Haydée y Pablo Milanés en un disco: Solo cabía un título: amor

Haydée Milanés optó por el camino de la comprensión, el respeto y la reverencia a sus raíces, artísticas y biológicas.

Por Martha Sánchez

Haydée Milanés optó por el camino de la comprensión, el respeto y la reverencia a sus raíces, artísticas y biológicas.  El resultado brotó en Amor, un disco de tributo a su padre, a dúo con el mismísimo Pablo Milanés.
Precisamente porque muchos piensan que es fácil para ella, hija de uno de los grandes compositores de Iberoamérica, su incursión en la música le conlleva altas dosis de esfuerzo, estudio, reflexión, y no ha sido en vano. Respecto a ella, la crítica especializada y el público coinciden en elogios.
El nombre de Descemer Bueno comenzó a conocerse en Cuba hace más de una década, cuando escribió y produjo todas las canciones del primer disco de la artista, editado en 2004 bajo el título de Haydée.
Aquella voz fresca y sentimental motivó a un montón de jóvenes en la década del 2000 a seguir sus presentaciones en el club La Zorra y el Cuervo, de La Habana, junto al grupo Interactivo dirigido por Roberto Carcassés, mientras la radio se encargaba de propagarla más allá.
Para muchos en la Isla, esa vocalista veinteañera fue como una bendición para el jazz, el feeling, el son y la trova cubana, en una época en la que pocos de su edad elegían entregarse a tales géneros.
Tras varios conciertos a teatro lleno y un disco grabado con composiciones propias, cuando todos creían que el camino hacia la popularidad comenzaba a abrirse, para la Milanés, graduada del conservatorio Amadeo Roldán, sorprendió con la decisión de grabar un álbum de temas de la cantautora cubana Marta Valdés.
“Ese trabajo con canciones de una autora cercana cambió completamente mi visión profesional y mi forma de trabajar, comprendí mejor la importancia de aproximarme a las raíces”, valoró en declaraciones exclusivas a Correo de Cuba.
Según la joven, Valdés es una compositora exigente con su obra, quería todo en el lugar: las melodías, las armonías, cada detalle como lo concibió, así que ella asumió el proceso como una gran escuela, pues no paraba de aprender.
“Después del disco Palabras, mi carrera ha crecido, madurado, y me sirvió más allá del álbum porque creo que eso fue como el escalón que me llevó a enfrentar la obra de mi padre con otra visión de la música y mayor experiencia”, apuntó.
El nuevo fonograma lo bautizó como Amor pues, además de ser interpretado por padre e hija con ese sentimiento, compila un grupo de temas que brotaron del imaginario de uno de los grandes compositores de Iberoamérica a partir del mismo concepto universal.
“Para Amor, yo misma elegí las canciones, algunas muy conocidas pero quise también incluir unas que prácticamente el público desconoce y a mí me parecen especiales”, explicó.
La productora musical cuenta que exploró las características de las piezas a la hora de conformar un dúo, pues el registro vocal del hombre suele ser más grave y el de la mujer más agudo. Entonces debió estudiar cada canción para detallar las posibilidades, distribuir las partes de cada vocalista, definir los momentos de dúos y los cambios de tono, entre otros detalles. 
“Compartir un disco con mi padre fue una experiencia única; le agradezco que me haya permitido seleccionar a mí las canciones y decirle a él: quiero que hagas esta voz en este tema y esto otro por aquí, fue muy lindo en ese aspecto, él se dejó llevar, respetó todas mis decisiones en cuanto a repertorio y producción musical”, comentó.
La arreglista y productora escogió la guitarra como instrumento principal del fonograma y logró que su padre, de 74 años de edad, volviera a tocarla después de muchos años sin hacerlo.
“De hecho, ahora está haciendo varios conciertos en España y anda embullado, tocando canciones en la guitarra; eso me pone muy contenta porque él nunca debería dejar su instrumento”, sostuvo.
“Al mismo tiempo, debo reconocer que fue un gran reto dirigir a un artista consagrado que, además, es mi papá; yo lo sentí como compartir un poco de alumna a maestro, entre padre e hija”, apreció.
Para vivir; Hoy no estás quizás más lejos; Ya ves; Te espera una noche de éxitos; Ya se va aquella edad; Amor; Hoy la vi; El breve espacio en que no estás; A veces cuando el sol; El 405 de nunca; y Canción son los temas incluidos en el álbum Amor.

 

 

 

 

 

Precisamente porque muchos piensan que es fácil para ella, hija de Pablo Milanés, uno de los grandes compositores de Iberoamérica, su incursión en la música le conlleva altas dosis de esfuerzo, estudio y reflexión.El nuevo fonograma lo bautizó como Amor pues, además de ser interpretado por padre e hija con ese sentimiento, compila un grupo de temas que brotaron del imaginario de uno de los grandes compositores de Iberoamérica a partir del mismo concepto universal.“Compartir un disco con mi padre fue una experiencia única; le agradezco que me haya permitido seleccionar a mí las canciones y decirle a él: quiero que hagas esta voz en este tema y esto otro por aquí, fue muy lindo en ese aspecto, él se dejó llevar, respetó todas mis decisiones en cuanto a repertorio y producción musical”, comentó HaydéeLa arreglista y productora escogió la guitarra como instrumento principal del fonograma y logró que su padre, de 74 años de edad, volviera a tocarla después de muchos años sin hacerlo

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