Félix Varela, primer patriota cubano emigrado a Estados Unidos

El insigne presbítero y patriota habanero Félix Varela

Por Marta Denis Valle

El insigne presbítero y patriota habanero Félix Varela Morales (1788-1853), condenado a muerte en España donde representó a Cuba en las cortes españolas, vivió tres décadas en suelo estadounidense consagrado con el mismo amor a la Patria y al púlpito.

Con Varela se inicia el exilio patriótico cubano en Estados Unidos, país cercano a Cuba; desde esa época otros comenzaron a emigrar pero ninguno tiene el mérito para otorgarle la primicia.

En ese país ofició como sacerdote, fue nombrado vicario general de Nueva York (1837) y fundó varias escuelas para niños.
Allí recibió el grado de Doctor (1841), otorgado por el Claustro de Teología del Seminario de Santa María de Baltimore, entre otras distinciones.

En Estados Unidos, adonde arribó el 17 de diciembre de 1823 con 35 años de edad, permaneció hasta su fallecimiento en San Agustín, Florida, en condición de extrema pobreza, el 25 de febrero de 1853, a la edad de 64 años.

Resentida su salud a partir de 1846, viajó en varias ocasiones a la Florida, en busca de mejor clima y de alivio para su asma.
Sus restos, trasladados a Cuba en 1911, reposan en una pequeña urna, en el Aula Magna de la Universidad de la Habana.

El ilustre sacerdote y profesor

Fue Varela notable filósofo, teólogo, sacerdote, pedagogo, escritor y periodista; nacido en La Habana el 20 de noviembre de 1788, en un hogar de familia acomodada, hijo de Francisco Varela, natural de Tordesillas, Españateniente de Fijos de Infantería de La Habana—, y de la santiaguera María Josefa Morales.

Un hecho importante en su vida constituyó que, fallecida la madre, parte de su niñez estuvo bajo la tutela de su abuelo materno, Bartolomé Morales Remírez, coronel del Regimiento Fijos de La Habana, nombrado jefe del Castillo de San Marcos, de La Florida.

Era su primera visita fuera de la tierra natal antes de cumplir tres años de edad, cuando pasó a residir durante casi 10 años (1791-1801), en San Agustín, entonces enclave español perteneciente a la Capitanía General de Cuba.

En esa tempana edad tuvo la influencia del sacerdote irlandés Michael O´Reilly, capellán de las tropas, un conocedor de varias lenguas y cultura general, quien le enseñó lectura y escritura y lo encaminó en el conocimiento de latín, música y religión.

El abuelo deseaba verlo militar al servicio de España, pero muy joven se hizo sacerdote y, al mismo tiempo, primer pensador independentista de su país natal.
Padre fundador del pensamiento emancipador dentro de la sociedad colonial, fue preceptor de latinidad, profesor de filosofía, economía política y constitución en el habanero Real y Conciliar Colegio-Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde había estudiado.

Se graduó de Bachiller en Teología (1806) y Licenciado en Teología (1810).
Por su voluntad, en 1806 tomó los hábitos y ejerció sus oficios religiosos en el monasterio de Santa Catalina; al tiempo que avanzaba en sus estudios en el Seminario y la Universidad, obtuvo el subdiaconado, en 1809 y, al siguiente año, el diaconado.

Se ordenó de sacerdote (1811) con 23 años, mediante una dispensa otorgada por su mentor, el Obispo Espada, antes de arribar a la edad requerida; también ocupó interinamente la Cátedra de Filosofía, que ejerció en propiedad durante una década, tras realizar un examen brillante de oposición.

Fundó el primer gabinete de física experimental en el país; separó la teología y la filosofía; explicó física y química, y contribuyó al progreso científico de Cuba sin abandonar su misión sacerdotal.

Sus alumnos utilizaron los textos escritos por el estudioso, inteligente y valiente profesor: los Elencos (1812, 1813, 1814 y 1816), Lecciones de filosofía, en tres tomos, editados repetidamente (1818, 1824, 1828, 1832 y 1841) y Miscelánea filosófica (1819).

Lecciones de filosofía era uno de los mejores manuales de la disciplina, en español, en esa época.

Abrió las puertas al pensamiento cubano hacia un rumbo propio, en el cual era lícito, según sostuvo desde 1817, inculcar a los niños el sentimiento patriótico; esta idea la transmitió a los jóvenes que integraban el llamado grupo valeriano.

Entre sus alumnos estuvieron varios muy notables después: José de la Luz y Caballero (educador y filósofo); José Antonio Saco (historiador y sociólogo), Domingo del Monte (animador cultural); Felipe Poey (científico famoso); José María Heredia, el primer poeta revolucionario de Nuestra América, y otros.

Permanencia en España

Varela defendió dignamente sus ideas durante su estancia en la Metrópoli (1821-1823), como diputado a las cortes, y se pronunció por el reconocimiento de la independencia de Hispanoamérica.

Junto a otros delegados pidió un gobierno autonómico en las provincias de ultramar; para Cuba reclamó la diputación provincial, permanente, inamovible y con facultad de decisión en los asuntos internos.

El primer pensador independentista cubano levantó también su brazo apoyando la destitución del rey Fernando VII; esto no le fue perdonado al ocurrir la restauración del absolutismo (1823).

Por tal motivo, el 11 de mayo de 1825 la Real Audiencia de Sevilla, que lo juzgó en ausencia, dictó la condenaba a la pena de muerte y confiscación de todos sus bienes.

La obra de Varela en el exilio

Publicó su principal empeño personal, el periódico independentista El Habanero, político, científico y literario, en Filadelfia (1824-1825), tres números, y en Nueva York (1825-1826), otros cuatro; en total 200 páginas.

Además, El Mensajero Semanal, en unión de su discípulo José Antonio Saco (Nueva York, 1828; Filadelfia, 1828-1829; Nueva York, 1829-1831).
Sus reflexiones ético-morales, de fondo humano y patriótico, aparecen en Cartas a Elpidio sobre la impiedad, la superstición y el fanatismo en sus relaciones con la sociedad, editadas en dos tomos (Nueva York, 1835-1838).

También en Estados Unidos dedicó sus esfuerzos a varias publicaciones en inglés: en el periódico The Protestant Abridger and Annotator (Nueva York, 1830), defendió la fe católica frente a los ataques de los protestantes.

The Catholic Observer (1835-1837), considerado el primer periódico parroquial católico de la ciudad de Nueva York, salió semanalmente mientras Varela era sacerdote de la iglesia de la Transfiguración.

Para niños y jóvenes publicó The Children´s Catholic Magazine y The Young Catholic´s Magazine (1840).
Seguidamente, en unión de Charles C. Pise editó la revista mensual The Catholic Expositor and Literary Magazine (1841-1843) y, luego, The Catholic Expositor (1843-1844).
 

El insigne presbítero y patriota habanero Félix VarelaCon Varela se inicia el exilio patriótico cubanoEl Padre Varela, maestro

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