La bahía de La Habana y el riesgo de los aceites usados

Los aceites usados (AU) son un desecho peligroso que ponen en riesgo la vida humana, animal y vegetal, además de dañar los bienes del Estado.

Por Nicholas Valdés

Los aceites usados (AU) son un desecho peligroso que ponen en riesgo la vida humana, animal y vegetal, además de dañar los bienes del Estado.

El proceso de saneamiento de la bahía de La Habana se ve afectado hoy por el vertimiento en sus aguas de materiales como los AU, en contravención con las leyes existentes en el país.

Así lo advirtió el presidente del Grupo de Trabajo Estatal de la Bahía de La Habana (GTE-BH), Santiago Reyes, durante el III Taller de Capacitación sobre el tema, que se desarrolló recientemente en la capital cubana.

Tanto el sector estatal como el privado incumplen con lo dispuesto en la Ley 81 y la regulación 136, referentes al manejo y almacenamiento incorrecto de AU u otros materiales contaminantes, así como su destino final, declaró el directivo.

Sobre el tema, el especialista del GTE-BH, Yoan Cardona, explicó que inversiones importantes, como la instalación de plantas de tratamiento de aguas residuales (valoradas sobre los ocho millones de dólares), pueden verse afectadas por el incorrecto uso de los aceites usados y los hidrocarburos.

Un solo vaso de aceite puede malograr el correcto tratamiento de cientos de metros cúbicos de agua residual. Además, esos materiales son bien cotizados a nivel internacional por su capacidad de reutilización, mientras que en nuestro país los vertemos por cientos de litros en nuestros mares y ríos, apuntó Cardona.

El experto detalló que cada año en Cuba se desechan entre 70 000 y 80 000 toneladas de AU, lo que se traduce en un alto impacto negativo en el desarrollo de la biodiversidad de las diferentes áreas afectadas, y en el caso de la bahía de La Habana, un retroceso considerable en el proceso de saneamiento de la misma.

Al respecto, Santiago Reyes recalcó la necesidad de incentivar económicamente a las instituciones y los particulares vinculados a los procesos de recolección, manejo y procesamiento para la posterior reutilización de los aceites usados. De esa forma, podremos garantizar que se gestionen esos materiales peligrosos de manera adecuada y, sobre todo, responsablemente. Tenemos que priorizar las acciones que tengan los menores costos desde lo económico, pero con mayores impactos desde lo ecológico, añadió el presidente del GTE-BH.

El vertimiento de AU hacia las aguas superficiales y subterráneas provoca la pérdida de la vida por falta de oxígeno, así como la disminución de la calidad y el valor de uso del agua por alteración de los parámetros físico-químicos que permiten su explotación. Además de los daños al ecosistema de la bahía, el impacto económico es también notable, por ejemplo, las capas superficiales de hidrocarburos y aceites ensucian los cascos de las embarcaciones que transitan el área. El costo de la limpieza de uno solo de esos barcos ronda los 70 000 dólares.

La problemática no solo trasciende al nivel nacional, sino que se reportan situaciones similares en bahías de República Dominicana, Jamaica, Trinidad y Tobago, Costa Rica y otras naciones del Caribe.

En el caso cubano, el Reglamento Técnico para la Gestión de Aceites Usados, emitido por la Unión Cuba Petróleo en enero de 2014, establece a nivel de país la organización de las operaciones y actividades que le competen al sistema de gestión de AU. Particularmente en la bahía de La Habana, durante el año 2014, se detectaron 129 empresas que generan ese desecho en el área, y todas presentan en la actualidad problemas en la gestión del residuo.

El proceso de saneamiento de la bahía de La Habana se ve afectado hoy por el vertimiento en sus aguas de materiales como los AU, en contravención con las leyes existentes en el país.Cada año en Cuba se desechan entre 70 000 y 80 000 toneladas de AU, lo que se traduce en un alto impacto negativo en el desarrollo de la biodiversidad de las diferentes áreas afectadas, y en el caso de la bahía de La Habana, un retroceso considerable en el proceso de saneamiento de la misma.El vertimiento de AU hacia las aguas superficiales y subterráneas provoca la pérdida de la vida por falta de oxígeno, así como la disminución de la calidad y el valor de uso del agua por alteración de los parámetros físico-químicos que permiten su explotación.Un solo vaso de aceite puede malograr el correcto tratamiento de cientos de metros cúbicos de agua residual

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