Huella de Hemingway en los cayos cubanos

Por Neisa Mesa del Toro
El célebre escritor norteamericano Ernest Heminway en su aventura por la cayería norte de la región central de Cuba quedó impresionado por las bellezas naturales existente en la zona.
   Debido a esto decidió inmortalizarla en su famosa novela Islas en el Golfo, publicada en 1970, en la cual describió cada uno de los paisajes que encierran esos islotes donde hoy se encuentra el destino turístico cubano Jardines del Rey.
   En su recorrido por el área llegó al "verde y prometedor" Cayo Guillermo, porción de tierra de unos 13 kilómetros cuadrados y rodeado de un mar verde-azul y una vegetación natural con flora y fauna bien conservadas.
   Allí salta a la vista Playa Pilar, entre los más bellos balnearios de la Isla y donde se localiza la duna de arena más alta del Caribe, con 15 metros sobre el nivel del mar.
   Como su nombre indica, Pilar tiene connotación hemingwayana, porque así se nombra el yate en el cual el autor de El viejo y el mar surcó las costas cubanas, pescando o en busca de submarinos nazis durante la II Guerra Mundial.
   Los hoteles enclavados en el islote de una u otra formas hacen referencia al ilustre escritor. Tal es el caso del hoy Gran Caribe Club Cayo Guillermo (antiguo Villa Cojímar),  cuyo nombre representa a un poblado de pescadores, del este de La Habana, donde radica el restaurante Las Terrazas, frecuentado por Hemingway durante su permanencia en la Isla.
   Cada bloque de la instalación tiene algún detalle que inmortaliza a este maestro de la literatura y que tuvo a Cuba como su segunda patria.
   También existe el Meliá Cayo Guillermo, cuyo proyecto inicial se denominó Las Terrazas, y allí se encuentra el ranchón-restaurante El viejo y el mar, que exhibe en la entrada una escultura en bronce de cuerpo completo del Premio Nobel de Literatura (1954).
   Otro hotel es el Iberostar Daiquirí (antiguo Villa Gregorio), que guarda relación con el cóctel daiquirí que degustaba Hemingway cuando solía refugiarse en el bar-restaurante El Floridita, en La Habana.
   Durante su recorrido por esas costas estaba seguro de encontrar un barco hundido en el extremo occidental de Cayo Guillermo, muy próximo al islote nombrado Media Luna.
   "Había un barco y una playa arenosa en el interior del cayo, pero no vería la playa hasta que no le hubiera dado la vuelta al barco hundido", así escribió en Islas en el Golfo.
Cayo Media Luna, aunque carece de hoteles, es un punto vital para el disfrute que logran los turistas, porque está rodeado de un impresionante fondo marino con hermosas formaciones coralinas y bancos de peces.
   En modernos "katamaranes" se llega hasta ese cayuelo eminentemente llano -su máxima elevación es de 3,5 metros sobre el nivel del mar-, donde existe el Valle de los Lirios, cubierto de áreas boscosas y aisladas malezas.
   Estos parajes hoy deleitan a cientos de turistas foráneos que se sumergen en las profundidades del mar para observar los restos de la embarcación que yace en el fondo.
   Considerado un museo submarino, en su interior se observan cañones de galeones, un ancla gigante, una hélice, vasijas de cocina, objetos de barro y porcelana y una estatuilla de bronce, conocida como la estatua de Guillermo.
   Las formaciones coralinas, gorgóneas y bancos de peces, también cautivaron al Dios de Bronce de la Literatura y hoy son un escenario importante para quienes visitan este rincón de la geografía cubana.
 
Cayo Coco y la Visita de Hemingway
 
   La huella de ese entrañable amigo de Cuba está presente en varios sitios de los cayos del litoral norte de la provincia cubana de Ciego de Ávila.
   En Cayo Coco lo impresionaron las bandadas de flamencos rosados, por lo que describió "el contraste entre el negro y el rosado de su plumaje, con cuellos largos",  como "batían sus alas rosadas y negras" y sus "picos negros y blancos curvados".
   "Su tamaño y el que sean tan feas en detalle y a la vez tan perseverantemente bellas, deben ser aves viejas, de los tiempos remotos".
   El flamenco, una de las aves más grandes, tiene su hábitat fijo en las costas del sur de Cayo Coco, principalmente en la Bahía de los Perros, donde vive uno de los mayores reservorios del plumífero.
   Este atractivo animal de color muy llamativo se encuentra en la lista de las más de 200 especies de aves que habitan en la zona.
   Por eso constituye uno de los símbolos del destino turístico Jardines del Rey, que se prepara para la XXXV Feria Internacional de Turismo FITCuba 2015, a celebrarse en ese enclave del 5 al 9 de mayo próximos y que estará dedicada a la náutica y al mercado italiano.
   También, en este lugar el escritor vio muchos ibis blanco o ibis de bosque, los cocos que daban nombre al lugar y un par de ibis rosado, con picos de espátulas, que buscaban alimentos al borde de la laguna.
   Cayo Coco, la isla más grande de Jardines del Rey, tiene una gran biodiversidad reflejada en su flora y fauna, con gran cantidad de especies autóctonas.
   Posee una reserva ecológica importante, con lagunas interiores, bosques y manglares, que mantiene un alto índice de conservación y donde habitan diversos tipos de animales y plantas marinas y terrestres.
   Coco junto a Guillermo, Paredón Grande, Antón Chico y Media Luna integran el polo de recreo, el cual dispone ya de unas seis mil habitaciones en 15 hoteles de cuatro y cinco estrellas.
   Muy llamativos resultan los más de 40 kilómetros de hermosas playas de origen coralino, entre las que resaltan Las Coloradas, Flamenco, Larga, El Paso, Los Pinos y Pilar, que se distinguen por su fina arena blanquecina, cálidas agua color verdeazul transparente y mareas bajas y tranquilas.
   En mayo próximo los turoperadores, agente de viajes, representantes de líneas aéreas y directivos de compañías extranjeras tendrán oportunidad de conocer las bellezas naturales que un día deleitaron a Hemingway y hoy forman parte de un importante y dinámico destino turístico en Cuba.

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