habana, quien reclamó por su extensa hoja de servicios a la Corona, el reconocimiento a sus méritos y añadió el aristocrático “de” a su apellido.
Veterano de la campaña militar de La Florida, Antonio de Flores llegó a comandante del Batallón de Pardos, después de tres décadas de servicio.
Otro pariente, Anselmo Escobar, fue carpintero de taller propio, pero ninguno sobresalió como el pintor Escobar.
Vida y obra de Vicente Escobar
Escobar fue el más solicitado retratista de la clase criolla de su época y de algunos capitanes generales españoles; aprendió a pintar sin maestros, inspirado en imágenes religiosas, y luego estudió en la Real Academia de San Fernando de Madrid.
Con el apoyo del gobernador y capitán general Francisco Dionisio Vives fue nombrado Pintor de Cámara Real, en 1827.
Entre sus obras se encuentran el retrato de la dama matancera Justa de Allo y Bermúdez (óleo sobre tela) y otro del rey Fernando VII.
Son conocidos también los que realizó a Agustín de las Heras y al músico mulato Jackes Quiroga, propiedad del Museo Oscar María de Rojas, de Cárdenas, Matanzas.
Se destacó como otros que ejercieron diversas manifestaciones de la cultura y la artesanía (artistas, músicos, dentistas, sastres).
Perteneció a la etapa que se inicia en 1820 y termina en 1844 con la fuerte represión desatada por las autoridades coloniales bajo la denominada Conspiración de la Escalera, que alcanzó a centenares de negros y mulatos, tanto esclavos como libres, aunque él falleció una década antes.
En ese periodo habían sido conocidos por su fama, en poesía, el mulato Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), mártir, y el negro esclavo Juan Francisco Manzano, reprimido y olvidado, a quien amigos blancos compraron su libertad.
Categoria:






