Apenas en el último año, el bloqueo económico, comercial y financiero a Cuba por parte de Estados Unidos causó afectaciones por un monto de tres mil 850 millones 916 mil dólares.
Esa enorme cifra tiene como un indicador especial el de las exportaciones de bienes y servicios, dejadas de realizar debido a la medida punitiva, las cuales totalizan el 70 por ciento de ellas, por lo cual se eleva a dos mil 698 millones 636 mil 842 dólares.
Es fácil darse cuenta del empeño existente en las acciones de la potencia agresiva para golpear esta esfera de la economía nacional colocando todo tipo de obstáculos en el camino de las operaciones de comercio exterior de la Isla.
Se trata de un secreto a voces, pues uno de los principales objetivos del bloqueo es impedir, además de la venta de productos cubanos al mercado norteamericano, cualquier operación comercial de Cuba con otra nación, no importa el país que sea.
Precisamente los indicadores relativos al cierre del mercado estadounidense dijeron claramente que, en el espacio de tiempo puntualizado, las prohibiciones aumentaron en un 196 por ciento.
A consecuencia de ello se inmovilizaron en territorio cubano cuantiosos recursos en inventarios, al tener que cubrirse largos períodos de transportación desde lugares muy lejanos y aumentar el costo de las operaciones por la utilización de intermediarios.
La guerra económica declarada por Washington incidió directamente en la reducción de los flujos de inversión extranjera, según se explicó en el informe elevado por Cuba a la Asamblea General de la ONU sobre el comportamiento del bloqueo en el último año.
Esto resultó lógico ante el creciente temor reflejado por los inversionistas a gigantescas multas impuestas por el Departamento del Tesoro estadounidense a empresas y compañías que se atrevieron a realizar alguna compra o venta a La Habana.
Debe recordarse que, precisamente en relación con lo anterior, el Órgano de Solución de Diferencias dependiente de la Organización Mundial de Comercio ratificó que esta aplicación extraterritorial de las disposiciones norteamericanas, viola la legislación existente en materia de derechos al comercio exterior.
El informe cubano a la ONU es rico en ejemplos de la actitud de Estados Unidos, muy diferente a la de Cuba que ha respetado totalmente las obligaciones contraídas en este campo, y denunció claramente las intenciones aviesas del cerco.
Bloqueo de EE.UU. atenta contra derecho a alimentación de los cubanos
El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba tiene entre sus objetivos fundamentales atentar contra el derecho a la alimentación del pueblo cubano.
Se busca ese resultado ante la realidad de que la Isla cuenta con uno de los programas de protección social más integrales del mundo diseñado por la Revolución para garantizar la erradicación del hambre, y considera prioridad estratégica la seguridad alimentaria de todos los ciudadanos.
A pesar de la agresión, Cuba garantiza los alimentos para los centros de enseñanza y de trabajo, realiza también esfuerzos educativos para el consumo de una dieta equilibrada y sana, algo reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Sin embargo, es importante señalar que el monto de las afectaciones causadas al sector de la alimentación, de acuerdo con un dato conservador, alcanza los 592 millones 269 mil dólares, algo en lo que mucho tiene que ver la reubicación de mercados para garantizar las importaciones dirigidas a la industria alimenticia.
Esto es consecuencia de un incremento de costos y los gastos adicionales por el concepto de fletes marítimos, tipos de cambios considerados onerosos y la prohibición de utilizar el dólar estadounidense para cualquier transacción de tipo comercial.
En todos los casos existen ejemplos que constituyen la prueba más fehaciente de las aristas de una medida destinada a causar los mayores daños posibles a toda la sociedad cubana desconociendo el mínimo respeto a sus derechos humanos.
Así se puede constatar que la industria arrocera cubana tuvo en el último año afectaciones millonarias al disminuir los niveles de producción por la imposibilidad de adquirir piezas, partes, accesorios y equipos tecnológicos en el mercado norteamericano con mejor calidad y precio que en otros. Esto significó pérdidas por tres millones 306 mil 900 dólares.
Otro golpe recibieron las importaciones de semillas de papas y hortalizas fundamentalmente, las cuales se tuvieron que traer desde mercados de Europa y Japón, con lo cual se debió pagar en exceso por concepto de flete, equivalente a un millón 176 mil 900 dólares además de afectar los correspondientes programas de siembra.
Las afectaciones en la actividad de cría porcina alcanzaron en el año ocho millones 572 mil 400 dólares, pues ante el cierre del mercado estadounidense fue necesario hacer las compras en lugares más lejanos, mientras que el sector avícola vio entorpecido el proceso de vacunación a los rebaños para evitar enfermedades por la misma razón. En definitiva, se trató de un verdadero atentado a la alimentación del pueblo cubano y un absurdo empeño por rendirlo mediante el aumento de necesidades y, finalmente provocando el hambre, algo nunca conseguido.
Bloqueo de Estados Unidos intenta paralizar transporte cubano
Cuba denunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas los daños causados por el bloqueo comercial, económico y financiero de Estados Unidos al sector del transporte con el objetivo evidente de paralizar ese servicio.
El señalamiento fue incluido en el informe que nuestro país presentó a la ONU con el análisis de las afectaciones sufridas por ese cerco durante el último año, todas dirigidas a impedir el uso normal de los medios de transporte.
Los problemas fueron causados no sólo en lo referente al transporte urbano o interprovincial, sino también en la actividad marítima y aérea con la clara intención de reducir las posibilidades de su uso en operaciones comerciales.
Un dato que arroja elementos evidentes sobre el tema y forma parte del informe es el nivel de afectaciones económicas en ese espacio de tiempo y en la esfera mencionada, pues este se eleva a 288 millones 385 mil 591 dólares.
La aeronáutica es la actividad más afectada en el sector del transporte por esas regulaciones, entre ellas la prohibición a las líneas aéreas cubanas de operar en Estados Unidos y las limitaciones para sobrevolar el territorio de ese país por rutas directas y más económicas.
Cubana de Aviación está impedida de utilizar la mayoría de los sistemas de distribución de reservas aéreas computarizados, además de no poder adquirir o, por lo menos, chequear equipos de emergencia en centros instalados en Estados Unidos.
El transporte marítimo sufre el rechazo en cualquier intento de acceder a puertos y también a armadores internacionales, si se trata de un buque con tripulantes cubanos y en los casos autorizados, hay penalidades por cada día de permanencia o si bajan a tierra los marineros de Cuba.
La cancelación de reparaciones programadas en astilleros cubanos se realizan por los barcos necesitados, debido a que deben viajar posteriormente a Estados Unidos y existe temor de las empresas propietarias a recibir sanciones.
Lo que ocurre por este tipo de regulaciones que forman parte del bloqueo constituye, evidentemente, una violación de normas internacionales y una agresión directa a la economía de la nación caribeña.
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