La mejor fórmula contra el delitoPor Nuriem de Armas Lograr la justicia social sería un logro más importante que tener la mejor justicia penal, afirmó el director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, Elías Carrazana.Una conferencia magistral de Carrazana abrió las puertas del VII Encuentro Internacional Justicia y Derecho que tuvo por sede a La Habana recientemente.El especialista aseguró que la distribución inequitativa de los recursos es causa fundamental de los altos niveles de delincuencia en América Latina y el Caribe.Explicó que la inequidad tiene un crecimiento constante desde el siglo XIX hasta actualidad y desde los años 80 del siglo XX el aumento ha sido más vertiginoso.Subrayó la excepción de Cuba como un país que, pese a los pocos ingresos que capta, realiza una distribución equitativa de ellos.Todos los factores sociales como educación, salud, vivienda se afectan por la desigual distribución del ingreso, por lo que si las naciones tienen disposición para balancearla, con ello se reducirían los delitos y violencia asociados, dijo.La correlación entre los altos niveles de delitos y más desempleo, más consumo de drogas y alcohol, más uso de armas de fuego, menos acceso a la educación, entre otros factores ocurre en los países de mediano y bajos ingresos, señaló Carrazana.El especialista contrastó que aun cuando África es la zona más pobre, la inequidad es menor que en América Latina.Comentó que uno de los índices utilizados para medir la delincuencia son las tasas de homicidio y es aquí donde se encuentran 11 del los 18 países con las más altas, de 30 por cada 100 mil personas, en tanto resaltó a Cuba como el cuarto país con menos homicidios del mundo.Analizó el especialista varios de los factores que inciden en los elevados índices de delitos, entre ellos valoró que la población regional hasta los 34 años es del 62 por ciento, por lo que son altas las cifras de jóvenes fuera de las escuelas y de sus familias, lo cual es determinante.Los menores privados de libertad en la región presentan entre tres y cinco años de retraso escolar, y acotó que Cuba es la excepción nuevamente, pues exhibe altos porcentajes de escolaridad en su población.Fustigó las estrategias que a nivel regional se han empleado para el enfrentamiento de la violencia y las drogas e insistió que la inequidad en la distribución de los ingresos se acentúa en los últimos años a nivel mundial.Carrazana demostró que es acelerado el aumento del uso de la justicia penal en la región, pues la tasa de población carcelaria se ha triplicado y en algunos países está en vía de cuadriplicarse.Significó que si se mide la eficacia de la justicia penal por el número de presos, se llega a la conclusión de que la justicia actúa adecuadamente, pero los altos índices de criminalidad y violencia subsisten.La justicia penal cumple una función sancionadora a posteriori del delito que se considera importante, pero si además de sancionar la criminalidad queremos reducirla, es imprescindible que actuemos sobre los factores que la promueven, argumentó.Reseñó que los países que tienen las penas más altas no son los que poseen las tasas más bajas de violencia y delitos, tal es el caso de Guatemala y Estados Unidos, indicó.En su ponencia el experto recomendó que se debe aplicar junto a dosis prudentes de justicia penal de excelencia, de prevención y control, otras no tan prudentes, sino inagotables, de justicia social y sistemas educativos para los menores. Tres días de intercambios Por tres días unos 400 expertos del derecho y la impartición de justicia de una veintena de países se reunieron en La Habana para intercambiar sus experiencias y conocimientos en el VII Encuentro Internacional de Justicia y Derecho.Varias de las delegaciones asistentes estuvieron encabezadas por los presidentes o vicepresidentes de los Tribunales Supremos de Justicia.Talleres, paneles y conferencias formaron parte de la dinámica del evento que se realiza aquí cada dos años, además de recorridos por centros penitenciarios del país.Los participantes pudieron también llevarse la experiencia que tiene Cuba en la realización de juicios orales, práctica con más de 100 años en la isla y que en algunos países recién se introduce.Varios especialistas abordaron temáticas que afectan de alguna manera a la generalidad de las naciones, tal fue el caso de la conferencia sobre protección del medioambiente marítimo ofrecida por Xi Xiaoming, vicepresidente del Tribunal Supremo de Justicia de China.De acuerdo con la experiencia trasmitida por Xiaoming, en su nación se crearon más de una decena de tribunales para tratar los casos de delitos de contaminación o daños en los ecosistemas marinos.Por su parte, el jurista cubano Daimar Cánovas expuso sobre nuevas regulaciones que se introdujeron en la ley de protección ambiental de Cuba, así como otras relacionadas con la seguridad química.Un panel sobre el caso de Los Cinco cubanos luchadores antiterroristas, condenados en Estados Unidos hace más de 15 años, acaparó la atención de la última jornada de trabajo.Asistieron a esta cita el abogado Ricardo Alarcón, experto en este proceso y Fernando González, uno de los Cinco, quien cumpliera recientemente la totalidad de su condena, además de familiares de Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, quienes cumplen aún largas sanciones.Fernando González narró cómo todos fueron enviados a celdas de aislamiento durante 17 meses en los momentos previos a la preparación de sus defensas, lo cual significó no solo el daño psicológico de estar en esas condiciones, sino la obstaculización de ese proceso.El antiterrorista llamó a consultar varios documentos jurídicos del caso que demuestran la arbitrariedad de sus detenciones, así como la falta de elementos probatorios, sobre todo en el de Gerardo Hérnandez, condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años de privación de libertad.Mencionó entre esos documentos la petición de emergencia para una orden de prohibición hecha por la Fiscalía General a la Corte de Apelación de Atlanta, emitida en mayo del 2001 para que fueran modificadas las instrucciones al jurado sobre dar un veredicto.Según Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Cuba, el evento se despidió con la satisfacción del reconocimiento internacional a la alta preparación y profesionalidad de los juristas cubanos.Al concluir la cita, quedó abierta aquí la convocatoria para reunirse nuevamente en La Habana del 1 al 3 de junio del 2016.
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