Habana

El cañonazo, patrimonio cultural cubano
 
Por Lucía Arboláez
 
Recientemente, por decisión gubernamental, al cañonazo de las 9, símbolo de la ciudad, se le otorgó la condición de Patrimonio Cultural de la Nación.
Es fácil saber cuándo es que lo detonan, en cualquier lugar de la capital cubana donde usted se encuentre, si visita este país por primera vez, a las nueve de la noche le sorprenderá un cañonazo. Si se fija, verá que quienes le rodeen mirarán sus relojes o comprobarán la hora en sus celulares: es la hora de la descarga, cuando el antiquísimo cañón de bronce denominado Capitolino entra en acción.
Todo comenzó cuando los gobernantes españoles, en su afán de dar protección a La Habana de sus enemigos, decidieron rodear la ciudad de una muralla, pero la ciudad siguió creciendo y quedó dividida en dos sectores de extramuros e intramuros.
La parte amurallada se comunicaba con el exterior a través de dos puertas que se abrían y cerraban a determinadas horas. Como era necesario advertir a la población la operación de cierre y apertura, se recurrió a un cañonazo que se disparaba desde la fortaleza de La Cabaña o desde algún buque de guerra anclado en puerto.
Esos dos horarios eran 4:30 am y 8:00 pm. Con el de cursar del tiempo, el cañonazo de la noche se trasladó a las 9:00 pm llegando con ese horario hasta nuestros días. Solamente se dejó de escuchar dicha detonación durante la II Guerra Mundial; la medida duró tres años, hasta el 30 de noviembre de l945.
Actualmente, para hacer más atractiva la tradición, el cañonazo es acompañado de una ceremonia como se hacía en aquella época: un esclavo negro aparece junto a las gruesas paredes de piedra de La Cabaña y a viva voz anuncia el inicio de la ceremonia. Le siguen marcialmente varios jóvenes vestidos a la usanza de las tropas españolas, con casaca, peluca y tricornio, portando viejas armas y semejan en todo una patrulla militar española del siglo XVIII.
En realidad, todos son miembros de una dotación de soldados compuesta en su mayoría  por jóvenes reclutas que cumplen allí su Servicio Militar.
Ellos maniobran en medio del numeroso público que asiste a contemplar el espectáculo cada noche.
Dos cronómetros controlan el tiempo. Cinco segundo antes de las nueve y ya con el antiquísimo cañón de bronce cargado previamente, se enciende la mecha que a la hora exacta detonará la salva que hará a los habaneros chequear la exactitud de la hora.
El Complejo Cultural Histórico Morro-Cabaña no es solo la sede de la antiquísima costumbre; allí muchas otras actividades se efectúan, y una de las de mayor relieve es la que se lleva a cabo desde l982, a la que acuden muchos nacionales y extranjeros: la Feria Internacional del Libro que cada año se le dedica a un país determinado. En esta ocasión es la India el país invitado.
 

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