“Evocando a Martí en el 160 aniversario de su natalicio”

Cuando en 1953 se cumplían 100 años del natalicio del más universal de los cubanos, Fidel en su alegato de defensa “La historia me absolverá, decía “Parecía que el Apóstol iba a morir  en el año de su Centenario... que su memoria se extinguiría para siempre, pero vive, no ha muerto, su pueblo es rebelde, su pueblo es digno, su pueblo es fiel a su recuerdo...”
Hoy 28 de enero,  a los 160 años de su natalicio, seguimos “trayendo en el  corazón las doctrinas  del Maestro“ porque cuando en el mundo entran en crisis valores que han sustentado lo mejor del ser y la naturaleza humana y estamos abocados a un cambio de época, el estudio de la vida y la obra de José Martí, , es una necesidad para conocer más y mejor del caudal inagotable de amor, ética, patriotismo, antiimperialismo, educación y cultura que la obra y la vida del Apóstol nos aporta para seguir un modelo de hombre que vivió y murió por la independencia de Cuba.
Tomemos como derroteros para nuestro accionar algunos de sus postulados sobre  la educación y cómo educó y nos sigue educando a 160 años de su natalicio y 118 de su muerte, verlo desde su propia obra con la vigencia que le asiste en 3 relaciones claves:
-Educación y crecimiento personal, educación e instrucción y educación  a altura de los tiempos.
En su artículo “Una novedad en educación pública” decía: “Educar es elevar” y en ese mismo sentido en “Maestros ambulantes, escrito en Nueva York en 1884, sentenciaba: “Los hombres crecen, crecen físicamente, crecen cuando aprenden algo y cuando han hecho algún bien” y más adelante, “ser bueno es el único modo de ser dichosos” y “ser cultos es el único  modo de ser libres”- la bondad como supuesto básico del mejoramiento humano, la educación como supuesto básico de la cultura y la libertad.
En otro orden sentenciaba que “Instruir es funesto sino se enseña a la vez la armonía, sencillez y espiritualidad del mundo” y que era necesario la instrucción del pensamiento y la educación de los sentimientos, no concebía el conocimiento sin la formación de valores, su amor sin límites a los hombres y a la causa revolucionaria, su eticidad constante, su magisterio pleno, su patriotismo, son evocados hoy por todos los cubanos que lo sabemos y sentimos nuestro.
Y también  para él, era desvelo que la educación no situara al hombre a la altura de los tiempos, de ahí su idea de que “Educar es depositar en cada hombre, toda la obra humana que le ha antecedido, es hacer de cada hombre resumen del mundo viviente hasta el día en que vive, es ponerlo a nivel de su tiempo para que flote sobre él y no dejarlo por debajo con lo que no podría salir a flote, es preparar al hombre para la vida" o cuando expresó en 1884 que “La educación no es más que esto: la habilitación de los hombres  para obtener con desahogo y honradez los medios de vida indispensables en el tiempo en que existen, sin rebajar por eso las aspiraciones delicadas, superiores y espirituales de la mejor parte del ser humano”.
Por eso hoy, lo cubanos, desde cualquier latitud del mundo y particularmente los residentes en Suramérica, lo recordamos y retomamos las palabras de Fidel cuando expresó:“Martí es la idea del bien”
Honremos al Apóstol en su 160 aniversario
 

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