Katy Perry, más allá de la farándula

Por Charly Morales Valido

Katy Perry es, sin duda, una de las más coloridas estrellas del pop contemporáneo, y quizás protagonice algún que otro chisme de tabloide, pero tildarla de farandulera o superficial sería tan injusto como incorrecto: su reciente visita a Cuba mostró el lado más humano y social de la bella cantante estadounidense.

 Katy cayó en La Habana, días antes de un concierto en Puerto Rico, y tan encantada quedó que regresó tras el compromiso boricua para “descubrir” más de Cuba. Bastan dos paradas en su apretada agenda para comprender que la intérprete de éxitos como Roar se enamoró de los cubanos y sus cosas, que son inabarcables.

 De entrada, la joven artista llegó a la sede de La Colmenita bajo agua y con apagón, pero a la tercera canción ya andaba bailando y pegando gritos de entusiasmo, seducida por el embrujo musical de Van Van o Adalberto y su Son, pero interpretados por niños.

 Carlos “Tin” Cremata le contó luego a Correos de Cuba que fue una actuación mucho más íntima y espontánea que la regalada por los “colmeneros” a Beyonce hace casi tres años, cuando venir a Cuba no era moda. Tanto fue así, que la colorida diva no pudo contenerse y preguntó: “¿cuándo nos vamos de gira?”.

 Resulta que tanto la compañía infantil como la cantante son embajadores mundiales de UNICEF, y esa causa común también los une. Katy, acompañada por Isaac Delgado, no esperaba encontrarse un ambiente tan familiar, ni una música que la hizo saltar como un resorte tras el primer “tumbao”.

 “Hubo una química excelente —cuenta Cremata—, los niños la sacaron a bailar y ella se soltó. Les hizo mil preguntas, gritó entusiasmada y elogió a todos, asegurando que esta actuación había sido lo mejor hasta ahora de su visita a La Habana. Isaac Delgado, que venía con ella, me confesó luego que el encuentro lo hizo sentir, una vez más, muy orgulloso de ser cubano”.

 Al día siguiente, la también activista social sostuvo un encuentro con trabajadores del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), incluida su directora, Mariela Castro, y varios activistas y colaboradores de las campañas contra la homofobia y otras formas de discriminación. Fue un diálogo sincero y relajado en la casa del proyecto cultural Saraos, tras el cual Katy expresó su admiración por la labor de Cuba en la defensa de la diversidad sexual.

 “Sabía que en Cuba se hacían cosas importantes en materia de género, pero esto ha sido impresionante”, confesó Perry. Agradeció la oportunidad de conocer de primera mano historias de vida, iniciativas y empeños del CENESEX, con cuya causa se siente particularmente identificada. Lució conmovida e impresionada, expresó su admiración y respeto por quienes se dedican a estas causas y dejó un mensaje al despedirse: “Que todos sean libres de ser quienes son”.

Tal posición fue agradecida por la doctora Castro, quien resaltó las posibilidades de la intérprete como líder de opinión para sensibilizar a la opinión pública sobre derechos como la libre orientación sexual. Además, aprovechó para invitar a Katy a regresar a Cuba para participar en la próxima jornada contra la homofobia y la transfobia, y cantarle también a los cubanos.

 “Katy fue muy espontánea, muy cordial, y nos aseguró que le encantó Cuba”, señaló Osmar León, quien junto a Michel Pérez dirige Saraos, proyecto cuyo concepto apuesta por defender la cultura cubana más allá del mero entretenimiento. Porque, al final, de eso se trata el arte, de enriquecer la espiritualidad, una riqueza que abunda en Cuba, como constató Katy Perry en una visita que difícilmente olvidará.
 

Katy bailó seducida por el embrujo musical de Van Van o Adalberto y su Son, pero interpretados por los colmenerosFue una actuación intima y espontánea regalada por los colmeneros a KatyKaty fue muy espontánea, muy cordial y nos aseguró que le encantó CubaTanto la compañía infantil como la cantante son embajadores mundiales de la UNICEFTanto la compañía infantil como la cantante son embajadores mundiales de la Unicef

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