Un evento para entender la potencialidad emancipatoria de la comunicación
Por José Gabriel Martínez
Entre el 7 y el 11de diciembre tuvo lugar el VIII Encuentro Internacional de Investigadores y Estudiosos de la Información y la Comunicación (ICOM), un evento que, a decir de sus organizadores, convirtió a Cuba en la capital de la comunicación contrahegemónica.
Bajo el eje central "Información y Comunicación desde el Sur: Economía Política, Cultura y Pensamiento Crítico", el evento incluyó la presentación de cerca de 400 ponencias de autores de Latinoamérica, Europa, Asia y África.
Tal variedad de expositores, junto al número de participantes (600) y de delegados extranjeros (279 de 19 países), fueron factores que hicieron del ICOM 2015 una reunión trascendente para la difusión teórica.
Así lo afirmó en declaraciones a Correo de Cuba el decano de la Facultad de Comunicación y presidente del comité organizador del cónclave, Raúl Garcés, para quien la recién concluida edición se erige como la más relevante hasta el momento y deja elevados requerimientos teóricos y de organización para las venideras.
Según Garcés, además de la cantidad de investigadores y estudiosos que asistieron, con disímiles enfoques y puntos de vista sobre los temas en debate, otro aspecto destacable fue la calidad y prestigio de los académicos encargados de impartir las conferencias magistrales.
Entre ellos, señaló al sociólogo belga Armand Mattelart, distinguido en el ICOM con el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana por sus grandes aportes teóricos en sus estudios de comunicación en Latinoamérica.
Mattelart, quien alcanzó renombre mundial con el libro Para leer al pato Donald en coautoría con Ariel Dorfman, un volumen donde desmonta los mensajes de colonización cultural de las historietas de Disney, disertó sobre la influencia del desarrollo de las nuevas tecnologías de la información en el control y vigilancia sobre los individuos.
Otro conferencista destacado fue el profesor británico Graham Murdock, uno de los teóricos más reconocidos en el campo de la economía política de la comunicación.
ICOM-ULEPICC
Un aspecto novedoso del ICOM 2015 fue su desarrollo conjunto con el IX Congreso Internacional de la Unión Latina de la Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEPICC), una red de investigadores e intelectuales de amplio reconocimiento en el ámbito iberoamericano.
En opinión de Garcés, la idea de unir ambos eventos en aras del beneficio mutuo fue feliz y acertada.
Nos ayuda a pensar la economía de los medios de comunicación, los modos de gestionarlos, y comprender mejor las asimetrías existentes entre los grandes medios de los centros de poder y los medios de nuestras sociedades, valoró.
Asimismo, el académico español Francisco Sierra, directivo de la ULEPICC, resaltó que el combinar ambos eventos fue una apuesta en común de todo el pensamiento crítico latinoamericano.
En su criterio, la apuesta fue exitosa y permitió reformular nuevas categorías y definir paradigmas que permiten repensar y estudiar la comunicación en los nuevos escenarios planteados en esta llamada “era del conocimiento”, caracterizada por la abundancia de medios.
El también director general del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL) y Garcés, en su condición de decano, protagonizaron un momento especial en el marco del ICOM que augura beneficios para la investigación sobre comunicación en Cuba.
Ambos suscribieron una carta de intención mediante la que dicho organismo y la Facultad de Comunicación acordaron incrementar la colaboración académica e investigativa.
Ello, de acuerdo con los firmantes, permitirá construir y fortalecer escenarios de desarrollo del pensamiento crítico en la región latinoamericana, así como establecer articulaciones entre diferentes redes.
Líneas generales
Como espacio de intercambio académico, teorización y debate, el ICOM 2015 trató en profundidad temas de interés para la ciencia social contemporánea, sobre todo para las esferas relacionadas con los medios de información y comunicación.
Entre estos estuvieron el análisis de los medios públicos como gestores de pensamiento, el derecho y acceso de la ciudadanía a la información, y la regulación y autorregulación de los contenidos mediáticos.
Líneas generales en los debates fueron la necesidad de defender y apostar por la comunicación como un bien público, no privativo-mercantil, y defenderla y potenciarla como herramienta para hacer frente al imperialismo cultural, encabezado por los medios de los grandes centros de poder.
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