Por Marta Denis Valle
En torno a José Martí (1853-1895), quien vivió la mayor parte de su vida exiliado, la emigración patriótica contribuyó a la unión de la nación cubana y ayudó hacer posible el estallido en 1895 de una nueva guerra independentista.
Se actuó como frente único en el momento sublime del alzamiento armado aquel 24 de febrero de 1895, con los esfuerzos de los cubanos del exterior y del país.
Los fondos fueron aportados en su mayoría por las capas más humildes de la emigración cubana, que donaban un día de su laborar para la Patria.
Esto fue posible tras muchos años en que las heridas en el alma patria habían impedido reanudar exitosamente la larga lucha anticolonial sostenida en dos cruentas guerras anteriores (1868-1878 y 1879-1880).
Apoyado por las primeras asociaciones, Martí creó, en 1892, el Partido Revolucionario Cubano (PRC), con el objetivo principal de lograr la independencia absoluta de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico.
El PRC aglutinó a los patriotas sin distingos de clase, sexo, color o desarrollo intelectual
Estas agrupaciones fueron 14 de Cayo Hueso, siete de Nueva York, cinco de Tampa, cinco en Jamaica, una en Filadelfia, una en Boston, una en Nueva Orleans y una en Ocala.
A estas se sumaron después otras también de Estados Unidos y del Caribe y Centro y Suramérica: Haití, Santo Domingo, Costa Rica, El Salvador, Venezuela, Panamá, México, Argentina, Perú…
Resultan simbólicos nombres de clubes como Luz de Yara, Carlos Manuel de Céspedes, Liga Patriótica Cubana, Patria y Libertad, Unión y Libertad, Guásimas de Jimaguayú, Francisco Vicente Aguilera, Hatuey, Mártir de San Lorenzo, Borinquen, Dos Antillas y más.
Algunos databan de épocas anteriores y se reactivaron en los años de la prédica martiana para la liberación de Cuba.
De los 200 clubes fundados hasta diciembre de 1897, 49 eran femeninos (Hijas de Cuba, Hijas de la Libertad, Céspedes y Martí, Hermanas de Rius Rivera, Hermanas de Martí, Hermanas de Betance.…)
El Club Mercedes Varona, el primero de mujeres en Nueva York, fue seguido por cinco más; fue fundado el 21 de febrero de 1892 por Inocencia Martínez (Ponce, Puerto Rico, 1866-La Habana, 1957), esposa del impresor puertorriqueño Sotero Figueroa, amigo de Martí y presidente del club Borinquen.
Hermanas de Rius Rivera, organizado también por Inocencia Martínez, tuvo de vicepresidenta a Lola Rodríguez de Tió (San Germán de Puerto Rico, 1843- La Habana, 1924), destacada escritora y poetisa, autora de la letra del himno nacional de su patria, La Borinqueña (1884).
Se le recuerda por sus sentidos versos (obra Mi libro de Cuba, 1893): Cuba y Puerto Rico son /De un pájaro las dos alas /Reciben flores y balas /Sobre el mismo corazón...
Las Dos Banderas estaba constituido por niñas cubanas y puertorriqueñas.
El Club Hijas de la Libertad, fundado en 1878, estuvo presidido en el período 1892-1898 por Celia Poyo, hija de José Dolores Poyo, el director del periódico El Yara y presidente del Club Luz de Yara, de Cayo Hueso.
En Tampa trabajadoras de las fábricas de tabaco pertenecían al Club Obreras de la independencia.
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